domingo, 2 de mayo de 2010

El agitador.com






En uno de los libros de Eduardo Punset (y algunos de sus programas, el domingo 25 de abril entrevistó a Daniel Goleman sobre su último libro) nos explica como algunos científicos siguen rebuscando en nuestro baúl de los recuerdos que es el encéfalo y cada vez se van encontrado o descubriendo nuevos misterios. Uno de los es que al cerebro no le interesa la verdad, sino sobrevivir, por eso estamos rodeados de un ABSURDO TOTAL cuando nos referimos al homo erectus…

Basta mirar el mundo de las finanzas y como los banqueros y las multinacionales juegan con este planeta y sus habitantes, y nosotros sufrimos las consecuencias.

También podemos ver la miopía, el diálogo de besugos entre las dos Españas, la del Madrid-y el Barçca, la de los republicanos y la de los vencedores, la del Psoe y el PP, cada uno con sus PSEUDOVERDADES , claro que nos llevaran hasta nuestra tumba muy contentos con nuestros falaces silogismos.

Basta escuchar las tertulias de una cadena de TV en Lanzarote (claro, pagada por todos los detenidos estos días) y los políticos que se apoyan en el PIL para ver que son avestruces, incluso algunos de ellos podrían padecer “sociopatías” (individuos SIN SENTIMIENTOS, lo cual los capacita muy bien para la política ya que no sufren por los problemas de los ciudadanos)…E interesante el apellido del juez instructor de todas estas detenciones, C.R. PAMPARACUATRO….Creo que viene a cuento, todos estos detenidos se agarran a su inocencia (el problemas es que muchos ciudadanos despistados o hipnotizados por sus mentiras o por que todo el dinero que han robado obstaculiza la visión)…Ellos piensan y solo hemos sustraído “¡pan para cuatro…!”

Para estar al día de todos los atropellos de esta isla entre a la página: www.elagitador.com

Estos son unos jóvenes conejeros que con sentido de humor hablan de todo lo que pasa en las islas, pero fue cerrada su web hace dos años, por decir todo lo que el juez C.R.P. acaba de descubrir estos días…

Para no acabar el artículo con tanta política vamos a dedicarle unos momentos al día de la MADRE…En mi caso a la mía que por un exceso de amor su frágil cuerpo no soportó la desaparición de mi padre después de más de 60 años juntos.


viernes, 30 de abril de 2010

enlace a pagina de banda

Buenas de nuevo, camaradas hedonistas, les informo que ya ha sido creado el "site" en myspace para el grupo al que satori y un servidor pertenecemos, espero que les guste lo que allí encuentren. gracias y, salud, repuvlika y rock..

jueves, 29 de abril de 2010

El Rincón del Cinéfago


"Nadie sabe nada de gatos persas" Irán. 2009

Director: Bahman Ghobadi


Las palabras “Cine Iraní” nos lleva inevitablemente a pensar en una película de planos estáticos e interminables, de actuaciones redentoras y contenidas, tramas dramáticas y costumbristas salpicadas de descarada y valiente denuncia contra la opresión, y una buenísima acogida en festivales europeos y sesudas loas en los medios cinéfilos. “No sabemos nada de gatos persas”, porque esta película es dinámica, divertida a ratos, joven y musical; muy musical.

Cuenta la odisea de dos jóvenes músicos que se buscan la vida pateando Teherán para conseguir formar un grupo (ellos son un dúo), unos visados “alegales” y poder viajar a Londres para cumplir su sueño: triunfar haciendo “su” música. La llegada al poder en 2003 de Mahmoud Ahmadinejad conllevaba, entre otras cosas, la persecución de cualquier música no religiosa («ghéna»). Las mujeres no pueden cantar, excepto en coros, ya que las emociones que producen sus voces se consideran pecado.


Esta trama, a priori simple, nos lleva a realizar un nuevo y desconocido viaje con la banda sonora de ese Irán que no “sale en la tele”. El Irán de los jóvenes que luchan por sus metas en un régimen opresivo (la escena de la prohibición de llevar un perro en un coche pone los pelos de punta; o las súplicas de uno de los chavales ante el juez para que le rebaje la desorbitada multa por distribuir deuvedés extranjeros), el Teherán rockero, popero y más”vanguardista”. Con cada nuevo paso que dan los dos chicos para conseguir a dos guitarristas, un baterista y un bajo; el director realiza algo así como un video musical que atraviesa las calles, los suburbios y las caras de Teherán de punta a punta.

Esta película tiene un innegable sabor a película Occidental independiente, pero sin olvidar que bajo el severo régimen en la República de los ayatolás (aunque esta crítica existe, no está subrayada) en su underground se mueven jóvenes cerebros con muchas ganas de hacer y de contar cosas; por eso el afán de sus protagonistas en dar un último concierto secreto (casi todo se tiene que hacer de esa manera, escondiéndose en sótanos para cantar, corriendo el peligro de que cualquier vecino llame a la policía) antes de emprender su viaje de ida a Londres.








miércoles, 28 de abril de 2010

Hola camaradas hedonistas, se que es una sorpresa (para mi tambien) pero parece que ya tengo acceso a todo este follon en el que se ha convertido i-net. es para mi un placer retomar (poco a poco) el hilo de esta aventura que comenzara allá por el año..... y espero estar a la altura de las circunstancias ya que mis capacidades en torno a este mundillo he de ser renovadas (aghgh).
quisiera agradecer a satori su inestimable ayuda en las cuestiones tecnicas y de logistica en este trayecto por las oscuridades del internet.... asi como saludarlos a todos y en especial al señor Boromir, con el cual no he tenido el placer de comunicarme en muchos meses. espero que esto sea un nuevo comienzo para mi jaja. en fin saludos camaradas conspiradores y felicitarles por la gran labor que estan llevando a cabo con lo que empezó con una pequeña idea ilusionante y ha llegado a ser algo placentero tanto para nosostros como para los que nos visitan...

salud, repuvlika y rock....

lunes, 26 de abril de 2010

Feria del Libro 2010

Entre el 23 de abril y el 2 de mayo se celebra la XXII feria del libro de Las Palmas de Gran Canaria, en el Parque de San Telmo. Ya hace una año que nos reunimos allí para mirar libros y tomar unas cervezas en la terraza del parque, sería interesante quedar este año antes de que finalice la feria.

  El horario es de 11 a 14 y de 17 a 21. Habrán títeres, actuaciones musicales, firmas de libros y presentaciones. Yo estuve el sábado por la mañana con mi hijo dando un paseo por la zona y curioseando por los stand. Como el año pasado hay una caseta del Desván del Lepenchaun con buenas ofertas de libros de segunda mano y comis. También vi en otra caseta libros nuevos a cinco euros, todo un chollo. Ahí van algunas fotos de la feria.



 

viernes, 23 de abril de 2010

El Bazar de los Sueños

5º parte. FINAL

Cuando volvimos a la realidad de nuestro sueño, el sol empezaba a sacudir de Arucas los restos de la noche. Tras haber cabalgado a lo largo de la historia de la humanidad del brazo de nuestro ilustre caballero, y sin tener tiempo de impresionarnos, el bazar se convirtió en un museo, donde múltiples ventanas de colores abstractos abrían ventanas hacia un cielo de inspiración, obra del último hedonista que faltaba para completar el puzzle de un bazar que se deshacía con las primeras luces del alba.


Un maestro en el arte del pincel, nos dibujaba a sí mismo como una persona de gran corazón, de mirada tierna, de creador incansable capaz de originar, en los primeros destellos del día, tanto el sentir a través del sonido de una percha como crear música con su cuerpo en una playa del sur, o contagiar de risas con sus enormes carcajadas a todos los presentes en el último día del bazar.

Vestidos con chupas de cueros, pantalones vaqueros, chapas y camisas negras con dibujos de pesadilla, volvimos la vista atrás, a los ochenta, moviendo nuestras melenas al son de guitarras y baterías, a través de un concierto legendario en el parquecillo anexo al bazar. Miles de almas rockeras vinieron a un encuentro patrocinado por él mismo, con un buen rollo que te cagas, para seguidamente, golpear su bajo con una depurada técnica llena de humanidad.


Llamado por el anfitrión como el poeta callejero, o como el renancentista que cree, dibuja y escribe, nuestro amigo convertía con sus manos mágicas las palabras en sentimientos de angustia o felicidad, en intensas emociones en un simple gesto, o una mirada cómplice.


Escribiendo palabras no escritas en papel sino en su enorme y bondadoso corazón, a través de su mágica e inimitable lírica, nos confió sus más intensas y profundas inquietudes sobre la vida, sobre ese objeto desconocido llamado mujeres, sobre el placer del sexo, o el eterno dilema del amor.

Por ello, si algún día, nuestro trovador del alma, nos pregunta qué es poesía, nosotros sólo podremos decirle:

¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.


Para nosotros, es y siempre será, "El Poeta"



FIN



Amigos:


Esta es la última parte del Bazar de los Sueños. Deseo, más que nada, que les haya gustado, que lo hayan disfrutado, que en cada una de sus partes se hayan visto representado de la mejor manera posible, a través de un lenguaje mágico y diferente. Si debo llamarme de alguna manera, sería como "El Narrador" de estos relatos, y de los cuales, con todo cariño, he gozado inmensamente creándolos en este mágico sueño, colocando y quitando frases, añadiendo o suprimiendo palabras, e intentando, sobre todo, hacerlo de la mejor manera posible.  
Los protagonistas han sido:

Ángel: el anfitrión
Juan Boro: el filósofo
Raúl: el director
Claudio: el caballero
Rafa: el poeta
Modesto: el narrador.

Ya luego, al editar el libro, tendrán todas las partes impresas, para guardarlas, tanto los protagonistas como los lectores, como un recuerdo de aquel lugar,  que en nuestro corazón sigue tan vivo como siempre:

"El Bazar de los Sueños"

domingo, 18 de abril de 2010

Dónde está Alicia?.....


Cuando era niña llego a mi casa, no recuerdo como una cajita llena de cuentos de tamaño mini ,la portada era en formato de papel verde y grapados….había unos 100……..la mayoría después de leídos los regalaba, pero me quede con Alicia en el país de las maravillas……..Se que lo leí muchas veces. Ahora viendo el cuento de hadas de Burton he vuelto a recordar los personajes…….pero para mi decepción ahí se queda el parecido con la Alicia de Carroll….Atrás queda la Alicia valiente y desconfiada, inocente y avispada, tímida y desafiante en un mundo de locos sin normas, ni lógica que te envuelve en una nube de sueños e ilusiones. Burton continua la historia y la transforma en una heroína veinteañera que tiene que matar a un dragón para salvarse a si misma y a un inframundo imaginario o real…..
Si Carroll nunca hubiese escrito este maravilloso cuento diría que la historia de Burton es perfecta………con una Reina de corazones radiante y un sombrerero loco, quizás mas payaso que loco, que nos atrapa de la mano de Jhonny Depp…… especialista en este tipo de personajes marginados, que rayan entre lo estúpido y lo maravilloso…………….

sábado, 17 de abril de 2010

El Bazar de los Sueños

4º parte


Cuando aún gozábamos de la película "El Bazar de los Sueños", el director, el filósofo, el anfitrión y yo, escuchamos cercano a nosotros el sonido de los cascos y el relincho de un caballo, acercándose desde la iglesia de Arucas y parándose ante el bazar, en el adoquinado que pasaba de largo y se perdía por la calle hasta la plaza del pueblo. Con aire imperial, aparecía nuestro amigo llegado expresamente para la ocasión desde la Edad Media, a la reunión convocada en este último día, donde los ojos pardos de la tienda, cerraba definitivamente un lugar de culto para los hedonistas. 
 
Se apeó del bello corcel, se desenfundó los guantes oscuros, el casco blanco y, vestido de un azul que rezumaba firmeza y solidez, nos saludaba con un tono que alzaba nuestro valor ante las duras sacudidas del estafador público, el ayuntamiento, y del estafador de almas, la iglesia. 

 
El viaje que emprendimos esa noche junto a él prometía alzarnos victoriosos en batallas épicas, momentos gloriosos, y una anhelada visita a su castillo lujoso, en una región cercana al pueblo, famosa por el color apergaminado del exterior.

Su voz, cautivadora y mágica como la de Gandalf, nos hipnotizó con su lucha, y fuimos decididos a defender nuestra isla de Gran Canaria, en el castillo de la Luz, contra los fanfarrones de los holandeses e ingleses que creían, con osadía y burla, someter a la isla a su yugo, a su dominio, sin conocer primero que unos valientes de la tierra defenderían su isla a muerte. Nos hizo sentir más amantes de nuestra tierra, amparándola tanto como si del bazar se tratase, y de todo aquel que osase a robar nuestra cultura y nuestra habla. 
 
Y, cómo no, nos sentimos protegidos entre las murallas de sabiduría que decoraban su castillo, levantado en honor de miles de escritores, y de las miles de grandes historias escritas que componían su gran biblioteca. Desde el suelo hasta el techo, cientos de ladrillos de papel asentaban una fortaleza creada por su amor a la literatura, por su insistencia de conocer más, y por su empeño de traspasar, a través de los libros, un espejo hacia el cielo, volando con las palabras y su desbordante imaginación, hacia una evasión de la realidad, hacia un acercamiento a la fantasía,de reyes traidores y bellas princesas.



Flotando ante una magistral narración, nuestro amigo nos hizo cabalgar por innumerables hechos históricos, hacia el ayer, por Roma y Alejandría, la edad Media y el mundo contemporáneo, y por todos aquellos lugares que fueron asentados en la Tierra, y que ahora son polvo. Como polvo son personajes ilustres que dejaron su huella, su legado, y su
vida y que, gracias a él, conocemos de primera mano, entre comentarios mordaces e irónicos, con un tono amistoso inconfundible, el movimiento firme de su cuerpo alto y desgarbado, y esa eterna posición de brazos cruzados.

 
Y antes de que viniese nuestro último amigo, bajo los graves acordes de unos pasos firmes y amistosos, vimos pasar, a través de un espejo colocado en las puertas del bazar, al mundo que se fue, del cual venimos, y el cual olvidamos con demasiada facilidad. Por ello, primero por su grata y amistosa compañía, por ser un ilustre historiador a nuestro servicio, y el escriba que nos conduce con su pluma y su tinta hacia la antigüedad y el conocimiento, siempre será y es para nosotros  "El Caballero".

viernes, 16 de abril de 2010

Bubook

Mensaje para MENSY

Mensy
Me gustaría mucho que te unieras al proyecto de bubook con tus trabajos.
Me gusta lo que escribes,y también me agradaría porque eres una de las principales integrantes del blog.


Bueno, que te esperamos...

Anímate.

jueves, 15 de abril de 2010

Almas Malditas V. Última parte. Una puerta abierta en la noche.

Antonia empezó a vivir el mismo día en que su madre murió. Y conoció a la libertad el mismo día en que abrió las ventanas, mojando su asombro con la lluvia exiliada que al fin volvía de su emigración, y que se precipitaba enaltecida ante una lucha con las arenas arraigadas en el pueblo de Arucas.

Antonia despertó entumecida por el frío antinatural se le colaba entre las mantas, con las sábanas removidas por un mal presentimiento, y el silencio desacostumbrado a esas horas de la mañana. Había dormido más de la cuenta, y eso alteró en sumo grado la costumbre diaria de limpiar la casa desde las ocho, tal y como había impuesto su madre, cuando aún saboreaba el café, cuando aún vagaba adormecida, y con el sol recién nacido. Eran más de las diez cuando sintió el frío de la desnudez, al mirarse al espejo de la cómoda. Se vistió con una bata, y quedó asombrada ante las grietas que su piel había cosechado durante años, y que ahora florecían sin motivo aparente.

Esbozó un gesto sombrío, al recordar, de repente, mientras se veía a sí misma, que aquella noche, alguien entró invitado a su casa.



Voces convertidas en ecos, que se apagan, y que ahora, al despertar, quedan suspendidas en un sueño inquieto. En la noche madura, Antonia siente los gélidos susurros. El día huye y nada sabe, pero la vida reniega, e ignora, las conversaciones de los muertos, que despiertan en la clandestinidad, y que durante horas, sin latidos y venas vacías, circulan por las calles y entran en las casas, se presentan, y enseñan el reloj de la vida a la persona escogida, y que con el latir de los últimos segundos, le dicen: es la hora.



Huyó de la habitación respirando la irregularidad en el ambiente, rajando el silencio en el piso con sus zapatillas. Fue hasta el dormitorio de su madre que, en ese día, le había dado la espalda al reloj y no la había avisado a la hora acordada. Presenció la cama de Dolores como si fuera su cuerpo, arrugado y yermo, como el desierto, con las sábanas arrugadas y viejas, impregnando el ambiente con las decrépitas partículas de los años que no perdonan.

Pero aquella noche no durmió allí. Recogió el misterio del dormitorio de su madre, cerró la puerta, y bajó las escaleras, mientras escuchaba la lluvia arreciar en las ventanas, con el fin del éxodo de las nubes que ya volvieron, y llamaba a su madre en un canto desafinado que rompió la bella música de una orquesta en silencio.
 La cocina había sido secuestrada por la quietud, donde cacharros y vasos habían dormido desde que ella los limpió anoche, antes de acostarse. El vaso dejado por ella a su madre, seguía en el mismo lugar de siempre, callado y asombrado ante la perturbación del hábito roto después de décadas de tradiciones irrompibles. Siguió hasta el salón, mirando las grietas irónicas entre las maderas, burlándose de su turbación. Se debatía entre posibilidades, pero al despertar, hace unos minutos, constató que la sospecha rondaba por su cabeza como una mosca incesantemente terca.

Enferma de desesperación, llegó con andar indeciso y se encontró con el rostro lívido y dormido, aunque desconocido, de Dolores, que lucía un recién estrenado sosiego, como nunca la había visto en vida. Y es que Dolores siempre vivió atada a las desavenencias del pasado, con una atmósfera cargada de tormentas, después de que la paz huyese de una alma que la expulsaba por no ser bienvenida. Y así lo exteriorizó en todo momento, a través de su disgustada faz, molesta por todo, contenta con nada. La muerte empezó a trabajar con ella.


No hubo que tocarla, no hubo que hablarle, solo la miró por última vez. Encendió la radio apagada durante años, y dejó que los instrumentos apretados tras el cacharro, se descongestionasen y recorriesen el techo y el aire muerto con sus graves y agudos.

Antonia se convenció de que, anoche cuando ella subió a dormir, su madre había dejado, intencionadamente, la puerta abierta.


Subió de nuevo y se vistió, y bajó del dormitorio. Pero no fue hasta ella, que nada temía ya, sino hasta la calle, a dejarse empapar, a acompañar en sus risas a su prima María de los Ángeles, que desempolvaba la tristeza de su bata con sus tremendas carcajadas.

De lejos, al final de la calle, entre cortinas de agua, le pareció entrever a su madre y a un hombre junto a ella. Era su tío, Celestino.
Luego se deshicieron como rutas del río que llegan al mar, como dos humos que subían hasta el cielo tras huir del fuego de la vida.
Antonia entró, y preparó todo para el entierro, con precisión asombrosa y brío insólito. Tiró el vaso de agua destinada a su madre, pero le tembló la mano cuando le quemó por lo frío que estaba. Se miró al espejo, donde avistó los últimos años de su juventud. Se miró su ya antigua piel, y su alma, donde la muerte de su madre excarcelaba su auténtica personalidad.

Le hizo un último favor. La vistió con el traje negro que siempre ostentó los domingos en misa, por guardar, como se prometió en vida, un luto impuesto hasta su muerte, hacia su padre fallecido, repentinamente, hacía muchos años.

La dejó preparada hasta que viniesen a buscarla, en los prolegómenos de su nueva vida. Luego hablaría con Esperanza, para retomar la amistad perdida por la reprobación de su madre, quién no veía decencia y pulcritud hacia alguien que casi nunca vio ni conoció.


Tantos planes había previsto para aquel día, que no sabía por donde empezar, cual escoger, así que se quedó sentada bajo el marco de la puerta, viendo llover a cántaros, escuchando como lloraba el cielo, sin el grito de su madre llamándola, con el silencio tras su espalda, esperándola, y sintiéndose protagonista de nuevas historias, de escuchar nuevas voces, de conocer nuevas almas malditas.

domingo, 11 de abril de 2010

El Rincón del Cinéfago

Ajami. Israel. 2009

Directores:
Scandar Copti y Yaron Shani


Ajami es una película israelí codirigida por un palestino, Scandar Copti, y un hebreo, Yaron Shani. Es una historia de muchos personajes que rodean a tres principales: Omar, su hermano pequeño Nasri (un excelente dibujante de viñetas en las que plasma su vida, sus miedos y sus pérdidas) y Malek. Sería fácil para los directores retratar el conflicto religioso y fronterizo; que de cierta manera está plasmado en la historia ya que las diferentes vidas transcurren en “Ajami”, un barrio de Tel Aviv en el que conviven cristianos, judíos y musulmanes; pero es la droga y los ajustes de cuentas el verdadero problema entre ellos. El ritmo narrativo de la película se divide en cinco capítulos: los dos primeros presentan a los hermanos Omar y Nasri y sus miedos al estar amenazados por clanes rivales y la dura vida de Malek, un “forastero” escondido en el barrio lejos de su madre enferma. Los siguientes capítulos se centran en el policía judío Dando y su rabia por la pérdida de su hermano en la guerra. El capítulo quinto es una especie de flashback que explica las consecuencias vistas en el primero. A priori puede parecer extraño y arriesgado desestructurar la historia, pero está todo tan minuciosamente ligado y contado que obliga a no perder detalle de la trama .

La crudeza de muchas imágenes y el magnífico trabajo de los actores consiguen un clima desasosegante, más si se ve en versión original, claro está. Puede llegar a ser comparada con “Ciudad de Dios”; sin el ritmo frenético de video clip de la brasileña, pero sí por la misma carga dramática y parecidos litros de adrenalina. Fue la gran sorpresa del año al colarse en los Oscars optando al premio de Mejor película de habla no inglesa. Pocas son las películas que afrontan el problema palestino-israelí tan directamente y menos las que llegan a Europa; por eso recomendaría no perderse esta magnífica historia coral, tensa y dramática.


martes, 6 de abril de 2010

Almas malditas IV. Pintando una sonrisa entre nubes de algodón.

La luz nacida de un nuevo día entró colándose a través de la ventana junto al aire frío de febrero, con una claridad que iluminó el rostro de la niña, y que la despertaba cuando aún dormía. Entreabrió sus somnolientos ojos azules y avistó desde su cama un cielo de color papel, que pintaba de miles de colores para alegrar la tristeza del invierno, mientras trazaba con sus dedos la bicicleta pedida en innumerables ocasiones a su padre, pero que no le habían regalado hasta ahora por la maltrecha economía familiar. Cada día, ese era su deseo.

Seguidamente, un grito procedente desde el piso inferior le dio el aviso de que el desayuno estaba preparado. Mientras vagaba perdida en el cielo pintando una sonrisa necesitada en estos tiempos aciagos, esperó a escuchar desde lejos el tañer de las campanas de la iglesia, que la avisaban de su vuelta al mundo real, y a las que imitaba con un fuerte ton-ton para, más que divertirse, despertar al holgazán de su hermano, que aún dormía plácidamente con seis horas de recreo y media hora de clases. Con otro nuevo grito de su madre, se levantó de un salto y bajó con la compañía de los quejidos de su hermano, que aún dormía y al que removió en contadas ocasiones, mientras estiraba sus brazos imitando a un pájaro, para ser libre y volar tan lejos como a veces deseaba.
Entró a la cocina con el alboroto de su madre con los calderos, los olores del pan recién hecho y la mirada reprobadora de su padre por no saludar, tal como la habían enseñado, y se sentó en su sitio preferido.
No seas mal educada, Clara, y da los buenos días a tu padre, le decía mamá. Pero Manuel, hombre de manos encallecidas pero maestro en el arte de dar vida a la piedra y de moldear el carácter de sus hijos con la palabra y no con los golpes, sabía que ella lo hacía intencionadamente porque quería verlo con esa cara regañada que no duraba ni tres segundos, y que la hacía reír descontroladamente cuando él se enfuruñaba. Cuando los tres reían de buena gana, Clara le dijo a su padre que el gandul de su hermano aún estaba jugando a la pelota en el recreo interminable de sus sueños. Entonces, éste se levantaba y le pegada un grito tan fuerte desde las escaleras, que hasta levantaba la cal de las paredes y ponía tieso como un palo a su hijo Manuel, que en diez segundos contados por los pequeños y blancos dedos de Clara, ya estaba sentado en su silla, quitándose las legañas de sus ojos y devorando trozos de pan que a punto estaban de ahogarlo. Era incorregible, sobre todo cuando salía escopeteado por las prisas, con su oronda barriga a punto de explotar, la boca aún manchada con mantequilla, y las gotas de leche derramadas por el suelo.

Cada día se retrasa más el reloj de la iglesia, decía con razón su padre, justo en el momento en que se levantaba de la silla y dejaba su taza en el fregadero. Su hija, siempre atenta a todas las conversaciones que corrían por las calles de Arucas, le contestó rápidamente que Don Pedro, el cura, había dicho con un tono que ella no captó, que el reloj caminaba gracias a Dios, y que la iglesia terminaría de construirse cuando a él le saliese de nuevo pelo en su calva reluciente.

-Mamá, mamá- Un vendaval de chillidos batió ferozmente las ventanas desde el exterior.

Esperanza se asustó ante tal ventisca que por poco la mata del susto, así que corrió hasta la ventana y, alejándose por la calle, avistó a su hija con sus libros en la mano, vestida con el uniforme de la escuela, sonriendo y levantando la mano por última vez en señal de despedida, con esa mirada cándida e inocente que la derretía de placer. No le sucedía nada, sólo quería despedirse por última vez. Así que la correspondió lanzándole un beso tan grande como su joven corazón, y le recordaba que no llegase tarde a almorzar.
Y es que para Esperanza, sus hijos eran el tornado que giraba su vida de felicidad. Después de ver como se alejaba presurosa hacia el colegio, entraba de nuevo a la casa solitaria, derramando lágrimas de tristeza y alegría, todas unidas y separadas por el tiempo, y recordó a su madre mientras respiraba la soledad de la casa, sentándose en una silla de la cocina.
Parecía verla delante de ella, de pie, sacando de su armario el único traje de los domingos, o dándole la única moneda de la semana, o reprendiéndola cuando lo merecía.
Muchas veces hablaba con ella, cuando a solas quería desahogarse. Siempre tuvo el presentimiento de que la escuchaba en la habitación callada, entrando como una luz por la ventana iluminando su tristeza, o apagando el frío de la añoranza con una mano cálida e invisible.

Poco después de casada, un fuego imprevisto acabó con la vida de sus padres. Nunca volvió a entrar a esa casa, pero una vez que pasó llevada por un recado, se volvió extrañada, porque le pareció percibir el aroma inconfundible de su padre: Celestino González. Pero nadie quedaba entre las negras paredes, salvo su nostalgia, su infancia y las lágrimas mojando el suelo de la calle de La Cerera.
Cuando miró a través de la ventana de la cocina, no sabía si por el azar o por el viento caprichoso, una nube en forma de sonrisa se deshacía para dejar paso a un limpio cielo azul. Luego, se desmayó.

lunes, 5 de abril de 2010

CORTINAS


Reflejos de mí que luchan contra el mundo.
Siluetas del mundo mostrando su oquedad.
Cuanto monstruo oculto asechan mi independencia.
Abro las cortinas y me meto en el espejo.
Sonriendo desde el otro lado
Sin sombra, ni oscuridad
Sin turbación, ni maldad.


Ilusorio canto de superficie sigilosa.
Con un sueño tejo otro sueño
Para que no haya mentira sin verdad
Ni verdad a medias.

Gotas de fuego que empapan mi cuerpo.
Para que secarlas
Para que alejarlas
Resbalando por cada sentir, por cada pesar.
Balas de agua y sal, que ya no se aferran a nada.
Rompiendo el silencio
Eco sobre eco
Dejo de hacer preguntas, sin dar respuestas…..

Almas Malditas III: Don Pedro, el cura.

Todos las Almas Malditas son personajes de una novela que espero y deseo vaya creciendo conforme van saliendo gentes como: Don Pedro, el cura.
Así, los van conociendo.


Don Pedro, el cura.

Su figura siempre estuvo sostenida por el misterio. Cuando se le preguntaba a los feligreses sobre su aparición en el altar aquel domingo de agosto de un año que ni las solteronas ni las viudas perennes recordaban, ellas decían, entre cotilleos y reuniones con olor a café, que Don Pedro el cura apareció vestido con una sotana que reprimía una barriga prominente, un alzacuello que disimulaba una papada generosa, y una mirada cándida que relajaba los nervios del más exaltado.
Cuando las campanas dieron las once, el cura, con sus andares balanceados y las manos enlazadas a la espalda, se acercó hasta los fieles, vestidos con sus trajes de domingo y perfumes baratos que se mezclaban con el sudor rancio de días sin ver el agua y que espantaba el olor a incienso, y concedió un discurso tan convencedor que hasta disipó las dudas del más incrédulo sobre la existencia de Dios o el pecado mortal.
Parecía una aparición divina. Su calva relucía gracias al sol que se colaba entre las vidrieras; su voz imantada y cautivadora hipnotizó a todos los presentes durante una hora seguida en la que nadie se atrevió a parpadear ni a secarse los chorros de sudor por el sofoco que entraba por la puerta. Aquella voz sosegada, entrenada durante años en los seminarios, dio un discurso de época que nadie olvidó.
Los testimonios y las apuestas sobre su edad fueron el objeto de discusión de los hombres del pueblo durante décadas. Antonio el Herrero fue el único capaz de calcular los años de Don Pedro, cuando desde niño lo veía andar por las calles con su joroba hostigante y sus comentarios reprobadores sobre la conducta de algunos enamorados que se acariciaban en las esquinas del parque de la Paz. Ya cuando sus piernas no daban más que para andar desde su casa al bar de Pepe, aún lo observaba con las mismas prisas y las mismas arrugas, y su indiscutible perfil siseado que acababa en unos zapatos negros bien lustrados, y una eterna sotana sin arrugas ni manchas. Cuando el cura salía a relucir en los debates del bar de su amigo, Antonio siempre les decía a los presentes:

-Lo que para mi han sido sesenta años, parece que para él solo han pasado unos meses.-

Don Pedro fue el único que conocía bien las inquietudes de todo los habitantes. Ayudó a María de los Ángeles a soportar el tedio de años de soledad y la espera del marido, ahuyentando pensamientos pecaminosos y proporcionando el consuelo y la esperanza de que Manuel llegaría de las arenas como Jesucristo del desierto. También tuvo la bondad de hacerle el favor a Celestino de ver cumplido su último deseo: ver pasar su entierro.


Aconsejó a familias sin tener ninguna; orientó a jóvenes inexpertos sobre las relaciones sin haber yacido con ninguna mujer; e instruyó a miles de niños a portarse bien en casa, permanecer en silencio en las clases, y a rezar antes de acostarse.

Muchos años después, alguien dijo un día en que casi nadie lo recordaba:

-Don Pedro apareció cuando la fe permanecía inalterable en los corazones de los aruquenses, pero desapareció cuando los bancos de la iglesia empezaron a vaciarse por la llegada de los nuevos tiempos.-