Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad , es una historia de luchas de clases.
Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes.
En los tiempos históricos nos encontramos a la sociedad dividida casi por doquier en una serie de estamentos , dentro de cada uno de los cuales reina, a su vez, una nueva jerarquía social de grados y posiciones. En la Roma antigua son los patricios, los équites, los plebeyos, los esclavos; en la Edad Media, los señores feudales, los vasallos, los maestros y los oficiales de los gremios, los siervos de la gleba, y dentro de cada una de esas clases todavía nos encontramos con nuevos matices y gradaciones.
(El Manifiesto Comunista, 1848. Marx y Engels).
Este párrafo es el inicio del primer capítulo del famoso Manifiesto Comunista, que Marx y Engels escribieron en 1848 por encargo de la Liga Comunista fundada por el propio Marx el año anterior. La fecha de 1848 no es una fecha casual, está cargada de toda una simbología política y ha pasado a la historia como el Año de las Revoluciones, y que supuso el origen de los movimientos obreros organizados. Aunque estas revueltas fueron inicialmente reprimidas por el poder establecido, su perseverancia y la espontaneidad del movimiento provocó en poco tiempo la caída definitiva del Antiguo Régimen. Estos movimientos revolucionarios, sirvieron a la larga para mostrar la ineficacia y el inmovilismo del Antiguo Régimen y la necesidad de un cambio social.
Viendo este movimiento, desde una perspectiva histórica, debemos preguntarnos. ¿Qué es lo que ha pasado durante este siglo y medio?, ¿Cómo hemos llegado a la situación actual? Sería lógico pensar que con el paso del tiempo, y con los avances tecnológicos, la educación social y la globalización, nuestra sociedad tendría que haber dado un paso de gigante en cuanto a igualdad y libertad. Pero entonces, porqué tengo esa sencación de que aparentemente estamos igual que en aquella época? ¿que finalmente el capitalismo ha salido vencedor de esta guerra?
El capitalismo ha sabido ir adaptándose a los cambios políticos y económicos que ha sufrido nuestra sociedad en el siglo XX y XXI. Ha sobrevivido a dos guerras mundiales, a una guerra fría, a varios craks económicos. Y en estos momentos goza de una salud envidiable. ¿Cual es el secreto de su eterna juventud?
La historia de la humanidad toma sentido si la analizamos desde un punto de vista económico. Tal y como dice El Manifiesto Comunista, la historia de la humanidad es la historia de su economía. Y es muy significativo, que el hombre entra en la Historia con el primer acto de insolidaridad de la humanidad. La apropiación por parte de unos pocos, de los excedentes propiedad del colectivo. Este hecho, ya lo analicé en un artículo anterior: Historia o prehistoria, por lo que no voy a entrar ahora en más detalles. Solo decir, que la Revolución Neolítica, el proceso urbanístico que marca el inicio de la Historia, es de alguna forma, el inicio del capitalismo. Que en esta época inicia su andadura con el control y redistribución de los excedentes por parte de una minoría sobre el total de la población. Esta minoría, que a partir de este momento formarán parte de las élites gobernantes, estará formada primero por la jerarquía eclesiástica. Que utilizará su capacidad de mediador entre el dios y la sociedad para justificar su dominio. Le seguirán las élites militares, que justificarán sus superioridad a través del uso de la fuerza y del ejercicio de la represión. Estas élites militares tendrán su origen en la necesidad de expandir el territorio de la ciudad original para de esta forma crear los primeros reinos o imperios. Y que utilizarán desde el primer momento esta fuerza militar para coaccionar a sus propios conciudadanos. Esta expansión militar es paralela a la expansión económica, control de rutas comerciales, mejores tierras de cultivo, acceso a materias primas, etc. En estos primeros pasos, quienes ejercen el control militar son los mismos que ejercen el control económico, estas élites gobernantes, serán los poseedores de las mejores tierras y de las materias primas, y además ejercerán el control del tráfico comercial. El modelo económico predominante es el denominado Modelo de Producción Asiático, y podemos localizarlo geográficamente en el Medio Oriente: Egipto, Sumeria, China y la India. Y se desarrolla principalmente junto al curso de ríos caudalosos que permiten el desarrollo de una economía agraria muy productiva. Egipto-El Nilo, Sumeria-Eufrates y Tigris, China-Yang Zte, India-Ganges.
En el occidente europeo, que carece de ríos importantes, el sistema de producción se desarrollará de forma distinta. La producción agraria en los grandes imperios europeos (Grecia y Roma) se realizará de forma intensiva utilizando como medio de producción principal la mano de obra esclava. Es el denominado Modo de Producción Esclavista, de tal forma que la mano de obra esclava en la Roma Imperial tendrá una proporción de 4 a 1 con respecto a la población libre. Esto no quiere decir, que en Oriente no existieran esclavos. Solo que su proporción era mucho menor, no siendo significativa para su producción económica y además, su estatus jurídico y social era distinto al europeo.
Es pues en Europa, donde el sistema esclavista de desarrollará desde donde será exportado el modelo al resto del mundo. Aunque en formas más aceptadas por la mentalidad humanista y convenientemente endulzadas por la religión.
La caída del Imperio Romano, puso en evidencia la obsolescencia del sistema esclavista. Nuevos métodos se fueron desarrollando e imponiendo a lo largo de la Edad Media: el colonato, la aparcería, el patronazgo, etc. Métodos que con una mayor o menor evolución han llegado casi hasta el siglo XX, pero que durante la Edad Media permitieron el desarrollo de un nuevo sistema de producción. El Sistema de Producción Feudal. Ahora, la posesión de la tierra es el simbolo del desarrollo económico. El señor feudal, como propietario de la tierra, permitirá que sus colonos o siervos cultiven la tierra a cambio de contraprestaciones. No se trata de un sistema esclavista, aunque podríamos encontrar ciertas similitudes. El cambio se puede explicar a través de argumentos económicos. A las élites capitalistas, propietarias de la mayor parte de las tierras disponibles, le resulta más barato (y mucho más cómodo) ceder tierras a cambio de prestaciones, que cultivarlas directamente a través de esclavos.
En el Renacimiento y con el resurgir del humanismo, el comercio vendrá a servir de contrapeso a los grandes propietarios terratenientes. El descubrimiento, desarrollo y control de las grandes rutas comerciales, que a estas alturas ya podemos llamarlas rutas comerciales intercontinentales, supondrá el desarrollo de un nuevo sistema económico, el Sistema de Producción Mercantilista. Pero en la práctica no supondrá un cambio sustancial en el sistema de producción, ya que las fortunas emergentes procedentes de los beneficios económicos del comercio, serán invertidas en la compra de grandes extensiones de tierras. Este hecho significará que ahora, la propiedad de la tierra no será un privilegio de clase, de la nobleza de sangre, que la recibe como herencia de sus antepasados o por donadíos (regalos) de la monarquía por servicios de armas. Sino que la burguesía pasará a ser propietaria gracias a los beneficios que reporta la actividad comercial. Tampoco supondrá mucho cambio en las masas productoras, en todo caso a peor. Ya que los nuevos propietarios, acostumbrados a la rentabilidad, exigirán cada vez mayores producciones que justifiquen su inversión.
Este proceso persistirá hasta la Revolución Industrial. Momento en el cual, los mayores beneficios no los resportará la tierra (sujeta a los caprichos de la climatología) ni el comercio (sometido a un fuerte proceso de competencia), sino la producción industrial, que además abre un nuevo resquicio comercial. La posibilidad de comerciar con materias primas que serán transformados en mercaderías que a su vez serán comerciados en los mercados. Se trata ahora de un comercio bidireccional, se importan materias primas y se exportan manufacturas. Y este proceso comercial es el que abre el camino a las primeras exploraciones geográficas en Africa, América o Asia, permitirá la expansión de colonias y por último la justificación del imperialismo. Y con esto nos adentramos en el siglo XIX, el siglo de las revoluciones.
Durante todo este trayecto el sistema de producción se ha basado en la propiedad de la tierra y en el desarrollo del comercio. Sin embargo, para la base de la pirámide, las cosas no han cambiado tanto desde que los romanos establecieron su imperio a base de pilum y gladius. Los campesinos, fueran esclavos u hombres libres, han sido explotados durante todo este tiempo. Sus derechos han sido pisoteados, definidios y bien encorsetados entre los intereses de las élites, ya sean nobles o burgueses. Los tímidos intentos que han realizado para reclamar más derechos y mejores condiciones de trabajo han sido salvajemente reprimidos. Las revueltas irmandiñas y las remensas en España, las guerras campesinas en el Sacro Imperio, las revueltas de las jaqueries en francia, las guerras husitas, etc. Estas revueltas no implicaban en el fondo un cambio sustancial en el paradigma económico dominante, solo reivindicaban mejoras en sus derechos. Al contrario de lo que aconteció en la Revolución Francesa, que fue una revolución burguesa, por medio de la cual la clase social emerguente: la burguesía, impuso su modelo de producción en los albores de la Revolución Industrial y que no supuso en la práctica ningún cambio sustancial en la clase campesina.
Tras al Revolución Industrial, se impone un nuevo sistema económico, el Sistema Económica Capìtalista (que aún hoy día sufrimos), que se impone a la producción agraria y a la comercial ya que permite un sistema rápido y eficaz para la obtención de beneficios con un riesgo mucho menor. Y es en este momento cuando resurgen los sistemas bancarios, la emisión de moneda, los medios artificiales de pago (pagarés, cheques) sin que sea necesario el uso del efectivo. El motor del sistema económico es el propio capital que sirve para generar mayor capital.
El nuevo sistema capitalista convive todavía con los viejos sistemas económicos. Desde Africa hay un activo comercio de esclavos que tiene sus mercados en América (principalmente) donde son utilizados sobre todo en la producción agrícola. El capitalismo acabará con la esclavitud en américa (ni los movimientos abolicionistas, ni los cuáqueros, ni los nuevos paradigmas sociales tuvieron tanta fuerza como el capitalismo). Costará una guerra civil en los USA, pero acabará por imponer sus intereses y la base del imperialismo americano posterior.
En Europa, sin embargo, el siglo XIX irrumpirá con una nueva clase social emergente: el proletario. La mano de obra industrial, procedente en su mayor parte del campo y con un amplio historial de injusticias y de explotación, dará el pistoletazo de salida de las revoluciones sociales que tendrán su máximo apogeo en 1848. La clase social proletaria, al contrario que las masas campesinas, sabrán aliarse con los intelectuales. Filósofos, historiadores, economistas, etc, pondrán su conocimiento al servicio de las masas obreras y les darán la justificación ideológica necesaria para sus revoluciones. Es el nacimiento del marxismo, el anarquismo, y multitud de movimientos sociales: el sufragismo, el feminismo, el ecologismo, etc., que tendrán un excelente campo de cultivo entre las masas enfurecidas de obreros y campesinos. Estas revoluciones provocarán un movimiento político sin precedentes en Europa que directa o indirectamente dibujarán el mapa hasta principios del siglo XX en vísperas de la I Guerra Mundial. Revoluciones en Alemania, alzamientos en Francia, Imperio Alemán, Revolución Rusa, guerra Franco-Prusiana, etc. Que pondrán a Europa en el camino de la guerra mundial, avocada finalmente por la competencia industrial y comercial que el Imperio Alemán le disputaba al Imperio Inglés.
España ya desde el fin del Imperio Español se había trasladado al vagón de cola de la industrialización europea, anclada por el catolicismo y los viejos derechos de sangre de una nobleza venida a menos, y que basaba su economía en la tierra. España no supo avanzar al nuevo sistema capitalista y se encerró en sus tradiciones. La I Guerra Mundial pasó de largo y los primeros indicios revolucionarios fueron aquietados por la dictadura de Primo de Rivera. Y mientras Europa gozaba de un período de industrialización sin precedentes en el período de entreguerras, España gozaba, 100 años después en 1936, de su particular revolución obrera con el triunfo del Frente Popular. Que poco después sería reprimida salvajemente con el alzamiento.
Tras la II Guerra Mundial, Europa se ve dividida en dos facciones: Este y Oeste. La Guerra fría, simbolizada por el Muro de Berlín. Capitalismo y Comunismo. Esta disyuntiva se convierte, al contrario de lo que pudieramos pensar, en ventajas para las clases sociales más desfavorecidas. Es el período de una legislación laboral que otorga grandes privilegios a las masas obreras por encima del capital, y que a su vez permite que en poco tiempo Europa emerja nuevamente como un poder económico de consideración mundial, surge la CEE y se crea el Estado del Bienestar.
Finalmente el Estado del Bienestar es el mejor arma política utilizada por Occidente y provoca la caída definitiva del Telón de Acero. A finales de 1989 cae el muro de Berlín, el Este se "democratiza" y al contrario de lo que podriamos haber imaginado los acontecimientos se precipitan al final del siglo XX y principios del XXI. En los 90, sufrimos la primera crisis económica (producida por la guerra del Yom Kipur que hará que suba el precio del petróleo). En la primera década del siglo XXI nos estalla otra nueva crisis ecónomica a escala mundial que dinamita el Estado del Bienestar. Y lo que nos queda por delante.
La pregunta ¿Cómo coño hemos llegado a esta situación? ¿El progreso nos había conducido a un Estado del Bienestar, o solo ha sido un espejismo?
Una posible respuesta nos la da el historiador Josep Fontana en su libro Por el Bien del Imperio. Mientras duró la Guerra Fría, los estados occidentales por un lado y los comunistas por otro, se cuidaron de legislar a favor del trabajador por miedo a que las masas obreras cayeran en manos del bloque contrario. Una vez que el Muro ha caído y la política de bloques ha perdido su razón de ser, ya no hay excusa para que el capitalismo se muestre tal y como es: un depredador de las clases obreras.
¿Podremos cambiar esto algún día?
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jueves, 5 de abril de 2012
lunes, 31 de octubre de 2011
Flores para los difuntos. II parte.
El Samain Celta.
Esta festividad céltica se celebraba en la víspera del 1 de noviembre y ha sido ampliamente descrita por historiadores como una ocasión de comunión entre los vivos y los espíritus de los difuntos. Una oportunidad para dirigirse a los antepasados, una fiesta de fin de verano y de la recogida de la cosecha, y una ocasión única para comunicarse con el mundo de los espíritus.
El Samain está considerado, además, el fin del año en el calendario celta. El año celta consistía de verano e invierno. En la víspera de Samain, los pastores regresaban a casa desde las montañas para pasar el invierno. En esta noche los síds estaban abiertos y sus habitantes salían a la superficie, los espíritus de los muertos regresaban al mundo de los mortales y se hacían visibles. “Barry Raftery, un distinguido arqueólogo, señala cómo Samain era un importante festival dentro del calendario pre-cristiano céltico con orígenes muy anteriores a la Edad del Hierro ”. No hay duda, pues, de que el 1 de noviembre tenía lugar un importante festival céltico, en el que había que protegerse contra las fuerzas sobrenaturales, a las que había que dedicar las oportunas ofrendas.
Este festival permaneció como un elemento del folklore irlandés hasta el día de hoy, y es curioso, que esta tradición fuera llevaba a los EEUU con las remesas de inmigrantes que partieron de Irlanda a finales del siglo XIX principios del XX. Esta festividad conocida popularmente como Halloween, es una versión moderna del antiguo Samain celta y de la fiesta cristiana de los difuntos. En muchos lugares la costumbre ha pervivido como una mezcla de rituales paganos y cristianos. Como por ejemplo las linternas hechas con calabazas (Jack O’Lanterns) que empezaron a usarse por primera vez en el Este de Inglaterra a finales del siglo XIX. Hoy día esta costumbre, ya americanizada, ha regresado a Europa donde se han popularizado las fiestas de disfraces en la noche de Halloween. Es tal vez la imagen más actual que tenemos de esta festividad, niños disfrazados de esqueletos, brujas o fantasmas que van de puerta en puerta solicitando golosinas al grito de: “trick or treat”.
El cristianismo poco a poco se fue haciendo con el poder durante los últimos siglos de supervivencia del Imperio Romano, fue tomando las riendas de una autoridad que cada vez se hacía más lejana. El cristianismo se fue imponiendo, además, sobre la mayoría de cultos paganos que se desarrollaban en Roma al amparo de una libertad religiosa muy extendida. La novedad podía estar situada en la posibilidad de una futura resurrección de los muertos, un hecho religioso único y sin precedentes en el Mundo Antiguo. La nueva liturgia se sirvió de múltiples elementos ya existentes adaptándolos a su doctrina y transformándolos de tal forma que parecieran ritos y ceremoniales propios.
La Festividad de la Cátedra de San Pedro: Esta fiesta se instituyó muy tempranamente en Roma, hay constancia de que aparece ya el 22 de febrero en el más antiguo calendario romano, el Cronógrafo Romano del año 354, allí la “Depositio Martyrum” señala: “Natale Petri de Cathedra”. Es la fiesta de la “Cátedra de San Pedro”. San Pedro estableció primero su sede en Antioquía y luego en Roma, es decir estableció su asiento, su cátedra. De ahí que “catedral” es la iglesia en la que está la sede el Obispo . En Roma siempre se veneró con piedad todo lo referido a la vida de San Pedro. Desde los primeros siglos, se celebró en Roma una memoria del ministerio apostólico del primer Papa. El oficio religioso de este día celebra el nombramiento de Pedro como soporte de la Iglesia . Se escogió esta fecha porque en Roma, los últimos días del mes de febrero, los romanos se consagraban al recuerdo de los difuntos. La fiesta de la Cátedra de San Pedro fue originalmente una conmemoración fúnebre de Pedro, piedra fundadora de la Iglesia, organizada por la gran familia de la comunidad cristiana romana en honor de su fundador. En los primeros siglos, los cristianos hacían comidas fúnebres junto a las tumbas de los mártires, por lo que esta festividad no hace sino oficializar las celebraciones conjuntas que hacían los antiguos cristianos en las catacumbas al rememorar con comidas ad-íbidem el martirio de Pedro. Su celebración está íntimamente relacionada con la celebración de las Caristias romanas.
El Día de Todos los Santos y el Día de los Difuntos.
Desde los primeros momentos de la cristiandad, se concedió un culto especial a los mártires de la Iglesia. La comunidad de Esmirna escribió a la Iglesia de Filomelio comunicándole la muerte de su obispo Policarpo en el año 156. De este documento se deduce que la comunidad cristiana veneraba a sus mártires reuniéndose donde estaban sus tumbas, haciendo patente la relación existente entre el sacrificio de Cristo y el de los mártires. Sobre estas tumbas se erigieron basílicas como la de San Pedro en la colina del Vaticano, la de San Pablo o la de San Lorenzo en Roma. Cuando cesaron las persecuciones se unió a la memoria de los mártires el culto de otros cristianos que habían muerto de forma anónima a los que se fueron añadiendo muchos otros cuando se estableció el proceso regular de canonización. En el año 411 había en el calendario cristiano caldeo una “Commemoratio Confessorum” para el viernes después de Pascua. El Papa Bonifacio IV, el 13 de mayo de 609 o 610, consagró el Panteón de Roma a la Santísima Virgen y a todos los mártires. Gregorio III (731-741) pasa esta fecha al 1 de noviembre, cumpliendo con la tradición de adaptar las costumbres paganas a las necesidades cristianas y asumiendo esta fecha como una festividad cristiana. Gregorio IV (827-844) extiende la celebración del 1 de noviembre a toda la Iglesia .
Por otro lado, el abad San Odilón , de Cluny, en el año 998, prescribe a todos los monasterios bajo su jurisdicción que el día siguiente a la festividad de Todos los Santos se hiciera memoria de todos los difuntos (2 de noviembre).
En el concilio de Oxford de 1222, el Día de Todos los Santos (1 de noviembre) y el Día de los Difuntos (2 de noviembre) fueron declarados oficialmente festividades cristianas anuales .
CONCLUSIONES
Las ofrendas fúnebres a los difuntos se remontan mucho tiempo en la antigüedad. Hay referencias arqueológicas que podrían suponer de ofrendas florales en una tumba neanthertal de Shanidar (Irán). La historia de los rituales funerarios es tan antigua como la propia aparición del hombre sobre la tierra. Los primeros seres humanos practicaron estos rituales con la creencia en la idea de que la muerte no era el final de la existencia, sino un tránsito del mundo de los vivos al mundo espiritual.
Estos rituales fueron evolucionando de distinta forma a lo largo del tiempo y a través de las distintas civilizaciones, y es en Egipto donde el culto a los muertos es la base principal de su religión. En torno a la muerte se crean rituales, ceremoniales y grandes tumbas en la convicción de la existencia de una vida más allá de la muerte.
Los contactos de griegos primero y romanos después con el Próximo Oriente y sobre todo Egipto, propició que muchos cultos y rituales fueran transferidos al mundo latino. E incluso antes que en Roma, es posible que mercaderes y viajeros Etruscos trajeran para esa civilización itálica su exacerbado culto a la muerte, del cual nos han dejado numerosos vestigios.
En el mundo celta, el festival de Samain, se ha fechado en épocas muy remotas. Y es posible que incluso fuera influenciado de alguna manera por contactos comerciales con celtas establecidos en Anatolia tras las invasiones gálatas del siglo III A.C.
Sea como fuere, en Roma confluyen varias culturas con unas amplias creencias en los rituales funerarios. La egipcia, la etrusca y la celta. La propia Roma pagana, posee varios rituales en los que se ofrendan tributos a los difuntos. Pero será la Roma cristiana la que unificada la población en una religión única transforme estos rituales en parte de la liturgia eclesiástica.
La religión romana fue desde el principio capaz de asimilar prácticas y rituales paganos siempre que fuera conveniente para su propio desarrollo. Cuando no podían acabar con una práctica, rito o creencia pagana firmemente establecida entre la población, simplemente la asimilaban. Tenemos por ejemplo los rituales en torno al Sol Invictus el 25 de diciembre, fueron transformados en las fiestas del nacimiento de Jesús, la Navidad, que se celebra hasta el día de hoy.
La Feralia, la festividad romana que cerraba las Parentalias, se celebraba el día 21 de febrero. Los cristianos que celebraban también esa misma ceremonia en memoria de sus mártires, instauraron la festividad de la Cátedra de San Pedro el día 22 de febrero, en recuerdo de aquellas celebraciones.
Las autoridades cristianas, que habían creado sus propias festividades de difuntos, para celebrar la memoria de los mártires. Acabaron por cambiar el día de la celebración de Todos los Santos que se celebraba el 13 de mayo al 1 de noviembre, fecha en la que coincidía con el Samain celta y que aún se mantenía como una tradición por una amplia parte de la población cristiana. Por su parte el día de los difuntos, que fue instaurado por el Abad de Cluny el año 998, se celebra el día 2 de noviembre. La primera fiesta celebra la memoria de los mártires del cristianismo y la segunda festividad celebra a todos los cristianos difuntos en general, a quienes se les honra con la misa para su posible salvación del purgatorio.
Por otro lado, estas ceremonias en recuerdo de los difuntos, siempre han revestido un carácter oferente. Una entrega testimonial a los difuntos de comida, bebida, y en ocasiones flores. Estas ofrendas tienen un carácter de acercamiento al alma o al espíritu de los familiares muertos. Una forma de vincularlos con los vivos, de mantener su recuerdo. De esta forma en las fiestas anuales establecidas (las Parentalias), los rituales de ofrendas ocupan una parte muy importante del ceremonial. Con el tiempo estas ofrendas se han mantenido a pesar del cambio de fechas promovido por las autoridades eclesiásticas, que a buen seguro, no vieron ninguna contradicción en estas ofrendas a los difuntos con la ortodoxia cristiana.
De tal manera, que hasta el día de hoy se han mantenido esa tradición. Actualmente el día de Todos los Santos o el Día de los Difuntos, los cementerios españoles se llenan de familiares que recuerdan a sus muertos, llevándoles ramos de flores.
Esta festividad céltica se celebraba en la víspera del 1 de noviembre y ha sido ampliamente descrita por historiadores como una ocasión de comunión entre los vivos y los espíritus de los difuntos. Una oportunidad para dirigirse a los antepasados, una fiesta de fin de verano y de la recogida de la cosecha, y una ocasión única para comunicarse con el mundo de los espíritus.
El Samain está considerado, además, el fin del año en el calendario celta. El año celta consistía de verano e invierno. En la víspera de Samain, los pastores regresaban a casa desde las montañas para pasar el invierno. En esta noche los síds estaban abiertos y sus habitantes salían a la superficie, los espíritus de los muertos regresaban al mundo de los mortales y se hacían visibles. “Barry Raftery, un distinguido arqueólogo, señala cómo Samain era un importante festival dentro del calendario pre-cristiano céltico con orígenes muy anteriores a la Edad del Hierro ”. No hay duda, pues, de que el 1 de noviembre tenía lugar un importante festival céltico, en el que había que protegerse contra las fuerzas sobrenaturales, a las que había que dedicar las oportunas ofrendas.
Este festival permaneció como un elemento del folklore irlandés hasta el día de hoy, y es curioso, que esta tradición fuera llevaba a los EEUU con las remesas de inmigrantes que partieron de Irlanda a finales del siglo XIX principios del XX. Esta festividad conocida popularmente como Halloween, es una versión moderna del antiguo Samain celta y de la fiesta cristiana de los difuntos. En muchos lugares la costumbre ha pervivido como una mezcla de rituales paganos y cristianos. Como por ejemplo las linternas hechas con calabazas (Jack O’Lanterns) que empezaron a usarse por primera vez en el Este de Inglaterra a finales del siglo XIX. Hoy día esta costumbre, ya americanizada, ha regresado a Europa donde se han popularizado las fiestas de disfraces en la noche de Halloween. Es tal vez la imagen más actual que tenemos de esta festividad, niños disfrazados de esqueletos, brujas o fantasmas que van de puerta en puerta solicitando golosinas al grito de: “trick or treat”.
Las transformaciones de la sociedad romana bajo el cristianismo.
El cristianismo poco a poco se fue haciendo con el poder durante los últimos siglos de supervivencia del Imperio Romano, fue tomando las riendas de una autoridad que cada vez se hacía más lejana. El cristianismo se fue imponiendo, además, sobre la mayoría de cultos paganos que se desarrollaban en Roma al amparo de una libertad religiosa muy extendida. La novedad podía estar situada en la posibilidad de una futura resurrección de los muertos, un hecho religioso único y sin precedentes en el Mundo Antiguo. La nueva liturgia se sirvió de múltiples elementos ya existentes adaptándolos a su doctrina y transformándolos de tal forma que parecieran ritos y ceremoniales propios.
La Festividad de la Cátedra de San Pedro: Esta fiesta se instituyó muy tempranamente en Roma, hay constancia de que aparece ya el 22 de febrero en el más antiguo calendario romano, el Cronógrafo Romano del año 354, allí la “Depositio Martyrum” señala: “Natale Petri de Cathedra”. Es la fiesta de la “Cátedra de San Pedro”. San Pedro estableció primero su sede en Antioquía y luego en Roma, es decir estableció su asiento, su cátedra. De ahí que “catedral” es la iglesia en la que está la sede el Obispo . En Roma siempre se veneró con piedad todo lo referido a la vida de San Pedro. Desde los primeros siglos, se celebró en Roma una memoria del ministerio apostólico del primer Papa. El oficio religioso de este día celebra el nombramiento de Pedro como soporte de la Iglesia . Se escogió esta fecha porque en Roma, los últimos días del mes de febrero, los romanos se consagraban al recuerdo de los difuntos. La fiesta de la Cátedra de San Pedro fue originalmente una conmemoración fúnebre de Pedro, piedra fundadora de la Iglesia, organizada por la gran familia de la comunidad cristiana romana en honor de su fundador. En los primeros siglos, los cristianos hacían comidas fúnebres junto a las tumbas de los mártires, por lo que esta festividad no hace sino oficializar las celebraciones conjuntas que hacían los antiguos cristianos en las catacumbas al rememorar con comidas ad-íbidem el martirio de Pedro. Su celebración está íntimamente relacionada con la celebración de las Caristias romanas.
El Día de Todos los Santos y el Día de los Difuntos.
Desde los primeros momentos de la cristiandad, se concedió un culto especial a los mártires de la Iglesia. La comunidad de Esmirna escribió a la Iglesia de Filomelio comunicándole la muerte de su obispo Policarpo en el año 156. De este documento se deduce que la comunidad cristiana veneraba a sus mártires reuniéndose donde estaban sus tumbas, haciendo patente la relación existente entre el sacrificio de Cristo y el de los mártires. Sobre estas tumbas se erigieron basílicas como la de San Pedro en la colina del Vaticano, la de San Pablo o la de San Lorenzo en Roma. Cuando cesaron las persecuciones se unió a la memoria de los mártires el culto de otros cristianos que habían muerto de forma anónima a los que se fueron añadiendo muchos otros cuando se estableció el proceso regular de canonización. En el año 411 había en el calendario cristiano caldeo una “Commemoratio Confessorum” para el viernes después de Pascua. El Papa Bonifacio IV, el 13 de mayo de 609 o 610, consagró el Panteón de Roma a la Santísima Virgen y a todos los mártires. Gregorio III (731-741) pasa esta fecha al 1 de noviembre, cumpliendo con la tradición de adaptar las costumbres paganas a las necesidades cristianas y asumiendo esta fecha como una festividad cristiana. Gregorio IV (827-844) extiende la celebración del 1 de noviembre a toda la Iglesia .
Por otro lado, el abad San Odilón , de Cluny, en el año 998, prescribe a todos los monasterios bajo su jurisdicción que el día siguiente a la festividad de Todos los Santos se hiciera memoria de todos los difuntos (2 de noviembre).
En el concilio de Oxford de 1222, el Día de Todos los Santos (1 de noviembre) y el Día de los Difuntos (2 de noviembre) fueron declarados oficialmente festividades cristianas anuales .
CONCLUSIONES
Las ofrendas fúnebres a los difuntos se remontan mucho tiempo en la antigüedad. Hay referencias arqueológicas que podrían suponer de ofrendas florales en una tumba neanthertal de Shanidar (Irán). La historia de los rituales funerarios es tan antigua como la propia aparición del hombre sobre la tierra. Los primeros seres humanos practicaron estos rituales con la creencia en la idea de que la muerte no era el final de la existencia, sino un tránsito del mundo de los vivos al mundo espiritual.
Estos rituales fueron evolucionando de distinta forma a lo largo del tiempo y a través de las distintas civilizaciones, y es en Egipto donde el culto a los muertos es la base principal de su religión. En torno a la muerte se crean rituales, ceremoniales y grandes tumbas en la convicción de la existencia de una vida más allá de la muerte.
Los contactos de griegos primero y romanos después con el Próximo Oriente y sobre todo Egipto, propició que muchos cultos y rituales fueran transferidos al mundo latino. E incluso antes que en Roma, es posible que mercaderes y viajeros Etruscos trajeran para esa civilización itálica su exacerbado culto a la muerte, del cual nos han dejado numerosos vestigios.
En el mundo celta, el festival de Samain, se ha fechado en épocas muy remotas. Y es posible que incluso fuera influenciado de alguna manera por contactos comerciales con celtas establecidos en Anatolia tras las invasiones gálatas del siglo III A.C.
Sea como fuere, en Roma confluyen varias culturas con unas amplias creencias en los rituales funerarios. La egipcia, la etrusca y la celta. La propia Roma pagana, posee varios rituales en los que se ofrendan tributos a los difuntos. Pero será la Roma cristiana la que unificada la población en una religión única transforme estos rituales en parte de la liturgia eclesiástica.
La religión romana fue desde el principio capaz de asimilar prácticas y rituales paganos siempre que fuera conveniente para su propio desarrollo. Cuando no podían acabar con una práctica, rito o creencia pagana firmemente establecida entre la población, simplemente la asimilaban. Tenemos por ejemplo los rituales en torno al Sol Invictus el 25 de diciembre, fueron transformados en las fiestas del nacimiento de Jesús, la Navidad, que se celebra hasta el día de hoy.
La Feralia, la festividad romana que cerraba las Parentalias, se celebraba el día 21 de febrero. Los cristianos que celebraban también esa misma ceremonia en memoria de sus mártires, instauraron la festividad de la Cátedra de San Pedro el día 22 de febrero, en recuerdo de aquellas celebraciones.
Las autoridades cristianas, que habían creado sus propias festividades de difuntos, para celebrar la memoria de los mártires. Acabaron por cambiar el día de la celebración de Todos los Santos que se celebraba el 13 de mayo al 1 de noviembre, fecha en la que coincidía con el Samain celta y que aún se mantenía como una tradición por una amplia parte de la población cristiana. Por su parte el día de los difuntos, que fue instaurado por el Abad de Cluny el año 998, se celebra el día 2 de noviembre. La primera fiesta celebra la memoria de los mártires del cristianismo y la segunda festividad celebra a todos los cristianos difuntos en general, a quienes se les honra con la misa para su posible salvación del purgatorio.
Por otro lado, estas ceremonias en recuerdo de los difuntos, siempre han revestido un carácter oferente. Una entrega testimonial a los difuntos de comida, bebida, y en ocasiones flores. Estas ofrendas tienen un carácter de acercamiento al alma o al espíritu de los familiares muertos. Una forma de vincularlos con los vivos, de mantener su recuerdo. De esta forma en las fiestas anuales establecidas (las Parentalias), los rituales de ofrendas ocupan una parte muy importante del ceremonial. Con el tiempo estas ofrendas se han mantenido a pesar del cambio de fechas promovido por las autoridades eclesiásticas, que a buen seguro, no vieron ninguna contradicción en estas ofrendas a los difuntos con la ortodoxia cristiana.
De tal manera, que hasta el día de hoy se han mantenido esa tradición. Actualmente el día de Todos los Santos o el Día de los Difuntos, los cementerios españoles se llenan de familiares que recuerdan a sus muertos, llevándoles ramos de flores.
[1] Shanidar (Irak): Esta cueva quizás sea más conocida en el ámbito popular por las supuestas y muy discutidas (incluso por su propio descubridor R. Solecki) ofrendas florales a sus muertos de los neandertales. Shanidar presenta casi 14 metros de potencia sedimentaria. Allí se han desenterrado restos de nueve individuos neandertales (siete adultos y dos niños). El tema de los supuestos rituales funerarios a los que hemos aludido que incluían flores de vivos colores, aún siendo muy discutidos (cf. Carbonell y Sala, 2000), es una cuestión que hay que tener en cuenta a la hora de proponer ideas relacionadas con diferentes comportamientos respecto al mundo del más allá de neandertales y hombres modernos. Las fechas de Shanidar están muy mal precisadas, como muchos aspectos del yacimiento a pesar de su importancia; en cualquier caso, las dataciones obtenidas por C-14 han arrojado fechas de entre 51/47.000 B.P., pudiendo proponerse, por el tipo de sedimentación de la cueva, fechas de hasta 100.000 años (Torre y Domínguez-Rodrigo, 2001). Alberto Gómez Castanedo, Próximo Oriente en la evolución humana.
sábado, 21 de mayo de 2011
Historia o Prehistoria.
Cronológicamente, la historia empieza cuando el ser humano abandona el medio de producción de cazador-recolector y se asienta en pequeñas aldeas pasando al modo de producción agrícola. El paso del nomadismo, a la vida urbana viene marcado por una serie de avances técnicos tan revolucionarios que se ha venido a llamar a este proceso de urbanización la revolución neolítica. Estos avances van desde el desarrollo de las técnicas de cultivo: selección de las semillas, optimización de los cultivos, desarrollo de técnicas de regadío, etc. El proceso de urbanización tiene muchos inconvenientes, empobrecimiento de la dieta, aumento de las enfermedades, mayor energía invertida para conseguir la misma cantidad de alimentos, necesidad de procesar el alimento, etc. Pero con el tiempo, se conseguirá algo que compensará todo lo negativo: la aparición de excedentes.
Estos excedentes permitirán que una parte de la población, no tenga que dedicarse a las tareas de cultivo de los alimentos, sino que podrán dedicarse a otras tareas que redundarán en beneficio al colectivo: artesanos, comerciantes, mineros, etc. Para ello se aplicará un sistema de redistribución de productos que permitirá la manutención de estos “liberados”, será este colectivo el que permitirá el avance tecnológico de la sociedad. El avance más importante y el que marca definitivamente el desarrollo urbano, es la aparición de la escritura. La escritura surge de la necesidad de contabilizar de alguna forma, los productos excedentes que se almacenaban y la identificación de estos productos en las vasijas que los contienen. La escritura nace por una necesidad económica, para optimizar los productos obtenidos y su posterior redistribución. A partir del Neolítico, la economía se convertirá en la gran impulsora de los avances del ser humano. Esto también lleva aparejado la creación de un sistema de medidas, de peso, de volumen, etc. Que permita controlar las cantidades de productos y las equivalencias de unos con respecto a otros, y que será el germen de un nuevo sistema de comercio que no estará basado en el trueque. Este proceso redistributivo del que hablábamos tendrá además otra consecuencia inmediata, la aparición de una élite que será la encargada de ejecutar el proceso de redistribución, los que decidan qué cantidad de alimentos se deben entregar y quien tiene derecho a ellos. No pasará mucho tiempo, para que esta élite con poder para decidir qué se hace con el excedente, pase a apropiarse directamente de ellos. Para ello se vincularán inicialmente con la divinidad, creando un aparato ideológico que los legitime para ello.
Esto es un proceso complejo. Las jefaturas, que ya existían durante la prehistoria (la época de cazador-recolector) van evolucionando con la urbanización. Inicialmente se vinculan estas jefaturas a personajes que destacaban en la comunidad por su valor, por sus hazañas, por sus actitudes para la caza, etc. Se trata de una jefatura conseguida por méritos, y con un valor más moral que real sobre el resto del colectivo, ya que tratándose de una sociedad de iguales, donde no existe la propiedad privada, las tomas de decisiones se realizan por consenso entre todos los miembros de la comunidad. Aún así, estos jefes serán los interlocutores del grupo ante otras comunidades, serán líderes de los grupos de caza y serán quienes decidan los movimientos del grupo. Entre sus privilegios estarán el derecho a recibir más alimentos o las mejores partes de las piezas cazadas, lo que de entrada significará que tanto el jefe como su familia disfrutará de una alimentación mejor y más cuidada que el resto.
Con el tiempo, estas jefaturas irán evolucionando y su poder moral se irá transmitiendo a sus descendientes, de forma que los clanes, tribus o familias de jefes, irán adquiriendo un prestigio que no tardará en ser reconocido por el resto de la comunidad. Este prestigio servirá para que cuando la comunidad dé el paso a la urbanización y realice su revolución neolítica, se apropie de las mejores tierras y de los mejores medios de producción. Estos grupos privilegiados, convertidos ahora en terratenientes, se irán convirtiendo poco a poco en las élites de los nuevos asentamientos urbanos. Sus privilegios se irán transformando, y ahora se ocuparán de los cultos religiosos, hasta que con el paso del tiempo se conviertan en los intermediadores de la divinidad con la comunidad. De esta forma, las decisiones que antes se tomaban en base a su prestigio moral en nombre de la comunidad, ahora las toman en nombre de la divinidad. Entre sus privilegios más importantes está el derecho de apropiarse de los excedentes del colectivo para su redistribución a la sociedad. Estos colectivos se convertirán en los primeros dirigentes de las incipientes ciudades-estado y el centro de su poder estará concentrado en el templo, convertido en el lugar de toma de decisiones políticas, en el lugar de control económico de los recursos de la colectividad, en el almacén de los excedentes, en el centro cultural donde los sacerdotes aprenden la escritura, y en el centro de comercio. Pero sobre todo, en el lugar donde se deposita la imagen de la divinidad, verdadero aglutinante social y político de las primeras sociedades.
Estas primeras sociedades se localizan en lugares a priori favorables a la agricultura, donde el acceso al agua es constante. De ahí que a estas sociedades se les haya denominado sociedades hidráhulicas por estar ubicadas geográficamente en la ribera de grandes ríos: El Nilo que permitió el auge de Egipto, el Tigris y el Eufrates que permitió el auge de Mesopotamia, el Indo en la India y el Yan-Tse en China.
Cuando llegamos a este punto de desarrollo urbano y tecnológico, ya podemos hablar de Historia. Por contra, cuando hablamos de los períodos anteriores, de cazador-recolector, hablamos de prehistoria. Esto no quiere decir, que en todos los lugares y en todas las sociedades el paso de la prehistoria a la historia se hiciera al mismo tiempo. En las Islas Canarias, hablamos de historia a partir de la conquista, los períodos anteriores se denominan prehistoria de las Islas Canarias.
De todo esto que hemos hablado podemos sacar una primera conclusión: el hombre entra en la historia gracias a un acto de insolidaridad: la apropiación por parte de unos pocos de los excedentes de producción del colectivo.
domingo, 15 de agosto de 2010
Las reinterpretaciones de la Historia.
Hace un rato hablaba con Mode sobre los nuevos interpretadores de la Historia que copan las listas de ventas de libros. Entre ellos César Vidal y Pío Moa. Mi profesor de Historia Contemporánea, hablando sobre estos historiadores, decía que hay historiadores y divulgadores. Los primeros analizan científicamente el hecho histórico, revuelven entre las fuentes, visitan archivos, contrastan los datos y criban la información. Los segundos se dedican a difundir la historia según determinados criterios, subjetivos en la mayoría de los casos, bajo directrices que benefician a intereses particulares. Esta generación de escritores se empeñan en dar nuevas interpretaciones a la historia reciente de este país. Básicamente centran sus esfuerzos en denostar a la República, justificar el alzamiento y echar mierda a la memoria histórica.
El caso de Pío Moa es significativo. Inició su "carrera" en el GRAPO, y despues del advenimiento de la democracia se recicló en ultraderechista. Se ha dedicado a escribir libros donde se aplica en reinterpretar la historia reciente de España, sobre todo a echar las culpas a la izquierda republicana de provocar el inicio de la guerra civil.
"En 1933 el sector más importante del PSOE se decanta por la dictadura del proletariado y por la revolución al estilo soviético. El único que protesta es Besteiro. Dice textualmente que se está envenenando a los trabajadores y que eso sólo puede concluir en un baño de sangre. No fue una huelga, no fue un movimiento de protesta. Fue una guerra civil preparada y organizada para imponer una dictadura del proletariado. Una dictadura de tipo soviético. Pero siguen sin reconocerlo".
César Vidal ofrece interpretaciones similares:
Vidal divide su ciclópea producción intelectual en cinco grandes pasiones: retorcer la historia, sea el siglo que sea, denostar la II República, tergiversar la Guerra Civil, blanquear el franquismo y destrozar, despedazar y triturar al Gobierno socialista. No se le mueve una patilla de la gafa para escribir que "el 18 de julio no hubo un golpe militar fascista" o que Hitler, en 1938, dijo la siguiente frase: "Nos hemos equivocado ayudando a Franco en esta guerra. Teníamos que haber ayudado a los socialistas españoles con la esperanza de convertirlos en nacionalsocialistas.
Este último párrafo ha sido extraído de un artículo que ha salido hoy en el País digital:
http://www.elpais.com/articulo/reportajes/martir/compas/elpepusocdmg/20100815elpdmgrep_5/Tes
Estos autores escriben sus textos sin contrastar fuentes, sesgando las citas, mutilando la información que no interesa, etc. Conformando escritos que apoyan intelectualmente las tesis de ciertos sectores de la sociedad. Su público, que lo tienen, no es muy exigente en lo que a información científica se refiere, simplemente quiere leer lo que confirme sus "teorías" sin importar el rigor o la veracidad de lo que leen:
una porción de páginas de relleno que envuelve la inanidad total a la hora de tratar el tema que es presunto objeto de análisis [...]; un aparato «crítico» repleto de notas improcedentes o de relleno, con siglas que quizá pertenezcan a fuentes ignotas, con una bibliografía contextual que se exhibe pero que no se emplea, trufada de títulos deliberadamente poco accesibles al lector español, que se citan de forma incompleta o que no aparecen en la relación final. (Eduardo González Calleja).
Con este tipo de intelectuales, ¿Qué tipo de sociedad estamos construyendo?
El caso de Pío Moa es significativo. Inició su "carrera" en el GRAPO, y despues del advenimiento de la democracia se recicló en ultraderechista. Se ha dedicado a escribir libros donde se aplica en reinterpretar la historia reciente de España, sobre todo a echar las culpas a la izquierda republicana de provocar el inicio de la guerra civil.
"En 1933 el sector más importante del PSOE se decanta por la dictadura del proletariado y por la revolución al estilo soviético. El único que protesta es Besteiro. Dice textualmente que se está envenenando a los trabajadores y que eso sólo puede concluir en un baño de sangre. No fue una huelga, no fue un movimiento de protesta. Fue una guerra civil preparada y organizada para imponer una dictadura del proletariado. Una dictadura de tipo soviético. Pero siguen sin reconocerlo".
César Vidal ofrece interpretaciones similares:
Vidal divide su ciclópea producción intelectual en cinco grandes pasiones: retorcer la historia, sea el siglo que sea, denostar la II República, tergiversar la Guerra Civil, blanquear el franquismo y destrozar, despedazar y triturar al Gobierno socialista. No se le mueve una patilla de la gafa para escribir que "el 18 de julio no hubo un golpe militar fascista" o que Hitler, en 1938, dijo la siguiente frase: "Nos hemos equivocado ayudando a Franco en esta guerra. Teníamos que haber ayudado a los socialistas españoles con la esperanza de convertirlos en nacionalsocialistas.
Este último párrafo ha sido extraído de un artículo que ha salido hoy en el País digital:
http://www.elpais.com/articulo/reportajes/martir/compas/elpepusocdmg/20100815elpdmgrep_5/Tes
Estos autores escriben sus textos sin contrastar fuentes, sesgando las citas, mutilando la información que no interesa, etc. Conformando escritos que apoyan intelectualmente las tesis de ciertos sectores de la sociedad. Su público, que lo tienen, no es muy exigente en lo que a información científica se refiere, simplemente quiere leer lo que confirme sus "teorías" sin importar el rigor o la veracidad de lo que leen:
una porción de páginas de relleno que envuelve la inanidad total a la hora de tratar el tema que es presunto objeto de análisis [...]; un aparato «crítico» repleto de notas improcedentes o de relleno, con siglas que quizá pertenezcan a fuentes ignotas, con una bibliografía contextual que se exhibe pero que no se emplea, trufada de títulos deliberadamente poco accesibles al lector español, que se citan de forma incompleta o que no aparecen en la relación final. (Eduardo González Calleja).
Con este tipo de intelectuales, ¿Qué tipo de sociedad estamos construyendo?
miércoles, 13 de enero de 2010

Hypatia. La mujer que amó la ciencia
Pedro Gálvez
Antes de nada, aclarar que este ensayo novelado sobre Hypatia es anterior a la “moda Hypatia” que generó la película Ágora de Anenábar, tirón, eso sí, que aprovecharon muchas editoriales para desempolvar antiguas ediciones sobre “la mujer que amó la ciencia”.
Gálvez ubica la muerte de Hypatia como el fin del saber clásico. El ensayo arranca con su nacimiento y el paseo por la memoria que su padre, Teón, hace por la antigua Alejandría. El recuerdo de la gran biblioteca, el día a día en la ciudad, su bullicio y su ociosa vida diaria, la filosofía, las matemáticas, el recuerdo de insignes alejandrinos…, esta es la parte mejor narrada y la que más atrapa. Así se intenta contextualizar la existencia de la brillante hija de Teón: una época en la que en el año 380 se firmó el Tratado de Nicosia, por el cual Teodosio I instauraba el cristianismo como la fe oficial del imperio, provocando numerosos incidentes tanto con paganos como con judíos. Alejandría era un lugar donde convivían tanto paganos de todo tipo, sobre todo aquellos de influencia más clásica, pero también gnósticos de un gran misticismo, con judíos y todo ello junto a una de las comunidades cristianas más importantes de la época. La elección del Patriarca Cirilo dio salida a la persecución y derribo del paganismo y por tanto, de Hypatia; perseguida por brujería, despedazada y quemada.
Este relato de Sócrates Escolástico, del V: “Algunos de ellos [los cristianos], cuyo cabecilla era un lector llamado Pedro, corrieron a toda prisa empujados por un ardor salvaje y fanático, la asaltaron cuando ella volvía a casa, la sacaron de su carro y la llevaron a la iglesia llamada de Cesarión, donde la desnudaron completamente y la mataron con escombros de cerámica. Después de descuartizar su cuerpo, llevaron sus trozos al Cinarión, y allí los quemaron”,es de los pocos testimonios clásicos recogidos sobre el martirio de esta mujer.
En el último capítulo, “El legado de Hypatia” el autor expone subjetiva su visión de la historia, con beligerante antidogmatismo y culpa directamente a Cirilo y al patriarcado dominante de la época de terminar con el espíritu griego y la sabiduría antigua. Igualmente, y anterior a desplegar una extensísima bibliografía, aprovecha para opinar, discutir y a veces atacar, a algunas obras que sobre esta figura silenciada de la filosofía antigua se han escrito. Interesante la polémica que abre con la escritora polaca Maria Dzielska ante su defensa de la iglesia católica.
Una lectura muy amena, bien narrada y que intenta rescatar la importancia la mujer en la historia.
Gálvez ubica la muerte de Hypatia como el fin del saber clásico. El ensayo arranca con su nacimiento y el paseo por la memoria que su padre, Teón, hace por la antigua Alejandría. El recuerdo de la gran biblioteca, el día a día en la ciudad, su bullicio y su ociosa vida diaria, la filosofía, las matemáticas, el recuerdo de insignes alejandrinos…, esta es la parte mejor narrada y la que más atrapa. Así se intenta contextualizar la existencia de la brillante hija de Teón: una época en la que en el año 380 se firmó el Tratado de Nicosia, por el cual Teodosio I instauraba el cristianismo como la fe oficial del imperio, provocando numerosos incidentes tanto con paganos como con judíos. Alejandría era un lugar donde convivían tanto paganos de todo tipo, sobre todo aquellos de influencia más clásica, pero también gnósticos de un gran misticismo, con judíos y todo ello junto a una de las comunidades cristianas más importantes de la época. La elección del Patriarca Cirilo dio salida a la persecución y derribo del paganismo y por tanto, de Hypatia; perseguida por brujería, despedazada y quemada.
Este relato de Sócrates Escolástico, del V: “Algunos de ellos [los cristianos], cuyo cabecilla era un lector llamado Pedro, corrieron a toda prisa empujados por un ardor salvaje y fanático, la asaltaron cuando ella volvía a casa, la sacaron de su carro y la llevaron a la iglesia llamada de Cesarión, donde la desnudaron completamente y la mataron con escombros de cerámica. Después de descuartizar su cuerpo, llevaron sus trozos al Cinarión, y allí los quemaron”,es de los pocos testimonios clásicos recogidos sobre el martirio de esta mujer.
En el último capítulo, “El legado de Hypatia” el autor expone subjetiva su visión de la historia, con beligerante antidogmatismo y culpa directamente a Cirilo y al patriarcado dominante de la época de terminar con el espíritu griego y la sabiduría antigua. Igualmente, y anterior a desplegar una extensísima bibliografía, aprovecha para opinar, discutir y a veces atacar, a algunas obras que sobre esta figura silenciada de la filosofía antigua se han escrito. Interesante la polémica que abre con la escritora polaca Maria Dzielska ante su defensa de la iglesia católica.
Una lectura muy amena, bien narrada y que intenta rescatar la importancia la mujer en la historia.
domingo, 5 de julio de 2009
La Batalla de Las Palmas. El asalto de Francis Drake
Anoche, entre otros temas, hablamos de nuestra historia más reciente. Que es practicamente desconocida por la mayoría de los que vivimos en esta isla. Hace poco se celebró el aniversario de la invasión del pirata holandes Van der Hoez, un hecho que se menciona en los periódicos cada poco. Pero cuatro años antes de la llegada del holandés se presentó en aguas de la bahía de Las Palmas el conocido Francis Drake, caballero en Inglaterra y pirata en España, que intentó asaltar la capital de la Isla. El año pasado hice un artículo para un e-zine y me he animado a exponerlo aquí, espero que les guste.
El Ataque de Francis Drake a la ciudad de Las Palmas en 1595.
Eran arcabuceros y piqueros,
Y jinetes de costa valerosos,
Cuarenta ingleses matan los primeros,
Retirando los otros temerosos.
Conocidos del Draque sus accesos,
Y los pasos del puerto peligrosos,
Volvió la espalda e hízose a la vela
Que allí no le valió fuerza o cautela.
(La Dragontea, Lope de Vega)
Los versos de La Dragontea del conocido poeta Lope de Vega ilustran a la perfección el heroísmo que desplegaron los isleños en la defensa de la isla de Gran Canaria, cuando los piratas Francis Drake y John Hawkins al mando de una poderosa flota compuesta por 27 buques y más de 2.500 hombres se presentaron en la bahía de Las Palmas con claras intenciones de poner su bandera en la ciudad.
ANTECEDENTES HISTORICOS
En 1587 la Reina Católica de Escocia, María Estuardo es ejecutada. Felipe II, que llevaba preparando un ataque de castigo a Inglaterra, encontrando la excusa necesaria, ordenó el ataque. El Marqués de Santa Cruz y el Duque de Parma prepararon los planes de invasión en una operación combinada, la Armada Invencible estaba dispuesta. Estas noticias alarmantes llegaron a Londres. La Reina ordena a Drake armar rápidamente una flota y zarpar hacia España con el objetivo de destruir todos los barcos españoles que pudiera. Drake partió con 23 barcos y 2.000 hombres, por el camino se enteró de que la flota española aguardaba en Cádiz, sin pensarlo dos veces puso rumbo al sur, entró en la bahía de Cádiz por sorpresa y logró destruir o dañar seriamente a los barcos que allí estaban anclados. Por la mañana descubrió el barco del Marqués de Santa Cruz, Jefe Supremo de la flota capturándolo y destruyéndolo. Finalmente abandonó con sus naves la bahía de Cádiz sin pérdida alguna.
Esta atrevida acción retrasó un año los planes de Felipe II contra Inglaterra. En 1588 finalmente la Armada se hace a la mar con los resultados por todos conocidos. Cuando la Gran Armada española llegó a las costas de Inglaterra, participaba Hawkins como Jefe de Escuadra en la flota inglesa a las órdenes de Lord Howard de Effingham, Gran Almirante de la Flota de Altamar. Tras esta empresa Hawkins expresó su deseo a la Reina de retirarse en 1589. Sin embargo, dado el peligro que suponía Felipe II que a pesar del desastre sufrido ya estaba preparando una segunda Invencible para invadir Inglaterra, tuvo que continuar en activo con casi sesenta años.
En 1595, enterada Isabel I de las dificultades económicas por las que pasaba Felipe II, a quien los banqueros habían
Mientras la Reina decide la salida, llegan noticias de que el buque principal de la flota del Tesoro está en Puerto Rico, lleno de plata y desmantelado por un temporal. La escuadra inglesa sale inmediatamente con las órdenes concretas de hacerse con el cargamento en San Juan de Puerto Rico y luego destruir Panamá y regresar a Inglaterra lo más pronto posible, ya que aún se temía un ataque a la propia Inglaterra. Nada más hacerse a la mar la flota en Plymouth, comienzan las diferencias entre Drake y Hawkins, que tanta importancia tendrían para el desenlace de la expedición.
La Reina había aportado seis de sus mejores barcos: Garland y Defiance, gemelos del Revenge pero nuevos, el Buenaventure, Hope, Foresight y Adventure. El resto de la flota la componían mercantes, naos, hulks y pataches pertenecientes a comerciantes y compañías privadas.
Como Coronel General del Ejército fue nombrado Thomas Baskerville, quien había demostrado su valía y llevaba consigo a tres valientes oficiales: sus dos hermanos Nicholas y Arnold y el joven Sir Nicholas Clifford.
La fama de Drake de enriquecer a sus marineros es tal que a esta expedición se apuntan miles de voluntarios, y Drake toma algunos más de los autorizados. Esto da lugar al primer enfrentamiento de los dos jefes. A poco de dejar el Canal, Drake convoca a Consejo de Guerra en el Defiance donde expone sus quejas que consistían en tener más hombres en su escuadrón que Hawkins, a lo que éste contestó que si Drake se lo “rogaba” él los aceptaría en sus barcos. Drake, orgulloso, no aceptó la oferta.
La segunda reunión la tuvo Hawkins sólo con aquellos capitanes que habían tenido nombramiento real, y en ella comunicó el objetivo de la escuadra, que era conseguir el tesoro español. Esta información secreta pasó a ser “vox populi” entre la tripulación y produciendo en Drake otro resentimiento por no haber sido informado. Una semana más tarde, y cuando la flota se encontraba a la altura de Lisboa, Drake llama a Consejo General a bordo del Defiance y propone que antes de ir a Indias se atacase a Madeira o a Gran Canaria. Hawins se enfurece, si Drake necesita agua u otras provisiones, él se las daría, pero el primer destino es Puerto Rico y no cumplir estas órdenes era una temeridad. Ambos almirantes casi llegan a las manos y sólo el paciente Baskerville permite que los ánimos se pacifiquen. La reunión se pospone hasta el día siguiente en la Garland donde Hawkins recibe al Consejo.
La discusión continúa, pero Drake logra convencer a los oficiales que el ataque a Gran Canaria es la mejor solución. Hawkins acepta de mala gana. Las palabras entre ellos abren una brecha de malos sentimientos que repercute en el resto de oficiales. La mañana del 6 de octubre, casi al mes de haber salido de Plymouth, la escuadra anclaba a tiro de cañón de un fuerte situados al final de un alto y largo promontorio de la bahía de Las Isletas en Gran Canaria.
LAS DEFENSAS DE LAS PALMAS
En 1595, la ciudad de Las Palmas contaba con más de un siglo de existencia, pues había sido fundada el 24 de junio de 1478 por los conquistadores españoles que incorporaron la Isla de Gran Canaria a los territorios de los reyes de Castilla. Lo que originariamente constituyó un simple asentamiento militar, en 1595 se había convertido en una ciudad capital, centro de una incipiente concentración de instituciones políticas así como de una importante actividad económica fundamentada en la exportación de caña d
Torriani hace una sintética descripción de Las Palmas que nos permite hacernos una inmejorable idea de la ciudad en aquellos tiempos: “la ciudad es pequeña, solo de ochocientas casas. Descendiendo hacia el mar por el este, la atraviesa un pequeño río que sale entre dos montañas áridas que está a sus espaldas, la una a la mano derecha es llamada San Francisco, la otra menor a la izquierda Santo Domingo. El puerto está a unas tres millas de distancia en dirección norte, y en aquella parte el campo es arenoso y los montes cercanos desnudos y tétricos. En la parte del mediodía está una campiña fértil, con un pequeño castillo redondo (la torre de San Cristóbal) llamado de San Pedro Mártir que guarda una cala que está a su pie. La muralla roja en dirección norte es un largo lienzo de muralla, con dos baluartes en los extremos, el que está cerca del mar se llama Santa Ana. Hacia mediodía, la muralla es otro lienzo igual, que fue empezado para la defensa de la ciudad por aquella parte”.
Sin duda el más importante edificio militar de la ciudad era el castillo de la Luz o fortaleza de las Isletas. Era el pilar defensivo de la ciudad ante los ataques exteriores, que en un alto grado de probabilidad provendrían de naves que arribasen a la bahía de la luz. Desde la fortaleza se batía toda la bahía y se dificultaba notablemente cualquier desembarco. La guarnición la componía cincuenta hombres que se turnaban de día y de noche en los tiempos de paz.
Además de las murallas de la ciudad ya citadas, el otro bastión defensivo de Las Palmas lo constituía la todavía existente torre de San Cristóbal, entonces llamada de San Pedro Mártir. Situada al sur de la muralla del Mediodía.
El otro torreón era el de Santa Ana, situado al extremo de la muralla Norte, en la ribera. En el interior tenía un alojamiento para el castellano y otras dependencias pequeñas para la guarnición, depósito de pólvora, etc.
Se pensaba en un proyecto de mucha más envergadura que todo lo anterior, erigir una fortaleza en el cerro de San Francisco. Este proyecto quedaría pendiente hasta el siglo siguiente.
El estado de las fortalezas y de la artillería de que disponían es bien conocido. En el Castillo de la Luz habían once piezas, el fuerte de Santa Ana disponía de siete piezas, mientras que el de San Pedro tenía cuatro piezas pequeñas. Los artilleros que las servían estaban pagados por el Cabildo de la Isla, quien estaba obligado además a la compra y mantenimiento de dichas armas.
En abril de 1595 toma posesión como Gobernador Militar de la Isla el veterano militar Alonso de Alvarado y Ulloa que venía acompañado por su lugarteniente civil Antonio Pamochamoso.
EL ATAQUE DE DRAKE
La escuadra inglesa arribó a Las Palmas en la madrugada del 6 de octubre. Una vez decretada la alarma, Alvarado decide de inmediato que la mejor táctica contra los invasores es impedir que desembarquen en las playas. De lo contrario, la superioridad militar aparente de aquella flota de la que no sabían su nacionalidad, significaba derrota segura.
Hubo diferencias entre el Gobernador y el Regente de la Audiencia, pues este último a la vista de la imponente flota consideró que la mejor defensa era encastillarse tras las murallas y resistir allí la embestida. Sin embargo prevalece el criterio del Gobernador Militar. Una vez que se distribuye a las tropas en los distintos puntos de la marina, listas y preparadas para el combate, éste comienza a las doce del mediodía, cuando los ingleses abren fuego cañoneando a las tropas apostadas en la costa. La fortaleza de Las Isletas cañonea débilmente pues su Alcaide quería reservar los tiros para una ocasión más propicia.
Antes, a las once de la mañana se adelantó de la Armada fondeada, una pequeña carabela de reconocimiento, sondearon el fondo y colocaron unas pequeñas boyas señalando las rocas para facilitar el desembarco. El teniente de Gobernador Pamochamoso mandó una lancha desde la caleta de Triana pero no dio tiempo a retirar las balizas pues ya algunos barcos ingleses avanzaban hacia tierra, precedidas por unas 47 lanchas de desembarco.
Las lanchas inglesas se aproximan a la playa en la caleta de Santa Catalina, disparando constantemente sus armas de fuego, pero la arcabucería y los cañones españoles les hacían retroceder. Intentaron tres veces poner el pie en tierra, siendo rechazados sin conseguirlo, pues cuando fueron llegando las lanchas a la playa los canarios, saltando desde sus trincheras, se abalanzaron sobre ellas con el agua hasta la cintura volcando numerosos botes y matando e hiriendo a gran número de soldados ingleses. La acción de la artillería de campo, apostada en la ribera fue singularmente eficaz ese día, bajo la experta dirección del cabo Negrete, pues tirando primero a bala rasa a los navíos y lanchas en formación y disparando más tarde verdaderas rociadas de saquillos de bala de mosquete, al aproximarse las lanchas a tierra, sembró la confusión y la muerte por doquier e hizo imposible el objetivo primordial de Drake. Viendo éste el desastre, comienza a darse cuenta de su temeridad y a reconocer las razones de Hawkins, que veía desde su barco con escepticismo los intentos de su Coalmirante. Baskerville insiste ante el Almirante Drake para que le conceda cuatro días más para conquistar la ciudad, pero Drake desiste y argumenta que lo principal es Puerto Rico, poniendo rumbo sur.
El Castillo de Santa Ana, situado en la caleta de San Telmo, tuvo una acción muy destacada, cañoneando y averiando a cuatro naves enemigas que con rumbo sur se alejaban al fracasar el desembarco. Se calcula que en total murieron cincuenta hombres y cinco naves quedaron con graves desperfectos, por el contrario los defensores sufrieron pérdidas de poca consideración.
La flota derivó hacia el sur y fondeó un día en la rada de Arguineguín con la intención de hacer aguada. “necesitando los ingleses hacer aguada para proseguir su viaje, deciden hacerlo cerca de Arguineguín. Mientras el General español ordenó que seis soldados siguieran la navegación de los barcos por la costa, para si desembarcaban a tomar leña o agua, poderles coger algún prisionero que diese cuenta del origen y propósitos de aquella armada”. El 7 de octubre los seis soldados a quines se les habían unido algunos pastores canarios, observaban escondidos los movimientos del enemigo. El domingo 8 Drake desembarcó con 500 tripulantes, hizo levantar su tienda y pasó el día disfrutando de las delicias del otoño canario, bañándose en la playa y tocando música. Pero al subir la marea el capitán inglés Greminston, que iba en un bote con diez soldados desembarcara algo alejado de la cabeza de playa. Los canarios cayeron en tromba sobre ellos y a base de palos y pedradas dejaron a nueve muertos y huyeron con los dos restantes hechos prisioneros. Entre los muertos estaba el capitán inglés. Este ataque imprevisto obliga a Drake a reembarcar sus tropas precipitadamente ante el temor de un ataque en masa, abandonando Gran Canaria aquella misma noche con dirección a la Gomera, donde acabó la provisión de agua sin ningún incidente.
Los prisioneros suministraron información sobre quienes eran los atacantes y sus intenciones lo que permitió enviar un velero ligero a Panamá para prevenir a sus defensores. Ello dio lugar al fracaso de los varios ataques que llevó a cabo la Armada británica a dichos puertos, entre ellos al de San Juan de Puerto Rico. En las afueras de éste falleció, a bordo del Garland, el pirata John Hawkins, a consecuencia de una epidemia que se había declarado en la flota.
MAL ACABA LO QUE MAL EMPIEZA.
A pesar de este suceso Drake continuó con sus planes de intentar capturar el tesoro Almacenado en San Juan, pero fue rechazado una vez más, con grandes pérdidas. En vista de lo sucedido, la Armada puso rumbo a Panamá, atacando Río de La Hacha y Cartagena de Indias. Drake ordenó desembarcar en Nombre de Dios pero no encontró tesoro alguno. Efectuó un nuevo desembarco en el istmo de Panamá para tratar de hacerse con el tesoro que transportaban las reatas de mulas, sin lograrlo.
La disentería se había propagado con rapidez entre los tripulantes de los barcos. El 28 de enero de 1596, el pirata Francis Drake falleció a bordo del Defiance víctima de dicha enfermedad. Su cuerpo fue lanzado al mar en un ataud de plomo en las cercanías de Puerto Bello, Panamá.
Baskerville, consciente de su incapacidad de continuar la misión encomendada, decide regresar a Inglaterra con las ocho naves que le quedan de las veintiocho que salieron de Plymouth en septiembre de 1595. El desastre llena de luto a Inglaterra. Drake, independientemente de su gran error al no dirigirse directamente al Caribe, pagó caro el desconocimiento que tenía de las fortificaciones y refuerzos que Felipe II había efectuado en los últimos años en todos sus dominios.
La paz con Inglaterra no se consiguió hasta la muerte de Isabel I, a quien sucedió en el trono el Rey Jaime de Escocia, hijo de María Estuardo, que unió las coronas de Escocia e Inglaterra.
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