viernes, 4 de septiembre de 2009

El Rincón del Cinéfago.



State of Play.
(La sombra del poder)

USA. 2009.

Director: Kevin McDonald



Mis últimas experiencias han confirmado que una serie de éxito adaptada al cine suele tener la apariencia de un capítulo de aproximadamente una hora y media que disfrutas en una butaca de cine y no en el sofá de tu casa. Hollywood se enfrenta a una crisis de creatividad que sofoca con precuelas infumables, secuelas de risa o adaptaciones de comics (el nuevo gran tesoro) año sí y año también .Todo va demasiado rápido y condensado. No he visto la miniserie inglesa “State on play”, en cuyos seis capítulos se basa esta película, pero podría asegurar que se puede disfrutar independientemente de si se es seguidor o no de la trama en la televisión. Y es que tiene ingredientes de primera calidad para elaborar un plato que satisfaga a todo comensal: periodismo de investigación incisivo, corrupción política, asesinatos, secretos y mentiras… y todo esto no se ve empañado a pesar de la presencia de ese actor ¿? cara de botox que es Ben Affleck; cuyo mejor papel hasta el momento fue el plano de un segundo en el que besa el culo de su entonces esposa Jennifer López en la cubierta de un yate (después de eso ya te puedes retirar, querido Ben). Seguro que les suena “Blackwater” y los millones de millones de dólares que recibe y genera. En el guión se cambia el nombre por “PointCorp”, pero viene a ser lo mismo: una empresa que se sustenta de la guerra, con antiguos combatientes retirados; yonkis de la adrenalina que reciben ingentes cantidades de dinero por disparar y luego preguntar. Detrás de estos contratos se esconde el poder político y la sombra amenazante de que la empresa privada se encargue de la defensa y la seguridad interior de un país. Todo arranca con un doble asesinato en plena calle, un maletín, la muerte de la amante de un congresista- antiguo cargo militar- beligerante con la labor de PointCorp y un periodista (un Russell Crowe lejos de la titánica forma física que lucía en Gladiador) del periódico Washington Globe, listo como el hambre, en constante discusión con su redactora jefe (la veterana y elegantísisma Helen Mirren recuperada para el cine del siglo XXI) y con los contactos necesarios para entrar hasta la “cocina” del lugar de los hechos. Contar algo más de la trama sería destriparla. El ritmo de la historia- sosegado la mayor parte y ágil cuando se requiere- no da tregua a desconectar de una historia con personajes como muñecas matrioskas, contada elegantemente y a la manera de las viejas películas de cine negro con periodistas "tocapelotas" de por medio. Hay que mencionar aquí a la compañera de investigación del periodista Cal; Della, una bloggera cotilla que conocerá lo que es estar detrás de la noticia las 24 horas del día.
Confieso que al ver el título -como siempre "felicitar" a los chicos encargados de traducirlos al español- junto al careto de Affleck y de Crowe me dije, "ni de coña; tiene título de telefilme malo de domingo a mediodía y dos actores carapalo"; me arriesgué a verla...Tengo que ser menos prejuicioso en el futuro.
Los créditos finales salen a medida que se imprime la edición del periódico y nos guían por los metros y metros de maquinaria que hacen posible desayunar con portadas como la que consigue el Washington Globe; una declaración romántica a la prensa en momentos de crisis del papel.

R.M.V.

4 comentarios:

Mode dijo...

Me da que hay historias que se estropean por tanto condensar. Igual le pasa a Millenium, que quieren contar tanto en tan poco que acabas perdiéndote detalles muy interesantes. Habrá que verla y opinar, Raúl.

Raúl M.V. dijo...

Ya tengo la miniserie casi lista y me pondré con ella el fin de semana. La verdad es que por lo que vi en la peícula promete, pero se disfruta sin conocer la serie. Tiene un guión muy bueno y te llevas sorpresas a lo largo de la trama. Muy recomendable.

Juan G. Marrero dijo...

¿Pero tu no estabas perdido?Perdón enganchado a una serie...jejeje....

Karnak dijo...

Tomo nota para pillarla por el emule...quiero decir en el videoclub del barrio.