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miércoles, 20 de mayo de 2015
Un dia sin musica , por un IVA cultural y razonable para la musica
Tras mas de dos años sufriendo un abuso fiscal injustificado , con un IVA del
21% , y el abandono historico que las administracionesn publicas han mantenido
sobre la musica en directo , que es el menos subvencionado en este pais , es el
momento de reafirmar lo que valoramos y por lo que trabajamos :
El deterioro de estos valores es vertiginoso , y la música en vivo corre el peligro
de desaparecer de nuestro pais . Pedimos la adhesion a este Manifiesto al conjunto
de todos los ciudadanos que consideran la musica como parte de sus vidas , y que
estan sufriendo las consecuencias de esta disparatada medida del gobierno .
Para todos .
A continuación , el manifiesto : undiasinmusica .org
Firma en Change.org
..
miércoles, 21 de agosto de 2013
El ladrón cansado
El ladrón cansado
Sucede
que a veces, como escribió el poeta, me canso de ser hombre, porque mi confesión de que he vivido me pasa factura; mejor, a veces, callado.
Me canso de estar cansado, de esperar desesperado,
de desandar lo andado,
de hacer rodar la piedra hasta la cumbre y que me muerda los talones.; y así una y otra vez, sin descanso.
Me canso de pensar en los adjetivos perfectos,
de la métrica del caos, de organizar el desconcierto,
de buscar el momento a lo eterno, la felicidad negada a Sísifo
Me canso de buscar bocanadas de aire en el fondo del océano,
de contar hasta diez,
de esperar al alba sanador,
de retroceder para coger impulso…y me cansa la maldita mariposa que batió sus alas en Pekín.
Me canso de robar palabras escritas por otros
porque me cansa escribir las propias,
de leer páginas de otros, sabias, inspiradoras, balsámicas, redundantes, retóricas...mojadas.
Porque las propias serían, que no soy poeta, que se vaya todo a tomar por culo.
viernes, 28 de junio de 2013
Tiempo
Tiempo
Todo el
tiempo del mundo cabe en ese círculo de la pared,
entre esos doce números.
En este
momento,
en esta
cama, entre estas sábanas,
toda la
belleza, todo el placer, toda la verdad, toda la piel, todo el amor,
caben
entre
apenas
dos.
26-6-13 16.25 PM
sábado, 15 de junio de 2013
Incertidumbre
Pasto de las dudas, incapaz,
prisionero de mi natural carencia de denuedo pensé
por un momento
en desnacer
en volver a ser nadie; pusilánime don nadie; ni siquiera un recuerdo.
Jamás supe que pieza era en el
engranaje
y todavía contemplo a ese disfuncional largamente en el espejo
y sólo veo al mismo desubicado que envejece.
Miro al futuro miope y vago,
sin la vehemencia de querer conseguir;
sin el
febril deseo de culminar; sin la impetuosa necesidad de tener certezas ni asideros.
Reviso
el pasado, escrito,
hojeando sus páginas, sin arrepentimientos ni atisbos de nostalgia,
con un ligera sonrisa que me roba algún fragmento.
Saboreo,
lentamente, el presente;
su sabor, sorbiendo cada gota, distinguiendo y gozando
de cada matiz,
de su buqué,
de su cuerpo.
A veces agrio, a veces dulce, a veces conocido, a veces nuevo.
Y siempre amanece;
como amaneció esta mañana, y se repetirá esta mañana del otro día que espera.
Me dejo llevar por los latidos del camino,
que sólo yo siento
y que me conducen por sus recovecos.
En los cruces
dudo,
busco una señal camuflada por la espesura, y si miro a mi espalda,
en un intento de volver sobre mis pasos, todo es polvo,
pero levanto la cabeza y diviso un pueblo, pequeño y feo, a lo lejos,
que quiero
conocer.
Es junio y no hace calor y yo estoy cómodo en este desconcierto.
Echo a caminar en línea recta,
acompañado por mí
sombra, que me pisa las suelas de las botas,
dejando una estela de polvo que se
aleja a cada paso.
Sé dónde pasaré esta noche.
Conozco sus brazos que me
arropan
y sus labios que calman cicatrices que el recuerdo abre silencioso,
y las sonrisas de los de ayer que hoy siguen aquí, alguna nueva y hermosa, son bálsamo;
y eso
es todo,
me completan
y atenúan la incertidumbre.
Mañana...incertidumbre,
y tras la última tecla, incertidumbre.
miércoles, 8 de agosto de 2012
Una palabra tuya...
Esta mañana he leído este artículo titulado "Los perros de Nizan", de José María Ridao un par de veces y lo he compartido en varios medios en los que estoy activo, como en facebook y en twitter. Lo posteo también en nuestro blog porque me ha parecido una reflexión lúcida y necesaria, a la par de desesperanzadora y oscura. Por eso mismo le he añadido en ambas redes unas palabras que me han salido de las tripas a medida que avanzaba en el negro sobre blanco:"Una
palabra tuya bastará para...joderme, hundirme, destrozarme la vida,
hipotecar mi futuro, condenarme a no tener una segunda oportunidad en la
vida...". Este sistema capitalista es tan frágil (y a la vez tan gigante) y su funcionamiento está en manos de unos pocos, no ya su buen o mal funcionamiento, sino su simple funcionamiento, que los cálculos probabilísticos del tótem europeo hunde en la absoluta miseria económica y vital a millones de seres humanos. Políticos electos abandonan a los pies de los caballos el futuro de los paises que gobiernan obedeciendo un baile de números que marea, que no entienden en su mayor parte, que ni siquiera son tangibles sino meros bailes de números pronosticados; e incapaces de explicar lo que para ellos mismos es inexplicable fagocitan su dignidad y se arrastran ante los micrófonos tragando en seco y recitando un guión aprendido a trompicones y sin cabida a la exposioción de dudas. La sinrazón es absoluta, la desesperanza es colosal y la indignación es enorme:..."el sufrimiento presente no puede justificarse en nombre de ninguna felicidad futura..."
http://elpais.com/elpais/2012/08/07/opinion/1344328493_891384.html
lunes, 23 de julio de 2012
Me senté cerca de donde el mar - calmo y tan cristalino que me pude creer Narciso- dejaba el vestigio de la tenue resaca. Me sentí solo, completamente solo; tan solo como granos de arena dormitaban bajos mis pies. Me recosté ligeramente en la arena humeda de la madrugada y clavé los ojos en el cielo. En mi emepetrés empezó a sonar Muse, y me volví a sentir en la más absoluta soledad. Pero con los primeros acordes me sentí gigante, capaz de todo, fuerte y repleto de energía. Subí el volumen y estiré del todo las piernas, dejando que el mar lamiera mis talones. Nada podía pararme. Me sentí seguro, fiero, con voluntad pétrea para afrontar lo que esté por venir.
Sin miedo. Ya no hay miedo.
sábado, 7 de abril de 2012
Integrismo católico.
Integrismo.
(De íntegro).
1. m. Actitud de ciertos sectores religiosos, ideológicos o políticos, partidarios de la intangibilidad de la doctrina tradicional. (Diccionario de la Real Academia de la Lengua).
No se vuelvan hacia los ídolos ni se hagan dioses de metal fundido. ¡Yo soy Yavé, Dios de ustedes! .Levítico, 19.4.
No se hagan ídolos, ni levanten estatuas o monumentos, ni coloquen en su tierra piedras grabadas para postrarse ante ellas, porque yo soy Yavé, el Dios de ustedes. Levítico, 26.1
Por tanto no vayan a corromperse: no se hagan un ídolo, o sea, cualquier cosa esculpida con forma de hombre o de mujer. Levítico, 4.16
Hoy viernes santo ha finalizado oficialmente la semana santa religiosa. Con el calvario, la crucifixión y la muerte de Cristo se acaba una semana marcada por los rituales sádicos y la iconografía del horror, la muerte y la desesperación. Una suerte que Cristo fuera crucificado, porque si hubiera muerto de otra forma (por ejemplo ahorcado), las procesiones hubieran sido un tanto extrañas, con el cuerpo oscilando de un lado para otro. Y a la hora de llevar crucifijos en los colgantes, que quedan mucho más bonitos, que una horca o una guillotina.
El caso es que durante esta semana los integristas católicos, han paseado por las calles unos tronos cargados de una representación de la muerte y del sufrimiento, del horror y la desesperación. Que para ser una religión basada en el "amor al prójimo" se recrea demasiado en el lado oscuro del ser humano. El morbo tiene la curiosa y extraña propiedad de atraer la atención y la curiosidad del mirón, del que observa desde la barrera. He visto muchos morbosos parar en el arcén para recrearse la vista mientras observan a un accidentado gravemente herido o fallecido. Es la curiosidad que provoca retenciones en el carril contrario a donde se ha producido el accidente, cuando todo el mundo baja la velocidad para husmear entre el dolor ajeno. La semana santa, en el fondo, se reduce a lo mismo. A exponer el sufrimiento que padeció el Cristo, mientras un grupo de curiosos morbosos, empujan el trono o entonan cantos fúnebres (las saetas) al ritmo de redobles de tambores, vestidos de luto riguroso y orando en voz baja y con recogimiento. Pero en el fondo se comportan como los morbosos curiosos que contemplaron a Cristo arrastrar por la cruz en su calvario y su muerte en el Gehenna.
Por otro lado, siempre me ha resultado curiosa, la afición que tienen los integristas católicos en sacar tronos a la calle. No basta con que ellos celebren sus extraños rituales. Tienen que hacerlo sufrir al resto de ciudadanos. Despliegue de tronos por medio de las vías públicas, ocupación de parques, cierres de vías al tráfico, etc. No se pueden limitar a pasear los tronos por el interior de las iglesias, el espectáculo hay que sacarlo a la calle y que todo el mundo lo contemple, sea católico o no. Si vas al Ayuntamiento a pedir un parque para celebrar un acto cultural, musical o lúdico, te piden currículum, proyecto y citas con el concejal de turno. Pero si vas a sacar un trono con un señor en calzoncillos clavado a una cruz, te ponen vallas y señales de tráfico, te mandan un guardia y al día siguiente a los barrenderos para dejar todo limpio. Y todo este despliegue de tronos a pesar de que la biblia se muestra contraria a la adoración de ídolos falsos, que es lo que son y lo que representan las figuras de santos, divinizados y equiparados en poderes al Trío Fantástico: Padre, Hijo y Espíritu Santo. A los santos se les dota de poderes sobrehumanos (como los superhéroes) se les iguala a la divinidad dándoles puestos de poder en la jerarquía celestial y se les representa con los atributos del dios: halo celestial, inmortalidad, ascenso a los cielos, artes curativas y milagros varios, se les pide favores, se apela a ellos en momentos difíciles y se emprenden peregrinaciones en su honor. Si esto no es idolatría, que baje dios y lo vea.
(Las imágenes que acompañan este artículo corresponden a la procesión del viernes santo por la tarde en Santidad. Un grupo de jubilados y espectadoras de tele 5 como público mayoritario).
(De íntegro).
1. m. Actitud de ciertos sectores religiosos, ideológicos o políticos, partidarios de la intangibilidad de la doctrina tradicional. (Diccionario de la Real Academia de la Lengua).
No se vuelvan hacia los ídolos ni se hagan dioses de metal fundido. ¡Yo soy Yavé, Dios de ustedes! .Levítico, 19.4.
No se hagan ídolos, ni levanten estatuas o monumentos, ni coloquen en su tierra piedras grabadas para postrarse ante ellas, porque yo soy Yavé, el Dios de ustedes. Levítico, 26.1
Por tanto no vayan a corromperse: no se hagan un ídolo, o sea, cualquier cosa esculpida con forma de hombre o de mujer. Levítico, 4.16
Hoy viernes santo ha finalizado oficialmente la semana santa religiosa. Con el calvario, la crucifixión y la muerte de Cristo se acaba una semana marcada por los rituales sádicos y la iconografía del horror, la muerte y la desesperación. Una suerte que Cristo fuera crucificado, porque si hubiera muerto de otra forma (por ejemplo ahorcado), las procesiones hubieran sido un tanto extrañas, con el cuerpo oscilando de un lado para otro. Y a la hora de llevar crucifijos en los colgantes, que quedan mucho más bonitos, que una horca o una guillotina.
El caso es que durante esta semana los integristas católicos, han paseado por las calles unos tronos cargados de una representación de la muerte y del sufrimiento, del horror y la desesperación. Que para ser una religión basada en el "amor al prójimo" se recrea demasiado en el lado oscuro del ser humano. El morbo tiene la curiosa y extraña propiedad de atraer la atención y la curiosidad del mirón, del que observa desde la barrera. He visto muchos morbosos parar en el arcén para recrearse la vista mientras observan a un accidentado gravemente herido o fallecido. Es la curiosidad que provoca retenciones en el carril contrario a donde se ha producido el accidente, cuando todo el mundo baja la velocidad para husmear entre el dolor ajeno. La semana santa, en el fondo, se reduce a lo mismo. A exponer el sufrimiento que padeció el Cristo, mientras un grupo de curiosos morbosos, empujan el trono o entonan cantos fúnebres (las saetas) al ritmo de redobles de tambores, vestidos de luto riguroso y orando en voz baja y con recogimiento. Pero en el fondo se comportan como los morbosos curiosos que contemplaron a Cristo arrastrar por la cruz en su calvario y su muerte en el Gehenna.
Por otro lado, siempre me ha resultado curiosa, la afición que tienen los integristas católicos en sacar tronos a la calle. No basta con que ellos celebren sus extraños rituales. Tienen que hacerlo sufrir al resto de ciudadanos. Despliegue de tronos por medio de las vías públicas, ocupación de parques, cierres de vías al tráfico, etc. No se pueden limitar a pasear los tronos por el interior de las iglesias, el espectáculo hay que sacarlo a la calle y que todo el mundo lo contemple, sea católico o no. Si vas al Ayuntamiento a pedir un parque para celebrar un acto cultural, musical o lúdico, te piden currículum, proyecto y citas con el concejal de turno. Pero si vas a sacar un trono con un señor en calzoncillos clavado a una cruz, te ponen vallas y señales de tráfico, te mandan un guardia y al día siguiente a los barrenderos para dejar todo limpio. Y todo este despliegue de tronos a pesar de que la biblia se muestra contraria a la adoración de ídolos falsos, que es lo que son y lo que representan las figuras de santos, divinizados y equiparados en poderes al Trío Fantástico: Padre, Hijo y Espíritu Santo. A los santos se les dota de poderes sobrehumanos (como los superhéroes) se les iguala a la divinidad dándoles puestos de poder en la jerarquía celestial y se les representa con los atributos del dios: halo celestial, inmortalidad, ascenso a los cielos, artes curativas y milagros varios, se les pide favores, se apela a ellos en momentos difíciles y se emprenden peregrinaciones en su honor. Si esto no es idolatría, que baje dios y lo vea.
(Las imágenes que acompañan este artículo corresponden a la procesión del viernes santo por la tarde en Santidad. Un grupo de jubilados y espectadoras de tele 5 como público mayoritario).
jueves, 5 de abril de 2012
¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad , es una historia de luchas de clases.
Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes.
En los tiempos históricos nos encontramos a la sociedad dividida casi por doquier en una serie de estamentos , dentro de cada uno de los cuales reina, a su vez, una nueva jerarquía social de grados y posiciones. En la Roma antigua son los patricios, los équites, los plebeyos, los esclavos; en la Edad Media, los señores feudales, los vasallos, los maestros y los oficiales de los gremios, los siervos de la gleba, y dentro de cada una de esas clases todavía nos encontramos con nuevos matices y gradaciones.
(El Manifiesto Comunista, 1848. Marx y Engels).
Este párrafo es el inicio del primer capítulo del famoso Manifiesto Comunista, que Marx y Engels escribieron en 1848 por encargo de la Liga Comunista fundada por el propio Marx el año anterior. La fecha de 1848 no es una fecha casual, está cargada de toda una simbología política y ha pasado a la historia como el Año de las Revoluciones, y que supuso el origen de los movimientos obreros organizados. Aunque estas revueltas fueron inicialmente reprimidas por el poder establecido, su perseverancia y la espontaneidad del movimiento provocó en poco tiempo la caída definitiva del Antiguo Régimen. Estos movimientos revolucionarios, sirvieron a la larga para mostrar la ineficacia y el inmovilismo del Antiguo Régimen y la necesidad de un cambio social.
Viendo este movimiento, desde una perspectiva histórica, debemos preguntarnos. ¿Qué es lo que ha pasado durante este siglo y medio?, ¿Cómo hemos llegado a la situación actual? Sería lógico pensar que con el paso del tiempo, y con los avances tecnológicos, la educación social y la globalización, nuestra sociedad tendría que haber dado un paso de gigante en cuanto a igualdad y libertad. Pero entonces, porqué tengo esa sencación de que aparentemente estamos igual que en aquella época? ¿que finalmente el capitalismo ha salido vencedor de esta guerra?
El capitalismo ha sabido ir adaptándose a los cambios políticos y económicos que ha sufrido nuestra sociedad en el siglo XX y XXI. Ha sobrevivido a dos guerras mundiales, a una guerra fría, a varios craks económicos. Y en estos momentos goza de una salud envidiable. ¿Cual es el secreto de su eterna juventud?
La historia de la humanidad toma sentido si la analizamos desde un punto de vista económico. Tal y como dice El Manifiesto Comunista, la historia de la humanidad es la historia de su economía. Y es muy significativo, que el hombre entra en la Historia con el primer acto de insolidaridad de la humanidad. La apropiación por parte de unos pocos, de los excedentes propiedad del colectivo. Este hecho, ya lo analicé en un artículo anterior: Historia o prehistoria, por lo que no voy a entrar ahora en más detalles. Solo decir, que la Revolución Neolítica, el proceso urbanístico que marca el inicio de la Historia, es de alguna forma, el inicio del capitalismo. Que en esta época inicia su andadura con el control y redistribución de los excedentes por parte de una minoría sobre el total de la población. Esta minoría, que a partir de este momento formarán parte de las élites gobernantes, estará formada primero por la jerarquía eclesiástica. Que utilizará su capacidad de mediador entre el dios y la sociedad para justificar su dominio. Le seguirán las élites militares, que justificarán sus superioridad a través del uso de la fuerza y del ejercicio de la represión. Estas élites militares tendrán su origen en la necesidad de expandir el territorio de la ciudad original para de esta forma crear los primeros reinos o imperios. Y que utilizarán desde el primer momento esta fuerza militar para coaccionar a sus propios conciudadanos. Esta expansión militar es paralela a la expansión económica, control de rutas comerciales, mejores tierras de cultivo, acceso a materias primas, etc. En estos primeros pasos, quienes ejercen el control militar son los mismos que ejercen el control económico, estas élites gobernantes, serán los poseedores de las mejores tierras y de las materias primas, y además ejercerán el control del tráfico comercial. El modelo económico predominante es el denominado Modelo de Producción Asiático, y podemos localizarlo geográficamente en el Medio Oriente: Egipto, Sumeria, China y la India. Y se desarrolla principalmente junto al curso de ríos caudalosos que permiten el desarrollo de una economía agraria muy productiva. Egipto-El Nilo, Sumeria-Eufrates y Tigris, China-Yang Zte, India-Ganges.
En el occidente europeo, que carece de ríos importantes, el sistema de producción se desarrollará de forma distinta. La producción agraria en los grandes imperios europeos (Grecia y Roma) se realizará de forma intensiva utilizando como medio de producción principal la mano de obra esclava. Es el denominado Modo de Producción Esclavista, de tal forma que la mano de obra esclava en la Roma Imperial tendrá una proporción de 4 a 1 con respecto a la población libre. Esto no quiere decir, que en Oriente no existieran esclavos. Solo que su proporción era mucho menor, no siendo significativa para su producción económica y además, su estatus jurídico y social era distinto al europeo.
Es pues en Europa, donde el sistema esclavista de desarrollará desde donde será exportado el modelo al resto del mundo. Aunque en formas más aceptadas por la mentalidad humanista y convenientemente endulzadas por la religión.
La caída del Imperio Romano, puso en evidencia la obsolescencia del sistema esclavista. Nuevos métodos se fueron desarrollando e imponiendo a lo largo de la Edad Media: el colonato, la aparcería, el patronazgo, etc. Métodos que con una mayor o menor evolución han llegado casi hasta el siglo XX, pero que durante la Edad Media permitieron el desarrollo de un nuevo sistema de producción. El Sistema de Producción Feudal. Ahora, la posesión de la tierra es el simbolo del desarrollo económico. El señor feudal, como propietario de la tierra, permitirá que sus colonos o siervos cultiven la tierra a cambio de contraprestaciones. No se trata de un sistema esclavista, aunque podríamos encontrar ciertas similitudes. El cambio se puede explicar a través de argumentos económicos. A las élites capitalistas, propietarias de la mayor parte de las tierras disponibles, le resulta más barato (y mucho más cómodo) ceder tierras a cambio de prestaciones, que cultivarlas directamente a través de esclavos.
En el Renacimiento y con el resurgir del humanismo, el comercio vendrá a servir de contrapeso a los grandes propietarios terratenientes. El descubrimiento, desarrollo y control de las grandes rutas comerciales, que a estas alturas ya podemos llamarlas rutas comerciales intercontinentales, supondrá el desarrollo de un nuevo sistema económico, el Sistema de Producción Mercantilista. Pero en la práctica no supondrá un cambio sustancial en el sistema de producción, ya que las fortunas emergentes procedentes de los beneficios económicos del comercio, serán invertidas en la compra de grandes extensiones de tierras. Este hecho significará que ahora, la propiedad de la tierra no será un privilegio de clase, de la nobleza de sangre, que la recibe como herencia de sus antepasados o por donadíos (regalos) de la monarquía por servicios de armas. Sino que la burguesía pasará a ser propietaria gracias a los beneficios que reporta la actividad comercial. Tampoco supondrá mucho cambio en las masas productoras, en todo caso a peor. Ya que los nuevos propietarios, acostumbrados a la rentabilidad, exigirán cada vez mayores producciones que justifiquen su inversión.
Este proceso persistirá hasta la Revolución Industrial. Momento en el cual, los mayores beneficios no los resportará la tierra (sujeta a los caprichos de la climatología) ni el comercio (sometido a un fuerte proceso de competencia), sino la producción industrial, que además abre un nuevo resquicio comercial. La posibilidad de comerciar con materias primas que serán transformados en mercaderías que a su vez serán comerciados en los mercados. Se trata ahora de un comercio bidireccional, se importan materias primas y se exportan manufacturas. Y este proceso comercial es el que abre el camino a las primeras exploraciones geográficas en Africa, América o Asia, permitirá la expansión de colonias y por último la justificación del imperialismo. Y con esto nos adentramos en el siglo XIX, el siglo de las revoluciones.
Durante todo este trayecto el sistema de producción se ha basado en la propiedad de la tierra y en el desarrollo del comercio. Sin embargo, para la base de la pirámide, las cosas no han cambiado tanto desde que los romanos establecieron su imperio a base de pilum y gladius. Los campesinos, fueran esclavos u hombres libres, han sido explotados durante todo este tiempo. Sus derechos han sido pisoteados, definidios y bien encorsetados entre los intereses de las élites, ya sean nobles o burgueses. Los tímidos intentos que han realizado para reclamar más derechos y mejores condiciones de trabajo han sido salvajemente reprimidos. Las revueltas irmandiñas y las remensas en España, las guerras campesinas en el Sacro Imperio, las revueltas de las jaqueries en francia, las guerras husitas, etc. Estas revueltas no implicaban en el fondo un cambio sustancial en el paradigma económico dominante, solo reivindicaban mejoras en sus derechos. Al contrario de lo que aconteció en la Revolución Francesa, que fue una revolución burguesa, por medio de la cual la clase social emerguente: la burguesía, impuso su modelo de producción en los albores de la Revolución Industrial y que no supuso en la práctica ningún cambio sustancial en la clase campesina.
Tras al Revolución Industrial, se impone un nuevo sistema económico, el Sistema Económica Capìtalista (que aún hoy día sufrimos), que se impone a la producción agraria y a la comercial ya que permite un sistema rápido y eficaz para la obtención de beneficios con un riesgo mucho menor. Y es en este momento cuando resurgen los sistemas bancarios, la emisión de moneda, los medios artificiales de pago (pagarés, cheques) sin que sea necesario el uso del efectivo. El motor del sistema económico es el propio capital que sirve para generar mayor capital.
El nuevo sistema capitalista convive todavía con los viejos sistemas económicos. Desde Africa hay un activo comercio de esclavos que tiene sus mercados en América (principalmente) donde son utilizados sobre todo en la producción agrícola. El capitalismo acabará con la esclavitud en américa (ni los movimientos abolicionistas, ni los cuáqueros, ni los nuevos paradigmas sociales tuvieron tanta fuerza como el capitalismo). Costará una guerra civil en los USA, pero acabará por imponer sus intereses y la base del imperialismo americano posterior.
En Europa, sin embargo, el siglo XIX irrumpirá con una nueva clase social emergente: el proletario. La mano de obra industrial, procedente en su mayor parte del campo y con un amplio historial de injusticias y de explotación, dará el pistoletazo de salida de las revoluciones sociales que tendrán su máximo apogeo en 1848. La clase social proletaria, al contrario que las masas campesinas, sabrán aliarse con los intelectuales. Filósofos, historiadores, economistas, etc, pondrán su conocimiento al servicio de las masas obreras y les darán la justificación ideológica necesaria para sus revoluciones. Es el nacimiento del marxismo, el anarquismo, y multitud de movimientos sociales: el sufragismo, el feminismo, el ecologismo, etc., que tendrán un excelente campo de cultivo entre las masas enfurecidas de obreros y campesinos. Estas revoluciones provocarán un movimiento político sin precedentes en Europa que directa o indirectamente dibujarán el mapa hasta principios del siglo XX en vísperas de la I Guerra Mundial. Revoluciones en Alemania, alzamientos en Francia, Imperio Alemán, Revolución Rusa, guerra Franco-Prusiana, etc. Que pondrán a Europa en el camino de la guerra mundial, avocada finalmente por la competencia industrial y comercial que el Imperio Alemán le disputaba al Imperio Inglés.
España ya desde el fin del Imperio Español se había trasladado al vagón de cola de la industrialización europea, anclada por el catolicismo y los viejos derechos de sangre de una nobleza venida a menos, y que basaba su economía en la tierra. España no supo avanzar al nuevo sistema capitalista y se encerró en sus tradiciones. La I Guerra Mundial pasó de largo y los primeros indicios revolucionarios fueron aquietados por la dictadura de Primo de Rivera. Y mientras Europa gozaba de un período de industrialización sin precedentes en el período de entreguerras, España gozaba, 100 años después en 1936, de su particular revolución obrera con el triunfo del Frente Popular. Que poco después sería reprimida salvajemente con el alzamiento.
Tras la II Guerra Mundial, Europa se ve dividida en dos facciones: Este y Oeste. La Guerra fría, simbolizada por el Muro de Berlín. Capitalismo y Comunismo. Esta disyuntiva se convierte, al contrario de lo que pudieramos pensar, en ventajas para las clases sociales más desfavorecidas. Es el período de una legislación laboral que otorga grandes privilegios a las masas obreras por encima del capital, y que a su vez permite que en poco tiempo Europa emerja nuevamente como un poder económico de consideración mundial, surge la CEE y se crea el Estado del Bienestar.
Finalmente el Estado del Bienestar es el mejor arma política utilizada por Occidente y provoca la caída definitiva del Telón de Acero. A finales de 1989 cae el muro de Berlín, el Este se "democratiza" y al contrario de lo que podriamos haber imaginado los acontecimientos se precipitan al final del siglo XX y principios del XXI. En los 90, sufrimos la primera crisis económica (producida por la guerra del Yom Kipur que hará que suba el precio del petróleo). En la primera década del siglo XXI nos estalla otra nueva crisis ecónomica a escala mundial que dinamita el Estado del Bienestar. Y lo que nos queda por delante.
La pregunta ¿Cómo coño hemos llegado a esta situación? ¿El progreso nos había conducido a un Estado del Bienestar, o solo ha sido un espejismo?
Una posible respuesta nos la da el historiador Josep Fontana en su libro Por el Bien del Imperio. Mientras duró la Guerra Fría, los estados occidentales por un lado y los comunistas por otro, se cuidaron de legislar a favor del trabajador por miedo a que las masas obreras cayeran en manos del bloque contrario. Una vez que el Muro ha caído y la política de bloques ha perdido su razón de ser, ya no hay excusa para que el capitalismo se muestre tal y como es: un depredador de las clases obreras.
¿Podremos cambiar esto algún día?
Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes.
En los tiempos históricos nos encontramos a la sociedad dividida casi por doquier en una serie de estamentos , dentro de cada uno de los cuales reina, a su vez, una nueva jerarquía social de grados y posiciones. En la Roma antigua son los patricios, los équites, los plebeyos, los esclavos; en la Edad Media, los señores feudales, los vasallos, los maestros y los oficiales de los gremios, los siervos de la gleba, y dentro de cada una de esas clases todavía nos encontramos con nuevos matices y gradaciones.
(El Manifiesto Comunista, 1848. Marx y Engels).
Este párrafo es el inicio del primer capítulo del famoso Manifiesto Comunista, que Marx y Engels escribieron en 1848 por encargo de la Liga Comunista fundada por el propio Marx el año anterior. La fecha de 1848 no es una fecha casual, está cargada de toda una simbología política y ha pasado a la historia como el Año de las Revoluciones, y que supuso el origen de los movimientos obreros organizados. Aunque estas revueltas fueron inicialmente reprimidas por el poder establecido, su perseverancia y la espontaneidad del movimiento provocó en poco tiempo la caída definitiva del Antiguo Régimen. Estos movimientos revolucionarios, sirvieron a la larga para mostrar la ineficacia y el inmovilismo del Antiguo Régimen y la necesidad de un cambio social.
Viendo este movimiento, desde una perspectiva histórica, debemos preguntarnos. ¿Qué es lo que ha pasado durante este siglo y medio?, ¿Cómo hemos llegado a la situación actual? Sería lógico pensar que con el paso del tiempo, y con los avances tecnológicos, la educación social y la globalización, nuestra sociedad tendría que haber dado un paso de gigante en cuanto a igualdad y libertad. Pero entonces, porqué tengo esa sencación de que aparentemente estamos igual que en aquella época? ¿que finalmente el capitalismo ha salido vencedor de esta guerra?
El capitalismo ha sabido ir adaptándose a los cambios políticos y económicos que ha sufrido nuestra sociedad en el siglo XX y XXI. Ha sobrevivido a dos guerras mundiales, a una guerra fría, a varios craks económicos. Y en estos momentos goza de una salud envidiable. ¿Cual es el secreto de su eterna juventud?
La historia de la humanidad toma sentido si la analizamos desde un punto de vista económico. Tal y como dice El Manifiesto Comunista, la historia de la humanidad es la historia de su economía. Y es muy significativo, que el hombre entra en la Historia con el primer acto de insolidaridad de la humanidad. La apropiación por parte de unos pocos, de los excedentes propiedad del colectivo. Este hecho, ya lo analicé en un artículo anterior: Historia o prehistoria, por lo que no voy a entrar ahora en más detalles. Solo decir, que la Revolución Neolítica, el proceso urbanístico que marca el inicio de la Historia, es de alguna forma, el inicio del capitalismo. Que en esta época inicia su andadura con el control y redistribución de los excedentes por parte de una minoría sobre el total de la población. Esta minoría, que a partir de este momento formarán parte de las élites gobernantes, estará formada primero por la jerarquía eclesiástica. Que utilizará su capacidad de mediador entre el dios y la sociedad para justificar su dominio. Le seguirán las élites militares, que justificarán sus superioridad a través del uso de la fuerza y del ejercicio de la represión. Estas élites militares tendrán su origen en la necesidad de expandir el territorio de la ciudad original para de esta forma crear los primeros reinos o imperios. Y que utilizarán desde el primer momento esta fuerza militar para coaccionar a sus propios conciudadanos. Esta expansión militar es paralela a la expansión económica, control de rutas comerciales, mejores tierras de cultivo, acceso a materias primas, etc. En estos primeros pasos, quienes ejercen el control militar son los mismos que ejercen el control económico, estas élites gobernantes, serán los poseedores de las mejores tierras y de las materias primas, y además ejercerán el control del tráfico comercial. El modelo económico predominante es el denominado Modelo de Producción Asiático, y podemos localizarlo geográficamente en el Medio Oriente: Egipto, Sumeria, China y la India. Y se desarrolla principalmente junto al curso de ríos caudalosos que permiten el desarrollo de una economía agraria muy productiva. Egipto-El Nilo, Sumeria-Eufrates y Tigris, China-Yang Zte, India-Ganges.
En el occidente europeo, que carece de ríos importantes, el sistema de producción se desarrollará de forma distinta. La producción agraria en los grandes imperios europeos (Grecia y Roma) se realizará de forma intensiva utilizando como medio de producción principal la mano de obra esclava. Es el denominado Modo de Producción Esclavista, de tal forma que la mano de obra esclava en la Roma Imperial tendrá una proporción de 4 a 1 con respecto a la población libre. Esto no quiere decir, que en Oriente no existieran esclavos. Solo que su proporción era mucho menor, no siendo significativa para su producción económica y además, su estatus jurídico y social era distinto al europeo.
Es pues en Europa, donde el sistema esclavista de desarrollará desde donde será exportado el modelo al resto del mundo. Aunque en formas más aceptadas por la mentalidad humanista y convenientemente endulzadas por la religión.
La caída del Imperio Romano, puso en evidencia la obsolescencia del sistema esclavista. Nuevos métodos se fueron desarrollando e imponiendo a lo largo de la Edad Media: el colonato, la aparcería, el patronazgo, etc. Métodos que con una mayor o menor evolución han llegado casi hasta el siglo XX, pero que durante la Edad Media permitieron el desarrollo de un nuevo sistema de producción. El Sistema de Producción Feudal. Ahora, la posesión de la tierra es el simbolo del desarrollo económico. El señor feudal, como propietario de la tierra, permitirá que sus colonos o siervos cultiven la tierra a cambio de contraprestaciones. No se trata de un sistema esclavista, aunque podríamos encontrar ciertas similitudes. El cambio se puede explicar a través de argumentos económicos. A las élites capitalistas, propietarias de la mayor parte de las tierras disponibles, le resulta más barato (y mucho más cómodo) ceder tierras a cambio de prestaciones, que cultivarlas directamente a través de esclavos.
En el Renacimiento y con el resurgir del humanismo, el comercio vendrá a servir de contrapeso a los grandes propietarios terratenientes. El descubrimiento, desarrollo y control de las grandes rutas comerciales, que a estas alturas ya podemos llamarlas rutas comerciales intercontinentales, supondrá el desarrollo de un nuevo sistema económico, el Sistema de Producción Mercantilista. Pero en la práctica no supondrá un cambio sustancial en el sistema de producción, ya que las fortunas emergentes procedentes de los beneficios económicos del comercio, serán invertidas en la compra de grandes extensiones de tierras. Este hecho significará que ahora, la propiedad de la tierra no será un privilegio de clase, de la nobleza de sangre, que la recibe como herencia de sus antepasados o por donadíos (regalos) de la monarquía por servicios de armas. Sino que la burguesía pasará a ser propietaria gracias a los beneficios que reporta la actividad comercial. Tampoco supondrá mucho cambio en las masas productoras, en todo caso a peor. Ya que los nuevos propietarios, acostumbrados a la rentabilidad, exigirán cada vez mayores producciones que justifiquen su inversión.
Este proceso persistirá hasta la Revolución Industrial. Momento en el cual, los mayores beneficios no los resportará la tierra (sujeta a los caprichos de la climatología) ni el comercio (sometido a un fuerte proceso de competencia), sino la producción industrial, que además abre un nuevo resquicio comercial. La posibilidad de comerciar con materias primas que serán transformados en mercaderías que a su vez serán comerciados en los mercados. Se trata ahora de un comercio bidireccional, se importan materias primas y se exportan manufacturas. Y este proceso comercial es el que abre el camino a las primeras exploraciones geográficas en Africa, América o Asia, permitirá la expansión de colonias y por último la justificación del imperialismo. Y con esto nos adentramos en el siglo XIX, el siglo de las revoluciones.
Durante todo este trayecto el sistema de producción se ha basado en la propiedad de la tierra y en el desarrollo del comercio. Sin embargo, para la base de la pirámide, las cosas no han cambiado tanto desde que los romanos establecieron su imperio a base de pilum y gladius. Los campesinos, fueran esclavos u hombres libres, han sido explotados durante todo este tiempo. Sus derechos han sido pisoteados, definidios y bien encorsetados entre los intereses de las élites, ya sean nobles o burgueses. Los tímidos intentos que han realizado para reclamar más derechos y mejores condiciones de trabajo han sido salvajemente reprimidos. Las revueltas irmandiñas y las remensas en España, las guerras campesinas en el Sacro Imperio, las revueltas de las jaqueries en francia, las guerras husitas, etc. Estas revueltas no implicaban en el fondo un cambio sustancial en el paradigma económico dominante, solo reivindicaban mejoras en sus derechos. Al contrario de lo que aconteció en la Revolución Francesa, que fue una revolución burguesa, por medio de la cual la clase social emerguente: la burguesía, impuso su modelo de producción en los albores de la Revolución Industrial y que no supuso en la práctica ningún cambio sustancial en la clase campesina.
Tras al Revolución Industrial, se impone un nuevo sistema económico, el Sistema Económica Capìtalista (que aún hoy día sufrimos), que se impone a la producción agraria y a la comercial ya que permite un sistema rápido y eficaz para la obtención de beneficios con un riesgo mucho menor. Y es en este momento cuando resurgen los sistemas bancarios, la emisión de moneda, los medios artificiales de pago (pagarés, cheques) sin que sea necesario el uso del efectivo. El motor del sistema económico es el propio capital que sirve para generar mayor capital.
El nuevo sistema capitalista convive todavía con los viejos sistemas económicos. Desde Africa hay un activo comercio de esclavos que tiene sus mercados en América (principalmente) donde son utilizados sobre todo en la producción agrícola. El capitalismo acabará con la esclavitud en américa (ni los movimientos abolicionistas, ni los cuáqueros, ni los nuevos paradigmas sociales tuvieron tanta fuerza como el capitalismo). Costará una guerra civil en los USA, pero acabará por imponer sus intereses y la base del imperialismo americano posterior.
En Europa, sin embargo, el siglo XIX irrumpirá con una nueva clase social emergente: el proletario. La mano de obra industrial, procedente en su mayor parte del campo y con un amplio historial de injusticias y de explotación, dará el pistoletazo de salida de las revoluciones sociales que tendrán su máximo apogeo en 1848. La clase social proletaria, al contrario que las masas campesinas, sabrán aliarse con los intelectuales. Filósofos, historiadores, economistas, etc, pondrán su conocimiento al servicio de las masas obreras y les darán la justificación ideológica necesaria para sus revoluciones. Es el nacimiento del marxismo, el anarquismo, y multitud de movimientos sociales: el sufragismo, el feminismo, el ecologismo, etc., que tendrán un excelente campo de cultivo entre las masas enfurecidas de obreros y campesinos. Estas revoluciones provocarán un movimiento político sin precedentes en Europa que directa o indirectamente dibujarán el mapa hasta principios del siglo XX en vísperas de la I Guerra Mundial. Revoluciones en Alemania, alzamientos en Francia, Imperio Alemán, Revolución Rusa, guerra Franco-Prusiana, etc. Que pondrán a Europa en el camino de la guerra mundial, avocada finalmente por la competencia industrial y comercial que el Imperio Alemán le disputaba al Imperio Inglés.
España ya desde el fin del Imperio Español se había trasladado al vagón de cola de la industrialización europea, anclada por el catolicismo y los viejos derechos de sangre de una nobleza venida a menos, y que basaba su economía en la tierra. España no supo avanzar al nuevo sistema capitalista y se encerró en sus tradiciones. La I Guerra Mundial pasó de largo y los primeros indicios revolucionarios fueron aquietados por la dictadura de Primo de Rivera. Y mientras Europa gozaba de un período de industrialización sin precedentes en el período de entreguerras, España gozaba, 100 años después en 1936, de su particular revolución obrera con el triunfo del Frente Popular. Que poco después sería reprimida salvajemente con el alzamiento.
Tras la II Guerra Mundial, Europa se ve dividida en dos facciones: Este y Oeste. La Guerra fría, simbolizada por el Muro de Berlín. Capitalismo y Comunismo. Esta disyuntiva se convierte, al contrario de lo que pudieramos pensar, en ventajas para las clases sociales más desfavorecidas. Es el período de una legislación laboral que otorga grandes privilegios a las masas obreras por encima del capital, y que a su vez permite que en poco tiempo Europa emerja nuevamente como un poder económico de consideración mundial, surge la CEE y se crea el Estado del Bienestar.
Finalmente el Estado del Bienestar es el mejor arma política utilizada por Occidente y provoca la caída definitiva del Telón de Acero. A finales de 1989 cae el muro de Berlín, el Este se "democratiza" y al contrario de lo que podriamos haber imaginado los acontecimientos se precipitan al final del siglo XX y principios del XXI. En los 90, sufrimos la primera crisis económica (producida por la guerra del Yom Kipur que hará que suba el precio del petróleo). En la primera década del siglo XXI nos estalla otra nueva crisis ecónomica a escala mundial que dinamita el Estado del Bienestar. Y lo que nos queda por delante.
La pregunta ¿Cómo coño hemos llegado a esta situación? ¿El progreso nos había conducido a un Estado del Bienestar, o solo ha sido un espejismo?
Una posible respuesta nos la da el historiador Josep Fontana en su libro Por el Bien del Imperio. Mientras duró la Guerra Fría, los estados occidentales por un lado y los comunistas por otro, se cuidaron de legislar a favor del trabajador por miedo a que las masas obreras cayeran en manos del bloque contrario. Una vez que el Muro ha caído y la política de bloques ha perdido su razón de ser, ya no hay excusa para que el capitalismo se muestre tal y como es: un depredador de las clases obreras.
¿Podremos cambiar esto algún día?
martes, 9 de agosto de 2011
Las amistades oleosas…
Desde siempre los amigos van y vienen, como las parejas, como todo. Últimamente hablo con alguno de ellos como se han ido cayendo de nuestro lado gente con la que tenías empatías, debido a terceras personas, a malos entendidos, malos rollos o a evoluciones diferentes. El problema no es dejar amigos atrás, sino rencores pendientes, como con las parejas. Lo mejor, es comenzar de nuevo y aceptar que cada uno siga por su camino, las historias pasadas si no llegaron a buen puerto, pues se acabó. Si vuelven a encontrarse y hay cara a cara bien venido sea, si no, para qué rascar en malas hierbas.
Cuando se hablaba de la leyenda de los Beatles y su separación se achacaba la culpa a sus mujeres. Pero quien ha tenido un grupo o amigos saben que las relaciones son muy difíciles incluso entre un dúo, musical o matrimonio.
Grupos de amigos o amigas adolescentes, cuando llega el paso a las relaciones de parejas todo se complican, aparecen nuevas variables muy difícil de controlar por el individuo y las amistades se van alejando, para luego retornar a ellas (o no) cuando se cansan de la pareja o se separan.
A veces, simplemente los amigos evolucionan de forma diferente y ya no tienen mucho en común, pero también se da el caso de abducciones por parte de otra persona, por un partido político, por un puesto de trabajo, por otro t
ipo de secta.
También ocurre, las típicas discusiones o malos entendimiento que comienzan con un berrincho por parte de los amigos y con el tiempo se va dilatando, luego es muy difícil saber volver atrás.
Y la vida, que entre tantos entresijos no te deja mirar hacia dentro, y ver que todos tenemos nuestras limitaciones, y que tenemos que evolucionar, madurar nuestro carácter y aún así no todos tenemos empatía con todos. Y las amistades son como el aceite, oleosas. Se te escapan de tu lado…
¡Y a seguir la vida…!
sábado, 23 de abril de 2011
El abuelo
Mi abuelo era callado.
Silencioso,
se movía sin apenas hacer ruido
aunque arrastrara los pies
dejando un rastro de barro
que se perdía tras la puerta del comedor.
Callado
fumaba toda la tarde recostado
en su sillón de cuero,
verde y desvencijado.
Mi abuelo se cerraba en el comedor,
y él también se cerraba.
Y así, todas las tardes.
Parecía que no quería a nadie.
Que no conocía a nadie.
Cuando mi madre
-su hija mayor-
le dijo que se casaba con mi padre
-su primer yerno-
no le dirigió la palabra,
se la dirigió a mi padre:
“Cuando no la quiera,
usted la trae de nuevo a su casa”.
Y volvió el silencio
mezclado y liado con tabaco.
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