Derechos de autor
El rastro de tu firma
llevo guardado en mi pecho,
pero ya hecha cicatriz,
que deja marca pero no penetra.
Has llenado tus arcas
con dolores huérfanos,
perdidos y sin rumbo.
Compraste todos los derechos
sobre mis sentimientos desahuciados
Explotaste al máximo mi capacidad de aguantar.
Mi corazón lo estiraste hasta casi partirlo.
Habías comprado todos los derechos,
Podías hacerlo. Te los vendí.
Sin embargo, no esperabas crear
alrededor de mis entrañas, un callo,
con todas las punzadas de tu firma.
La dureza de mis escombros
te impidieron, sin aviso, trabajar.
Pasaste en un segundo a ser ausencia
anestesiando mi capacidad de amar.
Tus derechos cambiaron de manos.
Aún sigues ahí creyendo que será pasajero.
El poder es demasiado agradable para perderlo.
Olvidaste que por el camino me los devolviste
Con factura firmada y sello.*
* Una amiga compartió conmigo este poema hace unos días y tras leerlo
varias veces le pedí permiso para hacerlo público en este blog. Esta su
primera - y espero que no última- aparición en La Conspiración...
