sábado, 19 de febrero de 2011

M....m


El estaba entre cientos de apuntes de su eterna carrera, cervezas, fiestas, aulas y hormonas que le hacían soportar toda aquella locura. Libros, mujeres, fiestas...Y entre tantas mujeres había una que, junto con su hermana eran sus amigas. Coincidían muchas noches cuando no se daba la buena pesca, o a últimas horas de la madrugada querían cerrar la noche. Subían al Teide a ver la nieve y ella llevaba chocolate, galletas y su eterna sonrisa. Cuando estaba en el penúltimo año de carrera tuvo que aprender a inyecta en la vena. Ella, muy tranquila le ofreció las de su brazo, él como un caballero no la aceptó pero si quedó un poco perplejo. Su dulce voz a veces lo llevaban a fantasear con ella, pero enseguida venía a su cabeza una de aquellas mujeres con las que el andaba enredado.
Varios años después, viajó con compañera del momento a una de las islas del Archipiélago donde trabajaba "aquella antigua amiga". Fueron muy bien recibidos, y se instalaron como en su casa. A los pocos días, sus amigas lo invitaron a la playa. Eran cuatro mujeres, y él. Cuando llegaron, ellas se desnudaron y se fijó en "aquella amiga" que le había ofrecido sus amistad durante tantos tiempo, que le había puesto sus venas a su disposición y ahora aparecía delante ...Desnuda como una diosas, con un hermoso cuerpo, unos pechos preciosos, unas curvas perfectas...
¿Dónde estaban sus retinas en la época de estudiante...?
Aquella maravillosa mujer siempre estuvo a su lado con su sonrisa, escuchándole sus chistes o sus problemas ...
Esa imagen de diosa desnuda, nunca se le olvidaría, porque aquel día tenía en su pareja una excusa, pero cuando se quedó solo por la separación...Corrió con su mente hacia aquella playa a ver si todavía estaba su amiga con su piel al sol, y no sería la única vez…

1 comentario:

Claudio Ramírez dijo...

La soledad te está afectando, aunque yo mismo siempre he dicho que recordar es muy bonito.