viernes, 23 de octubre de 2009

Agora, The flim



Esta tarde fui a ver Agora. Una experiencia turbulenta como poco.


No voy al cine desde que vi Gran Torino hace más de seis meses, no porque no me guste ir al cine que me encanta, sino porque el espectáculo que era el cine hace tiempo se ha convertido hoy en día en un sacaperras sin ningún control. Hoy fui al cine, no porque equipare Agora a Gran Torino (que visto los resultados sería como comparar un porsche con un seiscientos, el porsche sería el Gran Torino por si alguno aún no ha pillado el símil). Fui principalmente porque tengo que hacer un comentario sobre la figura de Hipatia para la asignatura de Inglés, y al mismo tiempo que la figura histórica, un trabajo sobre la propia película.


Me impuse este retiro voluntario del cine, porque ya estaba harto de tener que soportar a esos incívicos que se ponen a hablar y a comer roscas como si estuvieran en el salón de su casa (pienso que incívicos es demasiado suave, hijoputas les sienta mejor). Pero como la obligación manda, me personé en el cine a la hora prevista, desconecté el móvil y me dispuse a disfrutar de la película. A los dos minutos un tipo que estaba sentado a mi lado hacía un ruido infernal comiendo roscas, a los cinco minutos mi mujer se fue a un lateral del cine, pero yo me negué a huir del lugar. A los diez minutos le planté la mosca.


-Caballero, le quedan muchas roscas?

-Porqué lo pregunta?

-Porque con el ruido que hace no oigo la película.


El tipo quiso contestar, pero su compañera se adelantó, pidió disculpas y le quitó el bolso de roscas. Imagino que la pobre también estaba harto del otro comiendo roscas.


A la izquierda había un grupo de niñas adolescentes que no paraban de reir y de hablar en voz alta. A la media hora un señor que había detrás de mí, les plantó la mosca de tal forma que mi comentario al comeroscas se quedó en una simple petición.


Solventados el problema de los hijoputas que van al cine a tocar los cojones de los demás, me dispuse a disfrutar de la película.


En pocas palabras. La película no llega, no toca la fibra sensible al espectador, no impresiona en los combates, no enardecen los discursos, no conmueven los actores, no engancha el argumento, y no encandilan los efectos especiales. Un decorado bonito no conforman por sí solo una película, y es lo único especialmente destacable de Agora, un intento de encandilar al espectador a base de florituras de cámara, decorados y vestuario, el resto es un quiero pero no puedo.


Es cierto que lo que hasta ahora se le ha dado bien a Almenábar, es el giro de guión, desdoblar la manga, darle la vuelta, y mostrar un punto de vista totalmente distinto y eso manteniendo la tensión hasta el último momento. Lo logra en Tesis y en Los Otros, casi lo consigue en Abre los ojos, (me pareció un argumento muy manido el que utilizó). Y cuando se metió en el drama en Mar Adentro, consiguió conmovernos con una historia desgarradora, (aunque yo a la Belen Rueda solo le hubiera permitido servir los cafés, cada vez que la veía, veía a la Serrana de la "famosa" serie de gritones). En esta todo se queda a medias, ni chicha ni limoná. La parte épica son un par de secuencias de apuñalamientos traperos entre paganos, judíos y cristianos. No es desde luego Gladiator (por nombrar un peplum que para mí fue apoteósico), la parte emocional ni siquiera se traza del todo, ya que Hipatia tampoco transmite mucha emotividad más allá de su resignación permanente que parece ir pidiendo disculpas a todo el que se encuentra por delante. No hay trama amorosa, porque Hipatia murió virgen según cuenta la película, por lo menos no se le conoció varón en todo el metraje. Sin epica, drama o amoríos nos quedaría como mucho la comedia, pero desde luego si algo no tiene es humor.


Los personajes aparecen desdibujados, victimas de sus propias condiciones dentro del film. No hay tampoco mucho lugar para desarrollar personajes, más parecen kits de un muestrario tópico de películas de serie B, la hermosa, el padre comprensivo, el gobernante enrollado, el obispo bueno, el obispo malo, el villano que recibe su castigo, el bueno que se hace malo y luego se redime.


Desde el punto de vista histórico hay que aclarar (y así lo dice al final de la película) que de Hipatia nos han llegado muy pocas referencias sobre su vida y su obra. En especial de su obra no nos ha llegado absolutamente nada, y lo que se conoce es por referencia de otros autores posteriores a ella. De su vida hay un testimonio muy edificante realizado por un obispo (ya se pueden imaginar las lindezas que dice de ella). Sí parece ser cierto su desgraciado final y las circunstancias que rodearon Alejandría en aquellos turbulentos años. El problema es que viendo la película, parece que se trata de una fiel biografía de la Hipatia de Alejandría. Podría ser una visión suya, pero en realidad no sabemos como fue su vida. Un error que puede inducir la película es que parece que fue ella quien descubrió el heliocentrismo, el movimiento de los planetas alrededor del sol en orbitas elipticas. Algo que no se demostró hasta que Kepler, alrededor del 1600, elaboró sus leyes sobre el movimiento de los planetas alrededor del sol (aunque el heliocentrismo lo formuló anteriormente Copérnico, fue Kepler quien pudo demostrarlo científicamente). Como ya hemos dicho de Hipatia no ha quedado ningún escrito suyo, por lo tanto elucubrar sobre su obra no pasa de ser una temeridad o una necedad. Sí fue filósofa y matemática en un mundo hecho a la medida de los hombres, y en esto sí hay que reconocerle a Hipatia un lugar merecido en la Historia.


Por otro lado creo que hay que mencionar el mal trato que se le ha dado a los cristianos de Alejandría. Los deja como fanáticos religiosos, ignorantes y muy peligrosos. Y no es que en realidad no lo fueran, sino porque el resto era exactamente igual, paganos y judíos. En aquella época era normal el choque entre religiones y que las cosas terminaran como el rosario de la aurora. Los que en la película denomina parabolistas, en realidad eran monjes eremitas que se retiraban al desierto a dedicar su vida a la meditación tal y como hizo jesús durante el tiempo que decidió largarse al desierto a vivir como un jipi. Yo no creo que estos fueran peligrosos por sí mismos, ni que montaran la que montaron tal y como se cuenta en la película. A Hipatia la mató el pueblo en una de sus tantas revueltas en medio de la calle. Que el obispo fuera un joputilla, sí es más factible, teniendo en cuenta que la Iglesia ya empezaba a acumular su cuota de poder dentro del imperio romano, su papel en las revueltas no era otro que asegurarse un lugar de posición con respecto a los mandatarios imperiales.


Y llegados a este punto preguntémonos. Porqué el cristianismo fue prohibido en un imperio en que la libertad de culto estaba garantizada, que asumía divinidades de todos lados y donde era normal que la gente venerara dioses completamente distintos entre sí, sin que en toda la historia de Roma se hubiera registrado un solo incidente por intolerancia religiosa. La clave está en que mientras todos los cultos "paganos" reconocían al Cesar y le rendían obediencia e incluso en muchas ocasiones le reconocían como dios tras su muerte (de hecho era normal que el emperador fuera recocido como Sumo Pontificex), los cristianos solo debían obediencia a dios y no reconocían más intermediario suyo en la tierra que a los obispos. De ahí que desde el principio en Roma se prohibiera su culto, pues se veía como una peligrosa fuerza capaz de la sedición, como finalmente fue. Sin embargo tras su tolerancia de culto el cristianismo experimentó un avance tan rápido que en muy poco tiempo su poder se había anclado en los estamentos más tradicionales del imperio, hasta el punto que el emperador no le quedó más remedio que convertirse al cristianismo y declararlo culto único del imperio. Habría que matizar que se hizo más por política que por religión, sin embargo hay que preguntarse porqué el cristianismo tiene esa expansión tan rápida.


La razón no es otra que el propio sistema político romano, en un sitio donde gran parte de la población es esclava que no tiene ningún derecho, y donde la poca población libre tiene escasos recursos par la supervivencia. Un culto que predica la igualdad de todos ante dios y la promesa de una vida eterna de felicidad para todos, tuvo mucha prédica en los que veían que su vida era una mierda.


Y por último quisiera llamar la atención sobre una cosa que me sorprendió. Algo que parece evidente, pero que en muchas ocasiones olvidamos. El poder de la palabra. El poder que un discurso de promesas de futuro, mejoras de condiciones y la existencia de un enemigo terrible tiene sobre las masas ignorantes. Lo utilizan los políticos en su día a día para convencernos de lo bien que lo hacen, lo utilizó hitler para encumbrarse al poder, lo han utilizado todos los iluminados de la historia. Pero no hay que olvidar que los inventores del sistema fue la iglesia, los mejores encantadores de serpiente que han existido nunca. Y si no, ahí tienen la que montaron el otro día con la manifestación del aborto.


3 comentarios:

Karnak dijo...

Puff, menudo rollo interminable me ha salido al final. En fin.

Juan G. Marrero dijo...

El otro día le comentaba a Raúl por teléfono que a veces haces comentarios pequeños pero muy sarcásticos y profundos. Y que echábamos de menos tu artículos, al igual que otros dos bellas durmientes que no aparecen por el blog).
La primera parte del artículo la comparto totalmente. El negocio de las palomitas (y comida en el cine) ¿no será una de las causas por la que va menos gente al cine? Yo dejé de ir cuando comenzó todo ese atropello, pago para sentarme al lado de unos “malcriados”…
La película me la han comentado tres compañeros en el instituto, Raúl y tú… La crítica más negativa la hacen los hedonistas...
La última parte de “vender ilusiones “, tienes toda la razón...Hay huir de cualquier dogma, fanatismo…Pero agarrarse a ilusiones personales no dirigidas por nadie, porque la vida a veces pesa mucho…

Raúl M.V. dijo...

Amigo Claudio; si nuestros comentarios sobre Agora tuvieran mayor difusión y se publicasen en revistas especializadas o periódicos de tirada nacional...nos tildarían de insolentes y envidiosos, porque hablar mal del trabajo de Amenábar parece que está prohibido. Me he tomado la molestia de indagar en revistas y periódicos y pocos ponen a Agora como lo que es : una película insufrible, sin alma, aburrida y ególatra.
Para esquivar a los comeroscas y chupanachosconqueso de turno te recomiendo... Cine Monopol, domingos 12 de la mañana o a la primera sesión a lo largo de la semana.

"La película me la han comentado tres compañeros en el instituto, Raúl y tú… La crítica más negativa la hacen los hedonistas..."

Qué curioso Juan. Por qué seremos la ovejas negras ¿?, jejeje