domingo, 27 de septiembre de 2009

Psicología callejera


Todos necesitamos contar nuestra historia, exponer nuestras vidas ante alguien y sentirnos comprendidos, saber que nuestra soledad, que nuestra cotidianidad, que nuestra existencia sirve para algo……Muchas veces eso lo hacemos desde la seguridad de quien conocemos, de quien nos conoce, pero a veces nos resulta mas fácil exponer nuestras miserias ante un desconocido, que en el 99,9% sabemos que ya no lo vamos a ver, y que se va a llevar una parte de nuestra rutina. Salimos a la calle y ante nosotros aparece un gran diván, donde sentarnos….vale cualquier esquina, o un banco del parque, o la parada de la guagua….a veces el silencio es tan cortante que sin darnos cuenta empezamos a hablar. Por supuesto primero hablamos del tema universal, que buen tiempo hace o ya se metió el invierno y luego empieza a surgir de nuestro cerebro todo aquello en lo que estamos atrapados, la tragicomedia de nuestra vida……….Nos da igual que a la persona que tenemos al lado le importe mucho o nada lo que estamos contando, necesitamos echar fuera todo el meollo de problemas que día tras día nos hace envejecer………somos capaces de exponer ante el universo descubierto lo que somos, lo que querríamos ser o lo que nunca seremos en cuestión de minutos, para luego seguir sumergidos en nosotros mismos, en la etiqueta que marca la sociedad….pero esos instantes en los que sacamos a la luz la monotonía que llevamos dentro y que por momentos nos asfixia, sentimos cierta paz, desahogo , una terapia para seguir adelante y para volver al día siguiente a otra calle, a otro desconocido………….

4 comentarios:

Karnak dijo...

es extraño que a veces nos sentimos más cómodos contando nuestras miserias a un desconocido que a un conocido. A veces se debe a la timidez de revelar nuestros deseos más íntimos a quien vemos todos los días y preferimos abrirnos amparándonos en el anonimato del oyente. Por cierto Mensy, te conté lo que me pasó ayer?...

Juan G. Marrero dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Juan G. Marrero dijo...

"Salías del templo un día llorona,
cuando al pasar yo te vi..."

La vida con sus luces y sombras,
no podemos quedarnos solo en las oscuridades...El otoño se ha adueñado de nuestras sustancias químicas...asi que...HEDONISMOOOOO

Mensy dijo...

Tienes razón, afortunadamente también hay luces, pero que quieres chico, es el mundo el que llora, no yo......yo solo cuento lo que acontece a mi alrededor y que conste, que siempre estoy detrás del diván.
Por cierto que versos más tristes.....pero cantados por Lola Flores o Chavela Vargas, son muy hermosos....

"Alza los ojos y mira, Llorona allá en la mansión oscura Una estrella que fulgura, llorona y tristemente suspira Es venus que se retira, Llorona Celosa de tu hermosura"