viernes, 19 de febrero de 2010

El Rincón del Cinéfago


"Sueños de juventud". 2007. R. Checa

Director: Jan Sverák
¿Quién dice que un señor mayor está obligado a comportarse como tal? ¿Quién asegura que la “vida” termina cuando se cumple cierta edad? ¿Por qué dedicarse a “hacer nada” y esperar a la muerte sentado en un banco, detrás de una ventana con una manta sobre las piernas o dando paseos en círculo? Contra todo eso se rebela el viejo profesor Josef Tkaloun tras abandonar la enseñanza harto de no entender la actitud pasota de sus jóvenes alumnos, y su falta de respeto por los poetas clásicos a los que él ama. Lleva casado con Elsika cuarenta años en un matrimonio anquilosado y falto de chispa, y en casa sufre las lloreras de su hija recién separada. Josef decide evadirse y buscar un trabajo que lo mantenga activo y en forma. Tras probar como mensajero en bicicleta y sufrir un accidentado estreno, consigue un trabajo en un supermercado, y consigue que una actividad monótona apilando cajas de botellas vacías se convierta en una nueva enseñanza de vida que no se estudia en los libros.
La historia, a priori dramática, tiene ratos de elegante comedia; como los momentos en los que el profesor comienza a hacer de celestino para quitar el pesar de su hija, o los devaneos en los que sus sueños eróticos con las jóvenes que conoce tras el mostrador de reciclaje le juegan una mala pasada a su longevo corazón (qué buena la solución a las misteriosas manchas de bolígrafo en el abdomen de una atractiva rubia).
Elsika, interpreta las largas ausencias de su esposo en casa y su inmadura actitud ante ciertas decisiones como el final de su matrimonio, pero Josef tiene claro quien es amor de su vida y nos prepara un final “de altura” antes de que salgan los créditos, que no sería extraño sentir alguna que otra lágrima corrediza aunque mantengamos la sonrisa.
Jan Sverák, el director de esta película, y su padre, Zdenek Sverák, actor principal y guionista de esta historia ya ganaron el Oscar a la mejor película extranjera con la película “Kolya”, otra emotiva historia que trata la infancia de un niño apátrida. Ahora le toca el turno a la vejez y a la mejor forma de encararla.
Padre e hijo son especialistas en contar historias pequeñas, sin fuegos artificiales ni bandas sonoras lloricas… claro, esto se supone fácil si, además, se cuenta con la belleza de las calles de Praga.





R.M.V

3 comentarios:

orlando dijo...

Si señor, lo que interesa es ser joven de espiritu, y por supuesto, la personalidad ¿por que alguien de edad debe cambiar? a las palabras de comienzo del texto me remito .

Modesto González dijo...

Otra nueva película que me obligas a bajar. Por cierto, el corto que pusiste sobre la dama y la muerte, se llevó el Goya. Me alegré. Y espero que puedan conseguir la estatuilla del amigo "Oscar"

Juan G. Marrero dijo...

Hay gente que está sentada todo el día en una butaca..
Claro, viendo cine..
¡Eso si es hedonismo....!