domingo, 1 de julio de 2012

El camino de espinas.







  • Hoy miro a través de tus ojos
    y veo el dolor que te desgarra
    que te parte en dos mitades
    y que no te deja vivir.
    Pero busca en el fondo de tu alma
    y encuentra la luz que te ha de guiar
    hacia un camino de rosas y espinas
    a un camino de libertad
    donde tus sentimientos son respetados
    y tus palabras se hacen sonar.
    No juzgues a los que te juzgan
    miralos simplemente con piedad,
    pues ellos son simplemente
    presos de la vida real.
    Donde sus sentimientos estan guardados
    en una jaula de cristal
    rotos por todo el daño
    de esta injusta sociedad


    (Remitido por Inma. Las fotos son aportes mios)

sábado, 30 de junio de 2012

Las dudas



Las dudas

Llevo andando años,
y soy capaz, de descubrir un universo
en un rincón, cuando me sacuden las dudas
y siento el pellizco de la realidad, y me pregunto;
cuál será la mía.
Porque sueño sin soñar, andando con desgana
deseando que acabe
y no sé si tal vez, volver a empezar
Pero nadie sabe, tal vez sea solo
que no recuerden
y yo, temeroso
no quiero vivir en otro sitio, en otro cuerpo
a contra corriente.

Llevo andando años
sin moverme,
buscando respuestas, y al mismo tiempo estrujando ideas
que no sé si tendrán esas respuestas
o si son producto de una mente desquiciada,
de un andar alocado y sin esperanza.
Mermado por lo incierto de la existencia,
por lo incierto de mí,
por mis pequeños universos en continuo caos.

Llevo un corazón pequeño
en maletas tan grandes,
y ahora siento el vacío, la nada
pudriendo mi equipaje,
regocijándose en mi pulcra inexactitud de las cosas
en mis dudas, mis miedos, mis abismos
que un día y otro
una noche y otra
no me dejan seguir andando, solo porque quizás
ya esté
cansado.  

                                                      Satori 2012

Madre coraje


 El niño de dos años y medio había pasado por el quirófano hacía unos días y estaba con un sondaje vesical. En las habitaciones contiguas había otros chicos de diferentes edades, también cada uno con su enfermedad y todo lo que ello acarreaba para sus familias. Algunos trabajadores del hospital estaban a años luz de lo que era trabajar con criaturas tan pequeñas e indefensas. En un momento en que uno de ellos  se dirigió al niño como “el enfermo”, su padre le recriminó:
 ¡Tiene nombre….! Se llama…
El auxiliar se quedó un poco en evidencia. El médico que atendía al chico era una gran persona y profesional, el paciente estaba siempre muy a gusto con el a pesar de sus dolencias y su reciente operación. Un día que no pudo venir a pasar consulta en el postoperatorio  envió a otro colega de planta. Este lo primero que hizo fue intentar echar a los padres de la habitación, hecho que nunca hizo el otro profesional. El padre se presentó, le   comentó que era licenciado en medicina que su hijo era muy pequeño y estaba acostumbrado a estar con sus padres. El médico insistió y entonces el padre acepto salir pero  que dejara a la madre y se fue al igual que todos los padres de las otras habitaciones y se colocaron a unos metros en un pasillo. Desde allí el padre pudo ver como su compañera seguía discutiendo con el médico para no dejar al niño solo. El padre comenzó a hablar con los otros familiares  para convencerlos de que era un derecho , que en algunos hospitales, entre ellos el número uno de España en Pamplona existía una filosofía de acompañamiento siempre al niño. Pero no encontró apoyo, sino cara de perplejidad entre aquellos “asustados padres”. Entonces, le subió la adrenalina y volvió a la habitación, donde la madre seguía enfrentada al médico. Intervino, en la discusión y también se negó a abandonar a su hijo. Al final el médico muy enfadado y colérico se fue sin examinar al niño.
El asunto llegó a oídos del buen profesional que se encargaba del chico y vino a pedir disculpas a los padres y dio la orden a sus compañeros que solo él se encargaría de atender a aquel convaleciente. Incluso, un día vino con ropa de calle pues estaba librando y se acercó al hospital para supervisar al chico.
A los 15 días el niño abandonó muy feliz el hospital. Y los padres muy contentos felices y agradecido con aquel profesional.
14 años después esa misma madre tenía que sacar su coraje para enfrentarse a la alienación de algunos profesores, a la ceguera de algunos educadores que solo ven números, notas en lugar de personas con futuro y presente intoxicado por la mentira de los políticos, bombardeado por la corrupción de la banca y la oscuridad de un sistema capitalista que le roba las neuronas a los que se suponen que tienen que educar a la población.

Coincidiendo esta madre con lo que dice el sociólogo Rafael Feito Alonso:
“…El máximo de paroxismo se alcanza en segundo de bachiller,  curso que, lejos de servir para aprender, se ha convertido en una suerte de academia para aprobar la selectividad. La mayoría de los aprendizajes de la educación obligatoria se conciben desde la óptica del estudiante que presumiblemente va a llegar a la universidad. Solo así se explican tantos
conocimientos inútiles, academicistas y descontextualizados. El resultado es la segregación.
La principal preocupación de la escuela –y esto es muy claro en
la secundaria obligatoria- parece ser la de cómo librarse de los alumnos menos académicos. Incluso allí donde este nivel es comprehensivo hay mil y una vías para desprenderse de ellos: desde la repetición de curso a la pre-formación profesional pasando por la agrupación de niveles o la diversificación curricular
y los inevitables programas de compensación escolar -¿de qué hay que compensar?-. Lo que sea, salvo pensar en el éxito escolar para todos…”

(Publicado en Qurrículum. Revista de Teoría, Investigación y Práctica Educativa, 23, pp. 55-79, 2010 Sociólogo. Universidad Complutense de Madrid.)

martes, 26 de junio de 2012


Me caí en el hastío
desde una altura
en la que estabas tú,
me golpeé con el presente
y el futuro oscuro.

Me caí de tus labios,
de tus  manos melancólicas,
de tu sonrisa asustada,
de tu pasado
y me lanzaste lejos…

Perdido

Perdido
entre tus “no” brazos,
ausente,
ausente de tu sonrisa,
lejano,
lejos de tus caricias.
¿Dónde me escondo…?
Profundizo
y solo observo la superficie,
analizo
y camino sobre la incertidumbre.
¿Estás ahí…?
Para encontrarte
tengo que buscarte,
pero estoy paralizado
oprimido por la maldad,
aprisionado por el infinito caos.
Me desplazo,
respiro
¿Podré alcanzar tu mano…?

lunes, 25 de junio de 2012

Hoguera, calima y lágrimas....

Junio está llegando a su final y con él se van muchas anécdotas. Seguro que los incidentes de estos días en mi entorno laboral aportaran opiniones para todos los gusto.
Un amigo me invitó como hace todos los años a la hoguera de la noche del 23 de junio. Me acerqué por el lugar donde se iba a realizar alrededor de las 18,00 y allí estaba con otro colega preparando el escenario. Después de un rato de cháchara como vi que mi presencia no era necesaria me fui a correr un poco.  Habíamos quedado como todo el mundo después del partido de España. Allí estaba llegando los invitados, cada uno traía algo para comer o beber. Después de unos saludos a la gente comenzó el ritual de encender la hoguera. Este año se hizo de rogar, pero a los diez minutos aproximadamente esta se rindió y el fuego producido por unos cinco o seis aprendices a pirómanos ganó la batalla. Este año el viento era más suave y no arrastraba las llamas ni la comida que luego sacamos.  Unos minutos de combustión y nos lanzamos sobre la comida.
¡Jolines…!
Comencé por unas croquetas que están deliciosas, tortilla  en su punto, queso tierno (lo había llevado yo, elaborado por una amiga), vino casero cosechado por uno de los invitados, tollos (estos no estaban de mi gusto, pero si el de los otros comensales), rosquetes buenísimos…Comenzaron a asar chuletas y piñas. Probé de ambas y estaban también a la altura del resto de la comida.
Mientras comíamos y después de terminar entablamos pequeños grupos de tertulia. Risas, salto de la hoguera, un poquito de relajante cháchara y luego para casita caminando porque estaba cerca.
El domingo 24  el cielo tenía un color amarillo debido a la calima que estaba cayendo. A partir de las 10,00 aproximadamente comencé a recibir mensaje de felicitaciones por mi día. Luego una llamada telefónica de una amiga  con la cual estuve hablando bastante tiempo de nuestros hijos y sus problemas con los estudios, y los muros de “algunos profesores”. Ella me comentaba  como toda la familia estaba volcada ayudando al chico. Mientras charlábamos recibí otro e-mail de una musa que fue inspiración de algunas de mis poesías y relatos. Al rato sonó el móvil y me despedí de la otra llamada para responder. Era otra amiga, pero esta vez para darme una “mala noticia”…
¡El sábado había fallecido un amigo de Arucas….!
Después de intentar asimilar la noticia  recibí otra llamada  de felicitación.
Fue pasando el domingo lentamente entre el calor y la desolación por la pérdida. A las 17,30 aproximadamente telefoneé a un amigo para que me acompañara en mi duelo.
El me comentaba: ¡Qué paradójico, felicitaciones por tu día y tristeza por …!
La tarde se fue apagando y con ella mis pensamientos iban tomando senderos de nostalgia…
Por la mañana había enviado un e-mail a los amigos sobre el obsesivo tema de la enseñanza.
Optimismo basado en el saber
 "Mead. La educación debe servir para que podamos resolver problemas, analizar cosas, el profesor no debería ser nunca una grabadora que nos pone la lección, sino un entrenador. Yo jamás he trabajado profesionalmente en lo que aprendí en algún curso. El sistema educativo actual ha matado esa potencialidad…"
 El viernes había enviado otro muy interesante:
Suspenso en inglés
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/06/21/actualidad/1340306566_865386.html

jueves, 21 de junio de 2012

La prima de riesgo de la enseñanza...




Mientras ahí fuera no existe la ÉTICA,
mientras ahí fuera cabalga la corrupción,
“algunos profesores” AUMENTAN
la prima de riesgo de muchos estudiantes
que intentan buscar su futuro…

sábado, 16 de junio de 2012

El día que Nietzche lloró

“¡Tú lees mucho…!”
Es una frase que me ha repetidos varios compañeros y amigos estos últimos meses. A veces tengo duda   si me la dicen como algo positivo o como un reproche. Estos días de final de curso están resultando “muy duros”; he publicado dos artículos sobre el tema y he tenido varias charlas con diferentes personas sobre la enseñanza y sus tentáculos.
Las charlas con otros seres humanos, el deporte, la lectura son algunas de las herramientas que utilizo para caminar por la vida y muchas veces me ayudan a sobrellevar un mal día.
He leído novelas profundas como “Ana Karenina”, dos novelas de Félix de Palma, “Yo confieso” de Jaume Cabré, “La tabla esmeralda”  de Carla Montero, “Lo bello y lo triste” de Yasunari Kawabata, ” Fortunata y Jacinta” de Galdós, etc. Otras que he tenido que dejar a mitad de camino porque no me enganchaban. También algo de ensayo y mucha prensa, sobretodo artículos de opinión.
Estos últimos días  que han coincidido con la llegada del final de curso he estado leyendo un libro de Irvin David Yalom (catedrático de Psiquiatría ) “El día que Nietzche lloró”
He buscado en internet y hay varias críticas e incluso una película. Como siempre hay gente que este tipo de literatura no le atrae, pero a mí me  gusta la filosofía y el autor del que trata el libro. También aparecen en la novela S. Freud y su profesor el Dr. Joseph Breuer.  Un libro profundo que ha captado mi atención porque suelo profundizar en mis sombras, en mis delirios, en mis defectos…
La psicóloga Patricia Ramirez a partir del minuto 16 de una  interesante entrevista dice: “…Hay gente que le dan tanta pena ver  su vida que prefiere no hurgar…” “…Saber es poder ver una vida que  tú no querías vivir…” “NUNCA ES TARDE PARA REINVENTARSE…” “Tenemos escala de valores equivocada…”
En la misma entrevista la psicóloga hablando de LA PASIÓN por los estudios a partir del minuto ocho dice:
 “Hay un 10 % de niños que les gusta lo que está haciendo pero el otro 90 % le resulta aburrido…tenemos que intentar sacar de cada asignatura lo mejor…”
Esta entrevista y el libro de Irvin me han servido como catalizador y como dice varias veces los personajes para “deshollinar mis frustraciones” contra el muro del fracaso escolar, y como catarsis total.

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Irvin David Yalom (Washington D. C., Estados Unidos, 13 de junio de 1931) es catedrático de Psiquiatría en la Universidad de Stanford y psicoterapeuta. Ha escrito, además, numerosos libros de texto y obras de ficción.
Ha escrito textos sobre su especialidad y libros de narrativa, varios de los cuales se convirtieron en grandes bestsellers. Se destacan El día que Nietzsche lloró (1995), Desde el diván (1997), Verdugo del amor (1998), Terapia a dos voces (en colaboración con Ginny Elkin, 2000), El don de la terapia (2002), Un año con Schopenhauer (2003) y Mirar al sol (2008), todos ellos publicados por Emecé. Vive en Palo Alto, California.
Su página web es:  http://www.yalom.com/

viernes, 15 de junio de 2012

Irlanda del Norte




Anoche hablaba con una amigo sobre esta película "El viento que agita la cebada"; un drama duro que refleja la situación irlandesa en 1920 y que se podría considerar como los inicios del IRA. La habré visto cinco o seis veces, y algunas escenas me siguen dejando un nudo en la garganta. 

http://www.youtube.com/watch?v=4oEJBoK73lg

También hablamos del reportaje que el programa "En Portada" dedicó a la situación en Irlanda del Norte con el gobierno compartido en Belfast.

 http://www.rtve.es/noticias/20120521/portada-miradas-enfrentadas/530181.shtml


Muy recomendables para intentar comprender los inicios y el presente de un conflicto.


Hace un par de años, con este mismo amigo, viajamos a Irlanda y pasamos una jornada en Belfast. El muro que divide la parte republicana de la unionista sigue en pie repleto de murales, como en la mayoría de las calles. Recuerdo pasear más de dos kilómetros a los largo de Falls Road, el barrio republicano, donde está la sede y el mueso del Sinn Fein, y a cada paso nos topábamos con enormes y coloridos murales, algunos sobrecogedores, y placas talladas con los nombres de todos los muertos en este conflicto. Muchos dicen que debe seguir allí para que no se olvide (y no se repita) la historia. Otros piensan que no. Muchas heridas siguen abiertas, los colegios segregados y las lápidas conmemorativas en cada esquina. Pero como cuentan en el reportaje, Belfast quiere recuperar su día a día, y en verdad, es una ciudad encantadora y cálida, a pesar de que nos "enchumbamos" aquella mañana.

jueves, 14 de junio de 2012

Miopía

En el curso escolar 2008/09 un alumno suspendió cinco asignaturas en junio en 3º de la ESO. Consiguió aprobarlas todas en septiembre. Al siguiente curso en 4º ESO le iban bien los estudios, pero al final sucedió un hecho muy desgraciado en su hogar y el chico suspendió tres asignaturas en junio. Su madre fue a comentárselo a los profesores y estos no hicieron ningún caso de la realidad desgraciada de aquella familia. En septiembre el chico  aprobó una, pero el Equipo Educativo decidió que NO superaba el curso y lo hicieron repetir 4º por dos pendientes. El alumno presentó una reclamación, no se la aceptaron, quiso ir al inspector pero su madre se negó.  A partir de ahí ese alumno cambió, se hizo más  agresivo y continuamente en contra del profesorado y de sus padres…
¿Saben donde aterrizó?
Si, en mi aula en este curso 2011/12, en el ciclo de Atención Sociosanitaria. Ya desde los primeros días se hizo notar su presencia con una denuncia en dirección a un profesor. Conmigo no tuvo ningún problema porque teníamos empatía. Le comenté que me recordaba a mi hijo. Sus padres tuvieron una charla con la directora y conmigo y no sabían qué hacer con el chico y con las influencias adversas del entorno. No mejoró. Dejó de venir y de repente volvió a aparecer por clase.  Como tutor le dije que eligiera varias asignaturas porque iba a repetir…El 13 de junio  me llamaron a la sala de profesores para que pasara por consejería. Allí estaba su madre  muy sonriente con el sobre de matrícula en la mano. Quería saludarme y darme las gracias. Su hijo había mejorado, según ella yo había influido positivamente al igual que otros compañeros del equipo educativo y el comentaba que le gustaba este ciclo (el próximo año cambia y  pasa a llamarse Técnico en Atención a Personas en Situación de Dependencia”) e iba a repetir, pero esta vez estudiando. El chico había recuperado la fe en el profesorado que fue robada por otro equipo educativo, bajo mi punto de vista con miopía pedagógica.
Cuando le narraba esta historia a un compañero de la ESO el me respondió: Tenemos en nuestras manos el futuro de muchos chicos, y algunos no son capaces de concienciarse de esa responsabilidad.




martes, 12 de junio de 2012

La caja.


Hay sensaciones que nunca olvidas, a veces un aroma te lleva al pasado, ó una frase  que te recuerda malas vivencias. La más alucinante es cuando un olor te dirige directamente al espacio dónde lo oliste por primera vez. Me quedo paralizada y rememoro  con placer ése instante que me ha hecho sentir tan cómoda y protegida. Lo ideal sería guardarlos en una caja  y así repetir las buenas vibraciones.


Pero  no puedo controlar las negativas, ellas me llegan de forma abrupta y dolorosa. El nudo en la garganta, ésa sensación de ahogo y el picor en los ojos por no querer llorar. Los miedos me acechan. Me siento impotente,  a éstos recuerdos los guardaría en otra caja y luego la quemaría.


En ella tiraría el sufrimiento innecesario, sólo con eso se llenaría hasta el borde. Aquel biberón de mi niña que me olvidé de dar, la radio  y los cigarrillos que le pisé. La cama que tiré por las escaleras y el dolor de espalda que sufrí. El mal de amores y las lágrimas de cocodrilo.


En mi caja linda guardaría los abrazos , a la niña que fui y su cantarina risa , los brillitos de sus ojos y muchas pastillas de goma, el olor de mi perfume  y una pluma.


La pintaría por fuera de  vivos colores  con los adornos en dorado. Escondida en el  armario de mi dormitorio,  para que nadie lo toque. Y si alguien la abriese no pasaría nada, sus ojos verán  una caja vacía.

Caminando muy despacito la niña lleva en sus manos la caja de los males, su tío Sindo está en la orilla esperándola para quemarla , se miran ceremoniosos mientras se la entrega. El  pone  la caja en la pira, la  enciende  y empuja al mar. Cogidos de la mano miran cómo  arde, las llamas amarillas parecen un sol ocultándose.


Me miraba al espejo y no me reconocía ¿ Donde estaba yo ¿ ¿ En qué me había convertido ¿


Solo conseguí el cartel de inestable emocional.

domingo, 10 de junio de 2012

Juan Salvador Gaviota


Estos días de final de curso tengo curiosas sensaciones encontradas. Por un lado, entro y salgo de una de las  clases con los mejores discípulos que he tenido en cuanto a empatía, aunque reconozco que su nivel académico no está a la misma altura. En los desayunos suelo entablar interesantes y amigables conversaciones tanto con alumnos como con compañeras/os que parece que los conozco de toda la vida.
Por otro lado, tengo a mi hijo que viene de superar tres cursos de la ESO sin demasiados problemas, pero no acertó a la hora de elegir asignaturas de cuarto para realizar un Ciclo Medio de Informática. Eso le ha llevado a bajar al infierno de los suspensos y tener sus padres que desembolsar dinero y sacrificar tiempo vacacional a partir de los resultados de la 1ª evaluación e inscribirlo en una academia de recuperación.
Hablando con otros padres del mismo curso compruebo que éstos están también contrariados pues sus hijos (habitualmente buenos estudiantes que en cursos anteriores habían obtenido magníficas notas), suspenden imprevisiblemente en tres o más asignaturas. Todo parece muy extraño en principio.
En casos así no se puede descartar nunca aquello de que “una mala conducción lleva el coche a descarrilar”. No siempre son los vehículos los causantes de los accidentes sino su pésimo manejo. Por lo que he puesto en esta ocasión el foco de atención en ciertos educadores por si acaso el mal no esté en el coche sino en el que lo maneja. Sin ánimo prejuicioso y sin la menor intención de establecer determinismos mecánicos sobre la paternidad, sí entiendo que algunos enseñantes que tienen hijos son más proclives a enfocar su labor profesoral con una visión más sensible y diferenciada que aquellos otros que no son todavía padres. Y aunque siempre eso no sea así y de hecho se den casos muy dignos de profes sin responsabilidades filiales que hacen su trabajo correctamente. Pero en la relación alumno/profesor influye en mayor o menor medida aquello que decía Ortega y Gasset de “Yo soy yo y mis circunstancias”. En el origen de ciertas incomprensiones existen amalgamados sentimientos prejuiciosos, ausencia de cercanía, déficit de habilidades sociales, inmadurez intelectual (y/o afectiva) y demás recovecos propios de la no siempre bien conocida naturaleza humana.
Es por lo que, a veces, vemos que afloran ciertas conductas docentes impropias de personas adultas que parecen hacer gala de tener sus objetivos difuminados cuando no claramente perdidos. El funcionario docente ante todo tiene como misión principal la de EDUCAR por encima y por debajo de cualquier circunstancia.
Medir la calidad docente por el número de suspensos y jactarse enfermizamente de ello es tanto como reconocer el propio fracaso del ejercicio docente y la inviabilidad del sistema. En ocasiones, cuando el nivel de frustraciones individuales y grupales es elevado lo más lógico es examinar con el Equipo Educativo la situación, analizar las causas y buscar las respuestas más adecuadas.
Es lo que se suele hacer en estos casos. Sin ir más lejos, recuerdo en una reunión de la CCP que la directora, después de observar los resultados de la 2ª evaluación, dijo en alta voz para que se entendiera: “Si queremos recuperar a los chicos hay que…” Y dejó en el aire la solución a cada uno, pero envió ciertamente un mensaje. Está claro que el sistema está obsoleto y que todo no lo podemos solucionar de repente, de una día para otro. Pero (si nos lo proponemos) sí podemos amortiguar los perjuicios que recaen sobre nuestros alumnos. Aunque conviven con nosotros, ellos están en un “mundo” paralelo al nuestro si no más distante. Por ejemplo, mientras ellos dominan las nuevas tecnologías, nosotros no podemos decir siempre lo mismo.
Una vez, escuché a un psicólogo comentar que hasta que los niños que tienen hoy en día quinces años no sean profesores, la enseñanza seguirá igual.
Con esto quiero decir, que, en la medida de nuestras posibilidades, debemos esforzarnos a que chicos que deben superar hasta diez asignaturas por curso (no solo la nuestra) tengan todas las facilidades posibles; no ponerles más dificultades que las imprescindibles para que no tengan motivos de encerrarse en sus aisladas torres. A lo mejor habría que intentar algo parecido a lo que se hace en los exámenes de septiembre, “contenidos mínimos” o buscar actividades complementarias racionales que consigan los resultados curriculares previstos.
La  semana de “ola de calor” del lunes 14 al miércoles 16 de mayo impartí clases en la planta baja. El jueves 17, que ya había mejorado la climatología, me dirigí a la clase 210 en la segunda planta para dar una hora de clase. A los diez minutos estaba sudando. Los chicos de 2º ESO me solicitaban salir a beber agua y los dejé ir, saliendo por turnos…Y me pregunté:
¿Nadie estos días ha pensado en estos pobres chicos encerrados entre sofocantes paredes?
A veces, tengo la impresión de que la rutina y la insensibilidad nos impiden ver la realidad y ponernos en el lugar del otro.
Si no nos esforzamos más con estos alumnos, tendremos un pueblo ignorante, y los gobernantes seguirán campando a sus anchas. Si no educamos para alcanzar con razonable éxito algunas competencias básicas como saber pensar y razonar  por sí mismos puede que obtengamos alumnos resentidos con el sistema educativo y con la sociedad. La crisis económica está provocando efectos devastadores, pero la crisis provocada por la deseducación o por las malas prácticas docentes puede ser aun más letal.

Les recomiendo leer estos dos artículos relacionados sobre el mismo tema:
1.    Las inútiles (Gabilondo):
2.    Profesor –obrero:

P.D. ¿Por qué le puse este título al artículo?
El Sábado 2 de junio, cuando circulaba con la moto a la altura de Punta de Mujeres, en dirección hacia Órzola, una gaviota parecía que estaba intentando aterrizar en la carretera, justo delante de mi…Tuve que agacharme porque parecía que se venía contra mi cabeza, pero consiguió ascender y evitar un desastre, no obstante el susto no se me ha ido...


P.D. Este artículo lo hice con la ayuda de un amigo.