Mostrando entradas con la etiqueta libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libros. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de abril de 2013

23 de abril. Día del Libro.

"Las novelas son vidas que no vivimos". 




Esta semana pasada he estado hablando de la fantástica novela de Javier Marías "Los enamoramientos", y mientras comía viendo el telediario desfilaron los caretos de Rajoy, Cospedal, Obama, un juez homòfobo, Zapatero, Maduro, Napolitano, Mourinho...y entonces recordé esta parte de dicha historia que aprovecho un día como hoy para recomendar su lectura.






Es una novela sobre el ser humano, una radiografía certera, inteligente, fría y contada por la prosa
de alta literatura de Javier Marías; páginas repletas de descripciones de la mezquindad del ser humano, el mismo ser que ama con locura y odia, de su historia como ser que amó y olvida. Es una historia fascinante que recuerda a las pasiones de Shakespeare, a los secretos que las familias ocultan,  las muertes a veces necesarias aunque no deseadas, el sentido de esa muerte "a partir de ahora", que contaba el genio inglés, como en Corazón tan blanco, esos secretos se ocultan para no herir pero laceran el alma cuando son revelados con el tiempo.
Recomiendo Los Enamoramientos, hoy, día del libro,  y para releerla toda una vida para "aprendernos".

sábado, 5 de enero de 2013

"La Maldición de Hilena", de Rayco Cruz


Esta misma mañana me acerqué a la librería “Sueños de papel"para poner al día un asunto relacionado con unos libros de segunda mano que tenía pendiente. Me acerqué al mostrador y cogí entre mis manos un tomo bastante voluminoso del que me atrajo mucho el título, "La maldición de Hilena", y su ilustración de portada. Cual fue mi sorpresa cuando me enteré de que a su autor, Rayco Cruz, lo tenía justo delante abriendo mi ficha de cliente en el ordenador. Le felicité por la edición, tarea épica en los tiempos que corren, y mantuvimos una corta pero animada charla sobre algunos autores de literatura fantástica, género del que confesé no ser un gran conocedor, y del mundo editorial en general.
Antes de abandonar la tienda, con un ejemplar de “After Dark” de Murakami, en inglés a muy buen precio en la mano, le prometí a Rayco Cruz dos cosas: Comentar la publicación de su novela en nuestro blog -su segunda novela de fantasía en realidad, pues indagando un poco su primera novela se titula "La sombra de Pranthas"-, y volver la semana próxima para comprar su trabajo, llevármelo firmado y, como no, disfrutar su lectura.

Por cierto, “Sueños de papel” está en la Av. Pintor Felo Monzón, 32 Ed.10, Loc,5, y su pagina web es:


Dejo el link de la novela “La Maldición de Hilena”, de Rayco Cruz,



R.M.V.

martes, 4 de diciembre de 2012

Historias de Nueva York, de Enric González


Esta tarde me he leído un libro buenísimo, de un periodista honesto y al que leía en El País -antes de que lo abandonara- con puntual devoción. Antes, había leído sus Historias del Calcio, una forma distinta, histórica y magistral de interpretar el deporte que apasiona  a medio mundo. Esta tarde me senté a las cuatro y media y no pude despegarme del sillón hasta las cerca de las 7. "Historias de Nueva York", de Enric González me atrapó desde la primera frase. Una mezcla de vivencias, olores, sentimientos e historia de esa metrópolis adorable, odiosa e insomne. Especial reseña el capítulo dedicado a la pasión neoyorkina por el Baseball y sus históricos jugadores en pijama de rayas, como el peculiar Lawrence Peter Yogi Berra, genial constructor de ingenios verbales que, como dice Enric Gonález, sólo podía ser superado por las quotes de Groucho Marx:

- Ya nadie va a ese sitio, hay demasiada gente.
-El futuro no es lo que era.
-Corta la pizza en cuatro pedazos, no tengo tanta hambre como para comerme seis.
-Es un gran hotel, las toallas son tan grandes que casi no puedo cerrar la maleta.
Y mi favorita:
Su mujer le preguntó un buen día:
- Naciste en Missouri, te criaste y jugaste en Nueva York, vivimos en Nueva Jersey; si muroeras antes que yo, dónde te gustaría que te enterrase.- Y Yogi responde:
-No sé, sorpréndeme cuando llegue el momento.

Fascinante también es la forma, escueta y lúcida, con la que describe los cinco apellidos que han sido el motor de la vieja Nueva Amsterdan que se convirtió en el epicentro de la gran potencia mundial: Morgan, Astor, Vanderbilt, Rockefeller y Carnegie; o las feroces luchas de nativos contra irlandeses en Five Point, la paulatina desaparición de Little Italy, sus familias y las ascensión del China Town.

Los capítulos finales los dedica a sus colegas de profesión, compañeros que hacían todo lo posible para no volver a Madrid porque la profesión engancha; y dedica unos párrafos a fallecidos como Julio Anguita Parrado o Ricardo Ortega.

Todo lo anterior está impregnado del olor a parrilla de múltiples locales donde se sirven platos del tamaño de un camión y de tugurios donde se bebe para olvidar la soledad cuando se está rodeado de gente.

En resumen, que he pasado una tarde paseando por las calles del West al East del archipiélago, conociendo cuánto costaron los cimientos del Chrysler o plantado delante de la dorada cámara subterranea de la Reserva Federal. Un libro corto, de 140 páginas, pero grande y lleno de verdad, su verdad, la de Enric González, el mismo que abandonó El País ante la desfachatez de su consejo directivo y la del señor Cebrián.

lunes, 22 de octubre de 2012

Sin Gases, Ni Cotilleo…….



Este Domingo se suponía un día propicio para el cotilleo, para el bueno por supuesto, pues como dice Elsa Punset en su último libro “Una mochila para el universo”….El cotilleo afianza las relaciones sociales………..Y es que después de pasar por Tenerife el rodaje de “A todo Gas 6”, donde dejó muy buenas sensaciones llegó a Gran Canaria para filmar en El puente de Silva, pero lo único que pudo ver la marabunta de gente de ida y vuelta fue unas autopistas que cortaban el tráfico de vez en cuando y un helicóptero con cámara delantera que se harto de dar vueltas……….Yo no estaba eh, me lo contaron.

 Y volviendo al libro de La Punset, decir que una lectura muy placentera donde se aborda con bastante humor la geografía sentimental con una serie de preguntas y respuestas que plantea y resuelve la autora Y sí, parte del ensayo recuerda a su querido papá con sus incursiones y referencias científicas y psicológicas, pero el lenguaje bastante filosófico, es a la vez sencillo y dulce, como si se estuviera comunicando con el lector cara a cara….

Otro libro en el que me he adentrado esta semana con muy buen sabor y sin saber exactamente con lo que me iba a encontrar “Por amor a la Física” de Walter Lewin. Lo cierto, que es un libro que hace tiempo tenía guardado, en el que este señor Físico nuclear de profesión y profesor por vocación, no solo nos habla de como aborda sus clases en las que enseña y entusiasma a miles de jóvenes con su forma de exponer, donde el mismo es el protagonista (recomiendo ver los vídeos en YouTube) sino que hace un recorrido por su vida, como llego a amar la física y como con ejemplos de su vida y de la gente que le rodea y de cosas sencillas podamos entender este universo, que el hace que sea muy fácil.
Qué bueno sería nuestro sistema educativo con profesores como este!!.

lunes, 16 de julio de 2012

Las Horas Oscuras. Juan Francisco Ferrándiz


Ya terminé "las horas oscuras" de Ferrándiz. Está entretenido, con una buena dosis de acción y sorpresas al final de la historia. Poco a poco, Ferrándiz va creando esa ansiedad a través de preguntas sin resolver, y que deja para el final. Me, y que tan bien les va a algunos escritores.
Me gustó conocer algo más de las costumbres y cultura celtas, de los druidas, de ese amor por la naturaleza y los monolitos. Tampoco olvidamos la obsesión del cristianismo a achacar todas las cosas buenas y malas al Creador, de que todo sucede porque así él lo quiere. Esa parte choca mucho con nuestras mentes liberales del siglo XXI, pero estamos hablando del año 998 D.C., época donde se ambientó la novela, y donde se huele el miedo hacia el demonio en todos y cada uno de sus personajes.

Por otra parte, los libros son los grandes protagonistas. La reconstrucción de una biblioteca en un lugar recóndito de Irlanda, lugar donde el escritor se ha ambientado, y que tan bien ha definido, lo convierten en un amor incondicional hacia los papiros, por su conservación y perdurabilidad, por ese trabajo maravilloso de los monjes de realizar más copias para que el saber se comparta en otros lugares. Dichos monjes, pertenecientes al espíritu de Casiodoro, van por el mundo recuperando obras antiquísimas y de gran valor, y los cuales no dudan en poner su vida en peligro para poseer esas grandes obras. El amor, la pasión, y la maldad, son palabras muy bien descritas en toda su extensión. Todo unido, hacen de esta historia algo diferente de lo habitual, y por ello me ha gustado. Es recomendable para todo aquel que quiera pasar un buen rato de suspense.

Y ahora toca "Danza de Dragones", libro que ha despertado una dulce polémica en el correo electrónico de los hedonistas. ¿Papel o formato digital? Yo, en principio, E-BOOK, aunque haya algunos que opinan en contra de este formato, y a los cuales no hay que hacer mucho caso, con más ganas lo leo y lo disfruto. ;)



domingo, 8 de enero de 2012

Cosas mías. Semanas raras...

En estas semanas he estado bastante desconectado de casi todo. Cambios y presiones laborales han hecho que llegue a casa con el cerebro raptado. Poco a poco he ido recuperando el tono cerebral y a priorizar, así que he vuelto a leer el blog, coger un libro ente las manos -he releído, esta vez en inglés "Brave new world", de Aldous Huxley, visitar alguna exposición –aunque estas fechas navideñas son grandes enemigas de los museos-, ver alguna película- ninguna reseñable, para ser sincero, pero sí que he podido certificar la crisis de talento que tiene el cine español, y eso que siempre he sido defensor de los creadores españoles, y me he batido el cobre con muchos que tachaban el cine patrio de españoladas con culos y tetas, pero no he visto en este año ninguna película (y he visto muchas) que me haya gustado mínimamente, salvo “Pan Negro”. En estas fechas -que algunos celebran con entusiasmo, otros por “contagio social”, algunos por tradición y otros, como el que escribe , sin entusiasmo pero sí contagiado como animal social por una pandemia que asola año tras año y que no tiene curación, pero que tampoco mata a uno, es más, regala unos día de descanso si como cantaba el gran Frank, se viven "a mi manera"- he escrito algunas líneas, quedado con amigos, visitado librerías buscando el regalo de un amigo que cumple años en estas fechas de aglomeraciones y descubierto a un pintor de 81 años – ¡madre mía, y no lo conocía!- que me ha descubierto una forma de ver la pintura desde las alturas que me ha conmocionado. Se llama Juan Genovés y con sus lienzos uno contempla multitudes sin rostro que son colores en continuo movimiento.



http://www.juangenoves.com/es/

También, en esos paseos con cafés y pequeñas conversaciones con vendedores de libros, porque cada vez quedan menos libreros, y alguna que otra discusión alrededor del trato a la obra de Murakami por pate de Tusquets (soy un pesado con este tema, lo sé, pero esta vez el vendedor estaba de mi lado; por cierto, el amigo es escritor, con novela publicada y admirador del japonés) descubrí las guías de viajes ilustradas de Anaya. Para un fanático de estos libros como yo (aunque mis favoritas son las de Lonely Planet) son un pequeño tesoro que aúna comentarios sobre la ciudad; de sus lugares, sus gentes y encantos, y bocetos y acuarelas que ubican cada página; es lo más parecido al desvencijado cuaderno de viajes de un pintor trotamundos remasterizado.



http://www.anayatouring.com/roma-a-vista-de-acuarela/














Ah!, y hace unos días encontré un cómic que a nuestro hedonista más “Modesto” le gustará. Freddie y yo, editado por La cúpula.




http://www.lacupula.com/web/articulo.do?idArt=324














Más hogareño, he hecho cambios en casa, amoldándola a nuestras comodidades y colgado algún que otro cuadro más en las paredes; cada día con menos blanco.

Poco a poco volveremos todos a ubicarnos en nuestras rutinas y a seguir con nuestras personales visiones de todo lo que nos rodea, dejando atrás estas semanas que a muchos cabrean y a otros entusiasman, pero que si se disfrutan en la distancia de la vorágine consumista, de los ruidos de petardos y de las comidas opíparas, no faltas de cierta hipocresía, se puede llegar, incluso, a disfrutar. Eso sí, mañana hablaremos del gobierno.

R.M.V.

miércoles, 27 de julio de 2011

El pibe que arruinaba las fotos. Hernán Casciari

Con mi amigo Enoc, al que más de una vez he mentado en algún artículo, mantengo una estrecha relación literaria-cinéfila desde hace muchos años, tantos como cuatro lustros de amistad. Siempre nos tenemos presente y no dudamos en hacernos una llamadita, enviarnos un sms o un email, como es este caso, con cualquier hallazgo que tengamos allá donde estemos: delante de un libro, de alguna película o de algún “icono” privado. Hace unos días recibí este mail (que reproduzco fielmente) con la recomendación de esta novela del argentino Hernán Casciari, al que yo conocía por su blog de El País -referente de los serieadictos-, y que también aprovecho para recomendar la revista de la que es editior, ORSAI
Este fin de semana me paso a comprar esta novela porque desde hace años de Enoc, me fío.

http://orsai.es/


Hace un par de años me llamó la atención este libro (El pibe que arruinaba las fotos) cuando salió. El sábado antes de pasar por vuestra casa lo encontré a 5,72€ (el precio original ronda los quince) en el corte siete palmas y, aprovechando la gran rebaja lo cogí. Entre ayer y hoy me lo he zampado, aunque pone novela yo no lo calificaría como tal, y te encuentras perlas como:
"Chichita siempre daba la impresión de ser la que más sufría por mi culpa. Pero si mirabas bien, te dabas cuenta enseguida de que Roberto también estaba asustado. No eran solo las morisquetas, ni la obesidad incipiente. También le preocupaba que leyera tanto.
una mañana me lo puso bien claro:
-O tomas la comunión o vas a rugby- me dijo-...
Para la comunión había que hacer un curso los sábados a las diez de la mañana. Para ir a rugby también. Las dos cosas eran con pantalón corto y no había que usar el cerebro, por eso me costó decidir.
Elegí ser rugbier. Me llevaba mi padre de la mano, no por cariño sino por temos a que me escapara corriendo. El profesor de rugby era amigo de Roberto, porque mi padre era amigo de toda la gente que transpiraba por placer (...)"

o

"Parpadeé cuatro veces. En aquella época se me había dado por insultar a la gente en clave morse, para que nadie se diera cuenta. Era un invento mío: tres parpadeos cortos era "la puta" y uno largo " que te recontra mil parió"

... Y esto solo al princípio del libro. Me lo he pasado muy muy bien leyéndolo, no es Joyce, pero ¡Qué buen rato por 5,72€!!!!!!!!!!

viernes, 15 de julio de 2011

Cosas mías. Martin y el Manhattanhenge


Lo admito colegas de blog, llevo unos días desconectado. Pasé unos días de sol lechoso en otrora Puerto Cabras. Vuelvo siempre que puedo –allí dejé buenos amigos-, pero esta tarde me he puesto al día y he podido comprobar que nuestro poeta está en plena forma y con la sensibilidad y la emoción a flor de piel (y así nos deja la nuestra), y que el Magister, el decano, el hijo pródigo está de vuelta y rebosa inspiración. Ay, esas musas (o es en singular ¿?).

Les tengo que contar mis impresiones tras la lectura de Juego de Tronos, primer volumen (denso pero entretenido… y genial) de la saga de G.R.R. Martin, “Canción de Hielo y Fuego”. Cayó en mis manos gracias a la insistencia en sus bondades por parte de los amigos Claudio y Ángel, y como no, por la espectacular y casi perfecta adaptación que la HBO estrenó hace unos meses. La novela es adictiva, viva, ágil y cargada de personajes en los que Martin pone en sus bocas frases del tipo:

“-Es una idea inquietante. No estamos en las Ciudades Libres, donde esas cosas pasan todos los días. Allí cada hombre puede ser un asesino, pero incluso así desprecian al envenenador”

-“El pueblo llano, cuando reza, pide lluvia, hijos sanos y un verano que no acabe jamás. A ellos no les importa que los grandes señores jueguen a su juego de tronos, mientras los dejen en paz. Pero nunca les dejan en paz”

Este es el calibre literario del Señor Martin. En unos días me pondré con el segundo volumen, “Choque de Reyes”

Esta mañana, mientras leía el periódico en un bar cercano al trabajo, vi una de esas fotos que suelen cerrar la edición. En El Pais suele ser la del entrevistado acompañada de la cuenta del bar en el que han papeado mientras hablaban. Esta mañana el Canarias 7 se la dedicaba a un momento mágico que ocurre dos veces al año -el 28 de mayo y el 12 de julio- en la bulliciosa Manhattan, y es que el sol se pone en la calle 34, en la que se encuentra el famoso edificio Empire State. Durante este fenómeno, el sol parece encajar en las calles de Manhattan e ilumina las caras norte y sur de los edificios. Es fascinante y ningún efecto especial de las películas de Hollywood puede igualar el espectáculo. Se conoce como el Manhattanhengen. Un espectacular atardecer.



Estoy de vuelta y tenemos que vernos.

Salud.

miércoles, 6 de abril de 2011

De qué hablo cuando hablo de correr. Haruki Murakami


Pensé que este libro-ensayo-divertimento lo podría leer a ratos, disfrutando de algo fútil que escribía el maestro Murakami entre novela y novela o cuento y cuento; un encargo editorial sin más sentido que vender a un público reducido – a los frikis del japonés- mientras contaban los días para leer 1Q84 y pasar mejor la espera. Por primera vez, subestimé al mejor escritor vivo del mundo. Como en sus novelas, la forma de relatar te va llevando, arrastrando, página a página, con esa misma levedad con la que cuenta que un carnero se mete en el cuerpo de un tipo, que un señor mantiene charlas con los gatos callejeros, o que un joven se suicida con apenas diecinueve años. Murakami cuenta cómo es que empezó a correr un buen día porque sí, sin más, sin entrar en dilemas filosóficos de necesidad vital ni creativa; igual que dice que un día, mientras veía un partido de beisbol tumbado en el césped bebiendo una cerveza decidió escribir una novela. Sin más artificios ni iluminadas patrañas, porque el japonés corre y escribe porque le apetece, y se inscribe en una carrera de cien kilómetros (que recorre en algo más de once horas) porque poco a poco fue incrementando su resistencia y su técnica, y le apeteció correr una ultramaratón, y cuando terminó se sintió inmensamente feliz. Pero no se sintió feliz porque se había impuesto una tremenda prueba de resistencia para probarse a sí mismo como ser humano, sino porque una vez cruzada la meta ya podía dejar de correr.

Así de normal es este escritor que inventó el fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, y los ubicó en un mapa y todo. Murakami piensa (un rato) en sus tramas mientras corre, pero la mayoría las desecha cuando se quita las zapatillas de footing. Lo que realmente le gusta hacer mientras devora kilómetros con los pies es escuchar jazz y rock añejo en su minidisc (no le gusta el Ipod), y disfrutar del paso de las estaciones, con sus cambios de texturas, colores y olores (maravillosa la descripción del otoño neoyorkino y su maratón). Todas esas sensaciones las recoge en los artículos que escribe después de las maratones; fantásticos relatos en los que describe sus estados anímicos, sus bajones físicos y los terribles dolores que le recorren todo el cuerpo. Impagable también es el relato de su viaje a Atenas para recorrer los 42 kilómetros de La Maratón en sentido contrario. Como el mismo dice, un mítico y laureado recorrido que hoy en día pasa por un anodino y peligroso polígono industrial.

Así de extraño, normal y genial es este libro. Igual que su autor, ¿no?


R.M.V.