Ayer sábado 19 de diciembre se celebró una pequeña gran fiesta privada de cumpleaños aunque el cumpleañero estuviese pregonando que era la excusa para la presentación de Soco.
En un día caluroso, y nosotros preocupados por la posibilidad de lluvia, junto con el efecto invernadero del lugar (yo sudé la gota gorda!!) y respirándose en el ambiente una mezcla de sentidos y sensaciones como amistad, buen rollo, ánimos, paz, complicidad y sobretodo mucho, mucho amor de lo más variado (de pareja, madre hijo, padres bebé, familiar, amigos, y de futuro? ...) del cual me siento feliz de haber sido partícipe.
Con los vaivenes del grandioso "catering" made in Yeyo y Pino (bellísima mujer y persona, un auténtico ángel. Fantástica pareja, enhorabuena Yeyo!!) y la llegada de la gente va acercándose el momento por el cual llevamos currando unos buenos meses, presentar nuestro pequeño grano de arena a la transmición de buenas vibraciones a quienes quieran seguirnos.
Comienza el primer pase de temas con la inimaginable atención y expectación de los presentes por lo que iba a pasar en nuestra particular, improvisada "Cueva" como escenario ("The Cavern Club" , The Beatles).
Durante la pausa llegan las primeras impresiones, felicitaciones, ánimos y por supuesto críticas, en principio buenas (sería porque eran todos conocidos???). Tras la inyección anímica, líquida y alimenticia no se tarda ante las ganas de todos en comenzar con los siguiente temas dejando una vez más un buen sabor de boca gracias también a las constantes delicatesses y buen trato de Pino antes, entre y después de las actuaciones ;) Una foto incompleta del evento, incompleta porque no aparece nuestra "joya de la corona": Yanara la baterista ;) (a ver si me llega alguna con ella).
El momento emotivo fué con el último tema "No me olvidaré" especialmente compuesto para el homenajeado del día: Yeyo (el sexto componente del grupo), quién sin saber nada de nada que era para él participó, como siempre hace con todos los temas, desde el principio en la creación del tema en los ensayos en el local... Aún se puede escuchar parte del tema: "Yeyo, Yeyo, Yeyo..."
Luego, de nuevo el intercambio de comentarios y tertulias varias. Al cabo de un rato suenan otra vez acordes desde la ya famosa "Cueva" gracias en un primer momento al buenhacer de Richard a la guitarra y algunos componentes de Soco ("Creep" de Radiohead estuvo espectacular!!!)...
y luego al genial proyecto de Angel "El Pipa", Rafa y Vicente con la incorporación para el momento de Richard a la voz, increíbles!!! Durante éste desfile de artistazos llegó algún rezagado que se perdió a Soco por lo que nos pusimos manos a la obra e interpretamos un par de bises como colofón al gran día compartido con tanta buena gente a la que agradecemos su asistencia y apoyo. Besos y abrazos... Hasta la próxima!!!
La semana pasada cayó sobre la isla una buena tormenta de estas que caen cada cuantos años. Se dió la casualidad de que sobre la una de la madrugada me encontraba en la montaña de Arucas (por motivos laborales, no piensen cosas raras) y tuve la suerte de gozarme el espectáculo que el divino Thor y el alabado Zeus se dieron el gusto de ofrecernos.
El rayo está casi al final, asi que tener paciencia.
Siguiendo la moda de la telemierda (españoles en el mundo, callejeros viajeros, etc.), los hedonistas se han lanzado al mundo exterior y nos cuentan sus experiencias. Ya nos han contado Rafa y Raúl sus aventuras en el extranjero (Barcelona e Irlanda) y el Gran Magister desde Lanzarote nos tiene al día sobre sus andanzas. Yo no voy a ser menos y para realizar la crónica de hoy me he ido a un sitio lejano, en los confines del mundo conocido, un sitio maravilloso como pocos: La Cruz de Tejeda.
Estoy pasando el fin de semana en el Parador de la Cruz de Tejeda, y esto es la gloria bendita. La tranquilidad y el aire puro se respiran por todos lados. Aquí no hay giris borrachuzos, niños pesados, ni pandillas de poligoneros.
El parador en sí es una maravilla, han rehabilitado la parte antigua (que fue diseñada por el hermano de Nestor) y han añadido más habitaciones y un spa, que aún no está abierto al público porque al parecer faltan por llegar materiales. Sí está terminada la piscina aunque tampoco está abierta al público, pero que parece colgar sobre los pinos. Una pena porque hubiera sido una delicia darse un baño rodeado de pinos y brumas alisias.
Esta mañana, después del desayuno, hemos hecho la caminata hasta el Roque Nublo. La mañana estaba preciosa y hemos disfrutado con las vistas, un paseo que hay que repetir.
Por la tarde, despues de tomarnos un café con vistas al Bentaiga, yo me he metido en el salón del Parador (que tiene conexion wifi para enviar crónicas) y mi mujer se ha ido a dar un paseo por los alrededores. Al final se le ha hecho de noche y casi no encuentra el camino de regreso y casi me pilla descorchando el champán.
Espero que disfruten con las fotos.
Les dejo unos pequeños recortes del relato que estoy escribiendo, y que no puedo publicar porque quiero presentarlo en un concurso literario. Quisiera así dejar mi pequeño aporte al blog.
D. Emilio Pérez de la Rosa
Jesús Mendoza respiró el olor de la muerte paseando por su calle casi al anochecer. Una comitiva funeral, comandada por el cura de la parroquia y acompañantes vestidos de negro, pasaba en ese momento por su portal en dirección al cementerio. Más tarde supo que había muerto Don Emilio Pérez de la Rosa, antiguo profesor de la escuela del barrio, al que hacía unos años habían echado del colegio por viejo, y que ahora se dedicaba a loco profesional. Según sus vecinos más allegados, Don Emilio había acondicionado el salón de su casa como aula escolar, con una mesa de su propiedad y varias sillas prestadas por los vecinos. Cada mañana, a las ocho en punto, inauguraba la apertura de clases abriendo su puerta y colocándose con un libro de texto en una mano, y una regla de cuarenta centímetros en la otra, saludando a los alumnos puntuales y amonestando a los rezagados. Por supuesto, toda esta cadena de sucesos, sólo se producían en la imaginación de Don Emilio que, en horario de mañana, enseñaba a nadie a ser alguien. Y eso se corroboraban algunos que, pasando por su casa a media mañana, escuchaban sus gritos reprobadores dirigidos a sus imaginarios alumnos:
-Pongan más atención en clase, pinches escuincles.-
Un día que salió a la calle con las manos llenas de tizas, y gritando a un imaginario y holgazán Pedro Sánchez, que ya en esos días contaba treinta y cinco años, le gritó que si no estudiaba sería un ignorante toda su vida. Avisaron al médico del barrio para que le tratara la enfermedad, por la preocupación que estaba generando a más de uno y el miedo de los chamacos que ya ni iban a jugar por allí, o los vuelcos al corazón de la vecina de enfrente, Matilde Ramos, o los rodeos que daba una temerosa Ana Muñoz cuando iba a comprar las verduras cerca de la casa del profesor. El día en que llegó Don Cándido Pérez, varios días antes de encontrarlo muerto en su mesa improvisada de profesor, lo vio de pie, demacrado y huesudo, en la puerta de su casa, oteando a ambos lados buscando a algún alumno escapado. Por aquello de quién no quiere la cosa, le preguntó a quién buscaba, a lo que Don Emilio le comentó, enfadado y enjuto, que esperaba a los chamacos rezagados que se habían escapado durante el recreo. El diagnóstico confirmado se lo dio Don Cándido a su vecino Alejandro Colmenar:
-locura nostálgica, causada por la soledad de a quién le han quitado lo que más amaba.-
Y como se decía que Don Horacio Gómez, director de la escuela, era el causante de la muerte de Don Emilio, lo único que se dignó a decir el día de la desgracia, fue:
-en lugar de uno, serán dos los días de luto oficial.-
Doña Esperanza Méndez.
Jesús Mendoza la vio apoyada en su taxi, con los ojos cerrados y lo brazos cruzados, a una hora tan temprana que hasta las legañas de sus ojos aún dormían. Según le comentaron, llevaba un año conviviendo con la soledad, el silencio y los suelos sin barrer. Su esposo Gilberto la había abandonado un veinte del mes de octubre del año anterior, al momento que salía corriendo de su casa intentando salvar la vida la noche en que ella se le acercó con el cuchillo pensando que su cabeza era un pimiento listo a trocear. Ya nunca volvió ni se dignó a aparecer, ni en una lejana esquina o escondido en casa de algún vecino pidiendo novedades. Y tanto demostró Esperanza Méndez dominar el arte de la locura, que ya nadie, ni siquiera el médico del barrio, Don Cándido Pérez, que era el mismo que había tratado a Don Emilio Pérez de la Rosa, dudaba del diagnóstico:
-Tan loca como Don Emilio.-
Unos de los incidentes más dignos de señalar, fue aquel día de agosto del año anterior, en la época de lluvias. Esperanza salió a la calle mojada, anegada de charcos que reflejaban su paranoia, a primera hora de la mañana, media desnuda y demacrada, la falda hecha jirones y el pelo cortado con unas tijeras inexpertas. Varios testigos la vieron recriminando a Gilberto, su marido, que se había marchado hacía meses salvando la vida, por no haber ido a buscar los jitomates y las tortillas, el agua de jícama y los frijoles. Persiguió al fantasma por varias calles, y hasta entró en la casa de Emilio Pérez a base de golpes, pidiéndole que enseñase a su analfabeto marido a sumar pesos y a comprobar las devoluciones de los pedidos en la tienda de abarrotes. Luego la vieron salir, satisfecha. Y es que Don Emilio le prometió un pequeño hueco a su esposo junto a sus alumnos. Y el motivo de la huida del esposo fue cuando, en el sopor del mediodía de un mes de julio, en un día no olvidado por nadie, Gilberto le narró a Anacleta Cifuentes, la mejor amiga de Esperanza, en medio de temblores y tartamudeos, que mientras almorzaba tranquilamente en la cocina hará media hora, ella lo miró fijamente, y le preguntó que quién es usted y donde está mi marido y porqué compartía su mesa con un desconocido y ni siquiera recordaba haberlo invitado. "Hasta yo mismo me convencí de no ser Gilberto Fernández", decía él, al recordar el rostro imperturbable de Esperanza. Anacleta sólo pudo reconocerle al sufridor esposo, el origen de la enfermedad de su esposa: "heredada por parte de madre". Y si Esperanza se llamó también la nueva conquista de Gilberto, Arcadio Menéndez era el nombre del abogado de Gilberto, cuyos papeles del divorcio le hizo firmar a Esperanza varios meses después. Ella se los firmó sin problemas en una laguna de cordura, en la mesa del salón, con las manos mojadas de lavar los trastes y una camisa blanca con restos de comida. Le comunicó la voluntad de su esposo y le deseó la mayor de las felicidades, con un tono tan falso que Esperanza, varios minutos después, cuando el abogado se disponía a salir por la puerta, le soltó un mensaje que le hizo tiritar justo cuando huía despavorido, tropezándose con los escalones que daban a la calle:
-Dígale a ese mamón que como se digne a aparecer por aquí, lo rebano como a un cerdo y los restos los tiro a la calle para que se lo coman los perros, ¿entendido?-
Lo único que recuerda Arcadio Menéndez es su calva sudorosa reluciendo en la afilada hoja del cuchillo de Esperanza Méndez.
Don Tomás Castillo "El Revolucionario"
También digno de mención es Don Tomás, un viejo decrépito al que llamaban "La enciclopedia andante" o "El Revolucionario" y que siempre llevaba una cartuchera con dos pistolas de juguetes, un traje barato de charro y un sombrero norteño. Don Tomás narraba, con voz autoritaria de dictador y una labia bien trabajada, trazos de la historia mexicana. Cuando le preguntabas sobre Pancho Villa o Emiliano Zapata, te decía toda su vida, las mujeres con las que se habían acostado y a los hombres que habían aniquilado durante la revolución. Casi todo era inventado, claro está, pero tan bueno era y tanto ímpetu le ponía, que todos los oyentes que pasaban por la cantina donde narraba sus espectaculares batallas, quedaban tan embobados y convencidos, que casi se levantaban en armas listos para atacar en una nueva revolución en pos de la libertad y en contra de la explotación laboral.
Conocí a Eloisa en un bar de carretera. No creo que fuera un encuentro casual, tampoco creo que el destino tuviera nada que ver en ello, pienso más bien que simplemente ocurrió. Yo me había aficionado a pasar las largas noches de insomnio junto a la barra del bar de carretera, bebiendo pequeños sorbos de un whisky que debía destilar el camarero en la trastienda con calcetines sudados y fumando un cigarro negro barato. Aquel antro se había convertido en el refugio de una variopinta fauna nocturna que incluía yonkis, chulos, alcohólicos, putas y fracasados, como yo mismo. Me agarraba al vaso como si se tratara de un salvavidas en medio de un mar de desesperación rodeado de perdedores. Y al observarlos por el fondo del vaso, en cada trago que daba, veía sus grotescos rostros retorcidos en muecas de impotencia y desaliento. Yo me reía de ellos sin darme cuenta que hacía ya mucho tiempo que yo me ahogaba en las mismas aguas envuelto en alcohol y falsas esperanzas.
Una de aquellas almas en pena era Mara, una vieja desdentada, baja y desaliñada, que en cuanto se quedaba sin dinero para pagarse el ron desfilaba de mesa en mesa ofreciendo una mamada a quien quisiera pagarle una copa. A partir de la medianoche y si la cosa no andaba bien, Mara declaraba la happy hour y se abría de piernas por el mismo precio. En más de una ocasión yo mismo le cobré la copa en el asiento trasero de mi viejo mercedes, no es que me enorgullezca de ello, pero tampoco estuvo tan mal la cosa. Y es que cuando estás en la mierda no importa revolcarte un poco más en ella.
Una noche como otra cualquiera, mientras los parroquianos rumiaban su amargura entre trago y calada y mientras Mara desgranaba su catálogo de habilidades a un camionero con pinta de boxeador sonado, apareció ella. Cruzó la puerta y sin detenerse se plantó en medio del bar. De repente se hizo el silencio, nadie se atrevió a moverse, incluso el humo de los cigarros pareció congelarse bajo los focos y el ventilador del techo, que removía el aire espeso en el local, levantó su larga melena negra en cámara lenta. Miró alrededor y durante un instante nuestras miradas se cruzaron, y me pareció mirar el oscuro pozo de su alma, y sentí al mismo tiempo espanto y ternura, amor y derrota. Frunció el ceño, apartó la vista y miró a Mara al otro lado de la barra. Fue hacia allá, agarró a la mujer por el brazo y tiró de ella, «vámonos a casa, es tarde». La vieja forcejeó, se libró de la chica y continuó hablando con el camionero como si no pasara nada. Eloísa, más tarde me dijo su nombre, insistió. Comenzó a hablar con Mara, el camionero le agarró la mano, ella lo empujó, él le gritó, ella le gritó más, la vieja agarró la bragueta del casanova, Eloísa la agarró por la cintura y el tipo la empujó. En ese momento los acontecimientos se dispararon, Eloísa lo insultó, la vieja lo abofeteó, él la tiró sobre una mesa, Eloísa lo agarró del brazo y cuando él lanzaba su puño hacia atrás para estamparle la preciosa cara le estalló una botella en la cabeza. Fui yo. No podía quedarme de brazos cruzados mientras la mujer más hermosa que había visto nunca era maltratada por un borracho de bar. Cogí una botella de una de las mesas y sin pensarlo dos veces se la rompí en la jeta, le partí la nariz y le corté el labio superior. El tipo comenzó a sangrar como si lo hubieran degollado, cayó de rodillas y se desmayó sobre el suelo. Cogí a Eloísa del brazo, ella cogió a Mara y los tres salimos del bar sin mirar atrás. Las peleas en el bar no eran infrecuentes y de cuando en cuando un par de borrachos se ponían gallitos y terminaban a galletazos, el ganador salía por patas y el perdedor quedaba abandonado a su suerte sin que ninguno de los asistentes moviera un dedo por ayudarle.
En el aparcamiento, en la parte trasera del bar, Eloísa le soltó un broncazo a la vieja de mil pares. Yo aproveché para observarla detenidamente bajo la luz de la farola que alumbraba mejor que los focos mugrientos del bar. Era más bien baja, pero maciza, con la figura llena de curvas que se veían perfectamente embutidas en un pantalón vaquero con rallas, una camiseta blanca y azul con un escote que dejaba poco margen a la imaginación, una ciento diez de talla de sujetador (más o menos, más bien más). Una cara ancha con la mandíbula bien marcada en una expresión de firmeza, la nariz chata y unos ojos grandes de color miel con dos inmensas pestañas negras. Su pelo negro suelto revuelto después del forcejeo se le pegaba a la cara y ella se lo apartaba con unos coquetos movimientos de la mano. Era perfecta. Intentó llamar un taxi con su móvil pero yo me ofrecí a llevarla a casa o a donde quisiera, metimos entre los dos a la vieja en el asiento trasero y conduje siguiendo las instrucciones de Eloísa. Mientras Mara dormía la mona detrás mi acompañante me fue contando retazos de su historia mientras me guiaba por la carretera hasta un desvío en un barrio de mala muerte de un sitio que solo recordaba como una imagen borrosa que pasaba a toda velocidad a través de los cristales de mi coche. Resultó que la otra era su madre, y que había sido una persona normal hasta que cayó en una depresión después de un desengaño amoroso o no se bien qué coño pasó. El caso es que después de varios años con antidepresivos y ansiolíticos decidió cambiar el tratamiento y comenzó a beber whisky, después ron y por último las colonias de su aparador. Y cuando ya pensaba que no podía caer más bajo, empezó a frecuentar aquel bar de carretera donde terminó lamiendo los vasos de los clientes que se marchaban y follando y chupándosela a quien le pagara un par de copas.
Finalmente llegamos a su casa, aparqué junto a la puerta y mientras ella abría yo fui a por la madre. La muy puta se había vomitado encima pero de paso había dejado hecho una mierda todo el asiento trasero, vómito asqueroso de whisky de garrafa, ron barato, papas fritas y con toda seguridad semen. Me dieron ganas de patearle la cabeza, pero un vistazo al umbral me hizo serenarme y me limité a agarrarla por los tobillos y arrastrarla fuera del coche. La levanté por la espalda y la metí dentro de la casa, Eloísa me guió por un pasillo estrecho y destartalado hasta una habitación más destartalada aún y la dejé caer sobre la cama. La cabrona ni se movió, tal como cayó continuó roncando.
Luego me llevó hasta un pequeño salón que estaba casi en penumbra, más por la mugre en los bombillos que por otra cosa. Sacó una botella de whisky y me puso un vaso mientras ella se desahogaba contándome lo mal que lo estaba pasando con su madre, que temía que un día le ocurriera algo malo y no se qué más historia ya que yo estaba demasiado ocupado vaciando la botella y contemplando su escote hasta que se encogió en el sillón y se echó a llorar. Yo no sabía muy bien qué hacer así que me pegué un buen trago directamente de la botella y me arrodillé junto a ella, le separé las manos de la cara y le di un beso, la agarré por la nuca pero ella consiguió soltarse y me dio un bofetón. Retrocedió por el sillón y siguió llorando a lágrima viva. Yo lejos de amilanarme me excité aún más, fui hacia ella y agarrándole las manos la volví a besar, la acorralé contra el respaldo y el apoyabrazos y la apreté más fuerte. Ella gritaba, forcejeaba y lanzaba patadas, se retorcía como una víbora pero yo no cejaba en mi empeño. Al poco noté que abría su boca solícita y enroscaba su lengua con la mía, los forcejeos se convirtieron en contoneos, me clavó las uñas en los hombros y me aprisionó por la espalda con sus piernas meneando las caderas con lujuria. Por un momento consiguió sorprenderme pero ella me agarró la cabeza y comenzó a lamerme la cara, el cuello y el pecho. En ese instante caí a sus pies y me manejó a su antojo como si fuera una marioneta, su juguete sexual. Me chupó el rabo como si fuera una piruleta, cabalgó sobre mí hasta que sentí que me partía, me mordió el cuello hasta hacerme sangrar, me estrujó todo lo que quiso y más hasta que al final abrió la boca golosa para recibir entera toda la bendición de una noche de sexo y lujuria que mi hisopo dolorido descargó directo a su garganta.
Me desperté al cabo de unas horas tirado en el suelo desnudo y completamente magullado y con un dolor de huevos que casi no podía caminar. Ella dormía plácidamente sobre el sofá, desnuda también. Ya no me parecía tan atractiva. Me dolía la cabeza de la resaca, así que me bebí lo que quedaba de la botella whisky, rebusqué mi ropa por la habitación y me vestí. Su pantalón vaquero se había enredado en mi camiseta y en uno de los bolsillos encontré su cartera, que tenía toda la pinta de haber comprado en el chino de la esquina. Me puse a hurgar en sus bolsillos y entre bonos de descuento, fotos descoloridas y papelitos con teléfonos y notas ilegibles encontré dos billetes de veinte euros, cuatro de diez y varias monedas. Le dejé la calderilla y me llevé el resto para amortizar los gastos de la limpieza de la vomitona. Me subí en el mercedes bajé todas las ventanillas y me largué a casa.
Nunca volví a aquel bar de carretera. Esa mañana al regresar a casa me pasé un buen rato pensando en lo que me había sucedido, a las seis de la mañana me tomé dos ibuprofenos, un buen café cargado y me metí en la ducha una hora. Me afeité, me vestí con la mejor ropa que tenía y me fui al trabajo. Por primera vez en muchos meses llegué el primero, no me separé de mi mesa ni para ir a mear, sonreí a todos los que me cruzaba y comenté junto a la máquina del café el partido del día anterior aunque siempre había odiado el fútbol. Regresé a casa y me pasé toda la tarde viendo los programas del corazón de las cadenas más cutres mientras me hinchaba a comer gominolas. Aquella noche lo comprendí todo, abrí los ojos y vi el pozo al final de la luz, supe que debía sacrificar mi libertad y mi libre albedrío y alienarme como el resto de la sociedad. Porque sabía que nunca tendría los cojones que había tenido Mara para dejar todo atrás y emprender una nueva vida, una vida sin restricciones, en libertad. Asumí que siempre sería como Eloísa, una fracasada, una amargada, que se pasaba todo el día arrastrando su indignidad por las calles para terminar la noche acurrucada en el sofá, llorando y lamentándose, esperando que llegara alguien que la follara hasta la extenuación. Alguien que le diera cariño. Solo quería ser una persona normal. Por eso nunca volví a ese bar de carretera, nunca volví a ver a Eloísa. Pero no podía evitar que de vez en cuando volviera a pensar en el aparcamiento en la parte de atrás de ese bar de mierda, y en las noches en que pagaba una copa a aquella borracha loca y en lo bien que la chupaba la jodía.
Cinco días después de regresar de Dublín, con un constipado que me ha tenido en jaque toda la semana y la vuelta al trabajo, apenas he tenido tiempo para revisar las fotos que mi amigo Fabio y yo hicimos en aquella ciudad. Hay muchas fotografías en el disco duro: de Iglesias, de Museos, de calles, de históricos monumentos, de dublinesas y dublineses, de bares, de barcos... por cuestión de espacio dejo sólo una pequeña muestra de nuestros cuatro días en Dublín y de la agotadora y pasada por agua jornada en Belfast. Cuando el pasado sábado abandoné el aeropuerto de Dublín con destino Madrid, prometí volver. Es una ciudad cargada de alegría, de dinamismo, de belleza y de amabilidad. Dublín es una ciudad compacta, que conocí prácticamente a pie y en la que, con la salvedad del frío y de los anocheceres a media tarde, me sentí como en casa; porque el dublinés, de caracter amable y provinciano, así lo quiso, y porque la capital de Irlanda, acoge al recién llegado como a un conocido de toda la vida.
En O´Connell Street, una de las Avenidas principales de la ciudad, a media mañana. 3 o 4 grados.
"The Spire" o la aguja o "El monumento a la Luz". Una monumento de más de 120 metros plantado en O´Connell St. Se ha convertido en lugar de quedada y arrancadilla para casi todo el mundo
Imagen de una calle cualquiera de Dublín. Con sus casas bajas, límpias, poco transitadas y por las que transcurre Leopold Bloom, en el Úlises de Joyce . El sol, que tímidamente nos hace saber que exist, apenas calienta el asfalto
Nuevas construcciones en el río Liffey.
.. y Molly Malone, la pescadera (y dicen que puta) más famosa del viejo Dublin. Un cigarrito junto al Liffey, al fondo, el famoso puente Ha´Penny.
No podía faltar los Pubs dublineses. Estos son algunos de la vieja y bulliciosa zona Temple Bar, a orillas del negro y frío Liffey.
A la entrada de la exposición del libro de Kells y de la Long Room: una magnífica e impresionante biblioteca que alberga el Trinity College con más de 6 millones de ejemplares.
Dos imágenes d ela entrada al Trinity College, la universidad más famosa de Dublín y en la que estudió, por ejemplo, Oscar Wilde.
Momento literario. Con la estatua de James Joyce, que parece mirarnos a todos como si fuésemos extraños, y debajo de Oscar Wilde, sentado junto enfrente de la casa en la que pasó su infancia, en Marrion Square,1
En el tren a Belfast. Verde, vacas, más verde, ovejas, verde otra vez...
El imponente Ayuntamiento de Belfast, en pleno centro de la ciudad, y parte de los murales de la Línea de Paz, que separa Falls Road, barrio republicano donde está la vieja sede del Sinn Fein y Skill Road, barrio unionista o lealista a la corona inglesa.
De obligada visita, la Guinness Store House. 250 años produciendo el oro negro irlandés. Desde la séptima planta se podía degustar una pinta y disfrutar de las mejores vistas de toda la ciudad en el Gravity Bar (y digo toda, porque el bar tiene forma circular y está completamente acristalado). Espectacular
En este libro- como en todos los de Onfray- abunda la inteligencia: emocional, estética y el sentido común (que de esto puede presumir el francés). La idea central que luego Onfray desarrolla en este ensayo, queda clara en el subtítulo de portada: ‘Por una moral estética’. “La escultura de sí” defiende al ser humano dispuesto a convertir la ética en estética: al hombre que, frente a las ideas y virtudes tradicionalmente correctas y aceptables: la contención, la humildad, el perdón, sumisión, el amor incondicional…, se decanta por la grandeza, la diferencia y la virtud
El ensayo enfatiza en una moral que afirme al ser humano y que lo aleje de las imposiciones (desde el Estado, desde una religión o cualquier instancia superior) y sólo obedezca a su propia voluntad. El autor utiliza el personaje de Condotiero, un mercenario que, contra lo que parece ser por naturaleza, encarna virtudes variadas y sublimes. De las tesis de Onfray surge la idea de un ser libre, que abomina de lo que él llama «ideas fijas»: el hombre común, se conforma con la mediocridad de la masa y esto le impide brillar con luz propia. En la mediocridad se acepta como natural que la grandeza es una virtud imposible y casi prohibida.
De nuevo, Onfray defiende y aboga por un hedonismo bien entendido, placentero y que no da cabida a las renuncias (el «placer negativo», que llama Onfray en la obra), porque el hedonismo es afirmativo y vital, persigue la alegría del ser y no concede la más mínima oportunidad al sufrimiento:
*“Es lícito despreciar o ignorar a nuestros semejantes si no se encuentran puntos de conexión con ellos, frente al amor cristiano que todo lo iguala; esa igualdad se traduce en la mediocridad y la neutralidad de los demás". Onfray presenta el término eumetría para referirse a la capacidad de alejar a los demás (a los que despreciamos o ignoramos) o de acercarles (a los que respetamos o admiramos).
Un libro sobre la pasión por la estética y la inteligencia; el sentido común aplicado a la vida cotidiana y una llamada a la felicidad como camino a seguir, como medio y no como fin.
NOTA de la editorial: Michel Onfray, con este ensayo ha obtenido el prestigioso Premio Medicis de Ensayo. En él aparecen casi todas las claves teóricas que el autor ha desarrollado en su proyecto filosófico general: una ética de la inmanencia sostenida por nociones como las de individualismo libertario, utilitarismo festivo o erótica solar.
Muy buenas a todos. Hace tiempo que no paso por aquí a dejar constancia escria de mis miserias. Hoy que tengo un poco de tiempo quiero comentarles el concierto que Fito dió el pasado viernes en el "recinto" de 7 palmas.
El hecho de que acudir a un concierto en directo en esta Isla no es un acontecimiento frecuente, por eso, y dejando aparte "artistas" de la catadura de Bisbal y semejantes, cuando llega un grupo con una calidad demostrada la cosa no es como para perdérsela. Ya me arrepentí de no acudir hace poco al concierto que dió Mago de Oz (porque no encontré a nadie que me acompañara) así que, aprovechando que era el cumpleaños de mi querida esposa, le regalé la entrada al concierto sabiendo que estaría encantada.
Por una confusión con la hora de comienzo del concierto, entramos al "recinto" a las ocho y media. Y fue a las diez en punto cuando salió la Cabra Mecánica a ofrecer su show. Menos mal que el tiempo de espera lo pasamos sentados en la rampa de acceso, porque si no hubiera necesitado un transplante de rótula para salir de allí. El concierto terminó a la una de la madrugada.
La primera hora la dedicó la Cabra Mecánica en calentar al personal. Dudo que lo consiguieran, allí todo el mundo fue a escuchar a Fito, y a pesar del buen hacer de Lichis y su grupo el personal permaneció más o menos indiferente. Personalmente no me gustan los ritmos de rumba-rock y nunca he sido seguidor de este grupo.
A las once y cuarto, tras el pertinente cambio de instrumentos, salió Fito y su banda. Comenzaron fuerte con la canción que da título a su último cd "Antes de que cuente diez" y con "por la boca vive el pez".
Luego siguieron con un repertorio perfectamente encadenado con más canciones de su nuevo disco, de los anteriores, incluso con alguna que otra canción de su etapa con Platero y tú.
Contundentes desde el principio, con unas guitarras poderosas, acompañadas en ocasiones por el saxo y una batería perfecta. Este grupo no hace agua por ningún lado, se mueven en el escenario como pez en el agua. Los más de 25 años que lleva Fito haciendo directos se ven respaldados con una banda que da lo mejor de sí en el cuerpo a cuerpo. Durante las casi dos horas, las guitarras no pararon, se desafiaban a solos, punteaban con rabia y acompañaban a la perfección. Incluso se atrevieron a marcarse un par de canciones con instrumentos acústicos.
Una de las últimas canciones la hizo Fito sentado frente al público acompañado solo por su guitarra. Magnífico de principio a fin. No creo equivocarme si digo que estamos ante la mejor banda española. Un soplo de aire fresco en un ambiente nacional cargado de artistas rancios y mierdosos salidos de Operaciones Truños, Tú sí que no vales, y similares.
Por último mencionar las letras de las canciones. Creo que por sí solas merecen otro artículo. Frescas, cargadas de pasión, ternura, violencia.
Hoy me he encontrado con una grata sorpresa: un nuevo libro de Paul Auster. Uno de mis escritores preferidos ha sacado el libro "Invisible", editado por Anagrama. Como siempre, dejo el aviso, por si alguien quiere adquirirlo por navidades; y el argumento, para que se hagan una idea de que va el nuevo libro de este genial escritor norteamericano.
Y como ya habrán visto en el blog de nuestro amigo en "After Dark", un libro recién editado en español pero que fue escrito en 1985, por Murakami. Creo que, por el éxito cosechado en territorio español, están sacando tajada de todo lo que están vendiendo y editan libros escritos hace muchos años por el japonés. Yo, por supuesto, encantado de que, poco a poco, se vayan traduciendo todas las novelas del amigo Haruki. El argumento no deja indiferente a nadie. Por lo que he leído, sigue la línea argumental, con historias paralelas, de "Kafka en la orilla".
En 1967, Adam Walker es un joven poeta ávido de vida y literatura, con mucho más futuro que pasado. Estudia en la Universidad de Columbia, se opone a la guerra de Vietnam y, además, –esto lo dicen quienes lo conocen, porque él no parece darse cuenta– es guapísimo. Una noche, en una fiesta de estudiantes, conoce a una pareja de franceses muy sofisticados, muy seductores. Lo primero que le llama la atención a Adam es el nombre de él, Rudolf Born, como en Bertrand de Born, el poeta provenzal que en uno de los cantos de Dante lleva su propia cabeza cortada en las manos. Tras varios días de ambigua seducción en los que la pareja va tejiendo su invisible tela de araña en torno al hermoso e inocente americano, Rudolf Born, que está en Columbia como profesor invitado en la School of International Affairs, le ofrece a Adam la dirección de una revista literaria que él financiará.
Dos historias paralelas se desarrollan en escenarios de nombre evocador: una transcurre en el llamado «fin del mundo», una misteriosa ciudad amurallada; la otra, en un Tokio de un futuro quizá no muy lejano, un frío y despiadado país de las maravillas. En la primera, el narrador y protagonista, anónimo, se ve privado de su sombra, poco a poco también de sus recuerdos, e impelido a leer sueños entre unos habitantes de extrañas carencias anímicas y unicornios cuyo pelaje se torna dorado en invierno. En la segunda historia, el protagonista es un informático de gustos refinados que trabaja en una turbia institución gubernamental, enfrentada a otra organización no menos siniestra en una guerra por el control de la información; sus servicios son requeridos por un inquietante científico que juguetea con la manipulación de la conciencia y de la mente y vive aislado en la red de alcantarillado, una red poblada por los tinieblos, tenebrosas criaturas carnívoras.
¿Recuerda aquella película que tenía como protagonista a Alfredo Landa, El Puente…? Durante unos días de fiestas (“no trabajo”) un trabajador alienado (como yo), se iba a pasar unos días por las carreteras españolas en moto (como yo…)…El recorrido es un camino iniciático hacia la libertad… ¡Oh…!
(El Puente: Alfredo Landa, Victoria Abril…Director: Juan Antonio Barden...1.976)
Estoy intentando leer “Más allá del pensamiento” de Krisnamurti, Y NO ENTIENDO NADA…
El lunes 30 de noviembre “casi” pude dar clases en 2º de la ESO. Estuve explicando las diferenciasentre la enfermedad del SIDA y el portador del virus VIH que no padece la enfermedad pero la puede TRANSMITIR…y de la prevención…También hablamos del MALTRATO…
¿Maltrato…? El que estamos recibiendo nosotros de los macacos (dícese del hombre que sededica a la política para sacar provecho para si mismo y joder al pueblo).
El miércoles 2 de diciembre me levanto a las 5,30... ¿Serán los nervios de tantos días de fiesta o el estrés de las notas…?
En un foro sobre el caso de Arona, donde HA FRACASADO todo el sistema democrático, donde el protocolo ha sido ninguneado, donde la prensa se ha dado un baño de...eso espero… ¿Humildad…?...Comentaba un participante que con tanta crisis se está presionando a todos los trabajadores públicos para AHORRAR DINERO, algo que no han sabido hacer los gestores y políticos con su trabajo…
El jueves….¡¡¡ JUEVEEEESSSSSSS3/XII…!!!...
Un amigo me escribió:
“”Hola Juan. Últimamente sale mucho Lanzarote en la prensa. No sé cómo te las arreglas pero dónde vas la prensa te persigue. Echo de menos tus comentarios sobre lo que está pasando en el Aeropuerto. Me gustaría saber tu opinión. La información que llega se nota bastante adulterada.”
Yo le respondí que estoy muy atareado con soria, los exámenes y los alumnos rompe puertas.
Llevo varios días intentando que la mitad de la clase se conciencien, yse integren en el trabajo del aula o quese vayan a otro ciclo que les gustes…
¡Ay esta generación ni-ni! (ni estudian, ni trabajan)
Este puente me trae la alegría de varios días sin clases y el RECUERDO del 6 de diciembre de hace un año…A las 15,00 de ese día mi padre se fue…
El viernes después de poner varias lavadoras salí rumbo a la Villa de Teguise, Los Valles…tuve que pararme para abrocharme el último botón de la chaqueta porque aunque lucía el sol ¡Hacía un pelete…!...Seguí direcciónHaría, pero antes de llegar a esta giré a la derecha por el Barranco de Tabayesco. Carretera general hacia Arrecife pero antes de llegar a Tahiche giré para Costa Teguise para ir a atracar el banco... ¡Iluso de mi…! Por cuarta vez fui a la farmacia de esta zona turística porque allí trabaja una exalumna… ¡Por fin…! ¡Allí estaba…! ¡Desde que entré me conoció y nos alegramos mucho…!
El sábado me envían un correo criticando mi postura sobre “los políticos” e intento abrir un debate sobre el tema:
¿Son todos unos macacos...? ¿Son todos unos corruptos? ¿Deberíamos conocer sus sueldos, dietas y otras corruptelas…? ¿Todos podemos ser políticos? ¿Hasta los egoístas, egocéntricos, soberbios…?
Un amigo me responde:
“Lo verdaderamente insultante es que el Gobierno de Canarias y otras muchas corporaciones locales e insulares aprobasen una subida de sueldos meses antes de la crisis (cuando se vislumbraba la misma). Lo verdaderamente insultante son los sueldos de 3000 a 6000 euros que cobran parlamentarios, directores generales, viceconsejeros, consejeros, alcaldes, etc... Con cuatro millones de parados. Y no les quites una peseta, o un cargo de confianza que sobra. Lo verdaderamente insultante es que sea siempre el poder judicial (o algunos jueces valientes e imparciales) los que pongan freno a la corrupción de muchos políticos y nunca desde el propio poder político se elimine a tanto caradura. ¿Tú crees que desde el seno de los partidos no se saben los trapicheos en los que están metidos algunos?”
A las 11 salgo dirección San Bartolomé. Pero esta vez voy dirección a la Vegueta y luego Tinajo para pasar por el Timanfaya. Yaiza. Dirección Arrecife y subo por la Asomada,Geria, S. Bartolomé y Tahiche. Sol, pero mucho, mucho fresco y viento.
Le hago una visita a un vecino que tiene una pequeña bodega de vino, y me vengo a mi casa con una botella… ¡Vino suavecito…!
Por la tarde le doy la revancha a mi hijo. Ayer le gané cinco partidos a cuatro (jugamos a 10 puntos por partido)...pero hoy después de otro empate a cuatro, me ganó 10-0… ¿La edad…?
El domingovoy dirección a Órzala y subo por la carretera hacia Haría. Antes paso por Ye y Mozaga. Antes de llegar a Los Valles me desvío por un camino hacia Las Nieves. Regreso por Teseguite.
Le hago una visita a un amigo y me deja un mapa para poder recorrerme los rincones de esta isla. Me comenta que ha estado en un curso de tres días sobre La gestión del talento…
¿Ha acudido algún político…?
No... Son alérgicos... ¡Digo yo…!
El domingo mi hijo propone jugar al baloncesto dos tiempos de 5 minutos. Jugamos dos partido…
¿Adivinan quién ganó…?
Mientras escribo tengo al gato sentado en la silla de al lado, el creciente frío ha hecho que elija el calor del hogarantes que sus salidas al exterior.
“Este domingo, 6 de diciembre, Eduard Punset entrevistó en Redes a Thomas Joiner, profesor de psicología de la Universidad de Florida, experto sobre el suicidio y autor del libro Why People die by Suicide. Cuando aún era un estudiante, el padre de Joiner se suicidó.
Según este psicólogo, más del 40% de la gente que ha perdido un ser querido porque se ha suicidado mentiría sobre la causa de la muerte. El motivo de ello, explica Joiner, es que los trastornos mentales y las conductas suicidas son enfermedades muy estigmatizadas por la sociedad. “Es muy desesperante para un profesional de este campo, como yo mismo –dice el psicólogo–, ver que se hace tan poco para prevenir el suicidio”.
He intentado enviarles el enlace de la entrevista, pero todavía no lo tiene colgado, si el vídeo.
Unas 80 personas mueres al año en USA por un rayo y sobre ello hay mucha información, pero…MUEREN unas 85 personas DIARIAS por suicidio y no sabemos nada.
Las estadísticas que mueren cuatro veces más los mayores de 65 años que los adolescentes. Cuatro hombres por cada mujer.
El tema es macabro, pero no se le puede dar la espalda. Para no acabar el diario con tristes noticias:
CHISTE GANADOR DEL 2009
Una mamá le prepara un jugo (zumo) a su bebé y olvidó agregarle azúcar.
El bebé le dice: "Mamá, ugo chave malo"
y la mamá le contesta:
.- ¡Sí mi amor, ES UN HIJOPUTA!
jueves, 3 de diciembre de 2009
Saludos desde las gèlidas tierras irlandesas. Es mi cuarto dìa en Dublìn, la amable capital del lado sur de la isla. James Joyce dijo, que estar en Dublìn, es estar en el mejor sitio del mundo (a nacionalista pocos le ganaban) y estos dìas me he sentido, si no en el mejor lugar del mundo, muy cerca de èl. Si tuviera que poner un ùnico adjetivo a esta pequena ciudad (ay, esa letra que me falta en este teclado con rabito encima) serìa : amable. La gente es muy amistosa y solìcita: siempre dispuesta a explicarse de la mejor forma para que encuentres fàcilmente lo que buscas, compartiendo una pinta de cerveza en los Pubs, esforzàndose por aguzar el oìdo para entender mi poco sofisticado inglès... Lo peor... lo pronto que el sol se mete en la cama. Demasiado pronto. A las cuatro de la tarde ya està anocheciendo, y media hora despuès es noche cerrada (!y amanece a las ocho!). Los primeros dìas, a las cinco de la tarde, tenìa una atroz sensaciòn de cansancio: como si fueran las once de la noche y me dispusiera a ir a la cama: pero un par de Guinnes animan los corazones. Cuando retorne a casa y el paso de los dìas vuelva a recordarme esta ciudad, escribirè alguna crònica màs inspirada (levantando la mirada del teclado puedo recorrer la avenida O'Connelly, iluminada y atestada de gente que va de un lado para otro, y a mi lado, un totum revolutum de idiomas que utilizan el Skype para hablar con sus familias, no me facilitan un ambiente propicio). Porque si esta ciudad inspirò a Oscar Wilde (dos dìas atràs visitè la casa de su infancia y la estatua de la esquina en la que yace de forma chulesca), a Joyce o a Yates, digo yo, que algo podrà hacer por mì. Ayer en la manana (acabarè por pintar el rabito a la n) cogimos el tren y caminamos por las calles de la vestusta y maltratada Belfast. Allì, el Hotel Europa, la Grand Opera House o el imponente ayuntamiento con interiores forrados en màrmol italiano, imponen la ley de que esta ciudad tiene una deuda consigo misma. Nos adentramos en el la zona republicana, en Falls Road, repleta de orgullosas banderas irlandesas en terreno britànico. Echamos a andar sin saber muy bien cual era nuestro destino. La sensaciòn de creerte perdido en medio de los murales que luchan contra el olvido y que adornan las casas y muros de diminutos ladrillos, las placas conmemorativas de los màrtires, la frase que reza en el mural de Bobby Sands " Nustra venganza serà la risa de nuestros hijos"... es sobrecogedor.
Cuando regrese dejarè algunas fotos. Ahora daremos un paseo por los alrededores de Temple Bar, unos callejones empedrados junto al negro rìo Liffey, donde la mùsica tradicional suena junto al rock and roll màs vanguardista y como no, regado con mucha cerveza.
Anoche he visto la película; “Paranormal Activity”. La verdad es que esperaba que fuera algo serio, pero iluso de mí, no es más que otra mier… que nos meten a bombo y platillo por los ojos y las orejas. Me gustan mucho las ciencias ocultas y mi curiosidad cedió ante tanta propaganda del film, y es que me fue defraudando a medida que avanzaba la cinta, me empecé a preguntar, ¿es que el tipo este, el protagonista, no trabaja?, así quisiera yo también tener fantasmas en mi casa con un chabolo de los más mejores como tiene los panas estos ahín y con ordenadores y movidas que tenía el nota, encima tocaba la guitarra eléctrica y al principio de la peli tenía el tipo puesto un video de un grupo de caña de la buena. La verdad es que pensé en que no estaría mal vivir así aunque fuera un poco acojonao. Pero la cosa fue decreciendo, en una de las partes de la película, el tipo le muestra a su novia un exorcismo “real”. Ahí ya me partí de risa, mi sobrino se pone peor cuando no quiere comer. Para colmo a la supuesta poseída se le desmiembra el brazo izquierdo al estar atada y tener las convulsiones típicas de una persona endemoniada y todo aquello lo hago yo mejor con un bote de salsa tomate y tripas de pollo. Total, que ya despejaron mis dudas, y para remate, ya estoy con la mosca detrás de la oreja y me pongo a analizar la película como cosa mala. Veo que en las escenas del dormitorio aparace siempre más iluminada la cama que en vez de la puerta que es por donde entraba el supuesto ser maligno, que dicho sea de paso y como he comentado antes, es un angelito al lao de mi sobrino Alejandro en plena fase de perreta aguda. En resumidas cuentas, que como un tonto caí en esta mier… de película que supuestamente era real. Claro, que como me gustan estas cosas y estoy siempre enganchado a Espacio en blanco y a La zona oculta, pos así me va.