domingo, 12 de septiembre de 2010

Durmiendo con mi sobrino




El Guernica




Transcurría a mitad del verano de 1951. Era un día insoportablemente caluroso, ni la limonada, ni el agua fresca del río conseguían refrescar mi sed, ni mi pegajosa piel sumergida en un sudor que se limitaba a brotar y brotar de mis 45 años de edad y mis 15 años de viuda, aunque nunca me case, pero tenia intención…Cada gota de sudor representaba un dolor, una perdida, un recuerdo, una sin ilusión. Mi vida hasta ese momento avanzaba como aquel verano, cada vez mas seco. Antes de la guerra todo marchaba, no se si mal, no se si bien, pero jugaba el rol que me habían asignado e iba camino de cumplirlo….Llevaba 15 años de noviazgo con Paco.

Fueron años de amores a medias, de pasiones a medias, de ilusiones a medias. Esperando el día en que todo eso se completara, se culminara, se extasiará con mi boda.

El supo esperarme, supo esperar que cumpliera con mi papel de hermana, de hija. Era la única hembra entre mis 14 hermanos…una vida de esclava al servicio de 15 hombres, claro no eran unos cualquiera, eran mi familia, tenia que hacerlo como antes lo hizo mi madre y mi abuela y mis padres enfermaron, enfermaron, enfermaron y paco espero, espero y espero entre sonrisas, entre cortinas, entre putas, pero espero. Mis padres murieron, Paco se fue a la guerra y allí se quedo, sin ideales, sin sonrisa, sin cortinas, sin putas y sin boda.




La tormenta




Una gota de agua fría se estrelló en mi cabeza sufrida de canas, le siguieron tres más que impactaron en el rostro que ya despuntaba arrugas y a continuación una lluvia exagerada impregno toda mi sed y el cielo se torno negro, la oscuridad era tan extrema que ni siquiera podía ver los recuerdos, como pude me oriente hacia el interior de mi hogar que empezaba a sufrir la primeras goteras, pronto convertidas en charcos. Allí temblando por todos los sentidos me quede petrificada simulando un cuadro mal colgado. Logro descolgarme de mi letanía los primeros truenos seguidos de un relampagueo cegador que hacia que las luces y sombras de mi existencia por unos instantes se dieran la mano. Poco a poco fui recuperando la calma. La cordura me dejo caer lentamente hacia el suelo, ahueque mis manos y tome agua de uno de los charcos, parecía tan pura, tan refrescante que conseguí relajarme por unos segundos hasta que oí una voz atemorizada, casi infrahumana, que salía no se de que manera de toda aquella marabunta de truenos.

Vi una sombra parlante en forma de farola gigante acercarse hacia mí, pero mis oídos no conseguían descifrar aquel mensaje.
La sordera desapareció cuando aquella sombra acaricio mi rostro frío y tembloroso. Era mi hijo, bueno mi sobrino, aunque para mi era como un hijo…el hijo que nunca tendría…el hijo con el que soñaba Paco….el hijo que me negó la vida…..el hijo que nunca fue prodigo, pues siempre estuvo a mi lado…el hijo que pronto dejaría de ser hijo.

- Tía Sole, tía Sole. ¿Estás bien?
- ¿Qué haces aquí Arturito? ¿Estas loco?, salir de casa con este tiempo ¿Tú madre lo sabe?
- Sabes que no me gusta que me llames Arturito. Quería saber como estabas, no podía dejarte sola, no esta noche. Se que te asustan mucho las tormentas y mas esta, tan repentina, tan tenebrosa, tan opaca…….A mi no me importa mi madre, solo tu y yo tampoco le importo a ella.

Me abrazo, como nunca nadie lo había hecho y ya no sentí al niño Arturito. Sus palabras, su firmeza, su cuerpo contra el mío, su mirada que presentía sin verla lo transformó en un hombre, en Arturo….
Insistió en quedarse esa noche conmigo, hasta que la tormenta se calmara, Y sí, al día siguiente esta había desaparecido pero la calma no. La locura se instalo en mi vida………Tantas veces que se había quedado conmigo, primero en forma de cuentos, risas, cosquillas, juegos. Luego se acurrucaba en mi pecho, le encantaba dormirse oyendo el tictac de mi corazón…..Pero esa noche……….



El Grito



Me senté en la cama, junto a mi yacía su cuerpo desnudo que respiraba en una profunda paz, en absoluta armonía. ¿Como había llegado hasta allí?, ¿Cómo lo había permitido?, ¿Qué clase de demonio me había poseído?.
Yo me había acostado con mi camisón largo, el que me regalo mi madre, el camisón más decoroso según sus palabras. Arturo se acurruco a mi lado, como siempre. Se quito su camiseta empapada de lluvia. Empecé a sentir la humedad de su piel, la suavidad de sus 18 años, note como subía la temperatura de su cuerpo junto al mío. Nuestros cuerpos inexpertos pero intuitivos comenzaron a moverse al ritmo de nuestros corazones cada vez más taquicárdicos. Mi conciencia se esfumo de un plumazo, dejando paso a un flujo de emociones desconocidas hasta ese momento y que surgían con total espontaneidad. Es como si siempre hubiesen estado allí esperando su oportunidad. El éxtasis nos confundió en un profundo sueño, que apenas duro unos segundos para mí. Por lo visto mi conciencia quería recuperar su puesto y no dejaba de golpearme cada vez más fuerte.
La respiración empezó a fallarme, el corazón de nuevo latía muy deprisa, pero esta vez no era tan placentero, las lágrimas de realidad manaban sin parar….Estaba al borde de explotar. No quería que Arturito me oyera y me puse una almohada en la boca y grite por unos segundos, por unos minutos, por una hora………
Que clase de broma era aquella. Él solo era un niño, no peor aún yo era su tía, mi sangre, yo lo había criado. No podía dejar de mirar su cuerpo desnudo. Yo lo había corrompido. Que pensarían mis padres, bueno estaban muertos y Paco que en 15 años de noviazgo a penas me había dado tres besos furtivos y cuando rozaba mis manos me ponía colorada. Y mis hermanos y su padre y su madre…….



La carta




Cogí el viejo Ford de mi padre. Carraspeo un poco, pero después de insistir unas cuantas veces se puso en marcha. Fui dejando atrás camino tras camino, mientras la camioneta con un faro fundido se bamboleaba de un lado a otro entre tierra y piedras. Era la cuarta vez que cogía aquel trasto motorizado. No solía salir mucho de la casa. Mis hermanos me traían cuanto necesitaba. Incluso estuve a punto de deshacerme de el. Me alegro de no haberlo hecho, pues se convirtió en mi vía de escape, de la huida de aquel infierno, de mi misma, de……mi conciencia seguía martilleándome con insistencia mientras intentaba dominar el coche y pensar a donde me dirigía. Que importaba a donde fuera. Había barajado la posibilidad de un suicidio, de un homicidio, de ambos………pero eso era aun más pecado que el que acababa de cometer.


Querido Arturito, siento todo lo que ha pasado. No debes contarle a nadie lo ocurrido. Debes olvidarlo. Yo cargare con toda la culpa. Todos los días rezare para que la ira de Dios caiga sobre mí. También rezaré para que seas un hombre correcto y feliz, toda la felicidad que yo nunca tendré.
Quiero que sepas que aunque lo que he hecho esta muy mal, nunca había sentido nada parecido, ni siquiera sabia que existía algo así
Siempre te llevaré en mi corazón
Te Quiero. Tía Sole.




La claridad del día empezó a reflejar cuanto me rodeaba. Llevaba horas conduciendo hacia ninguna parte y no sabia donde me encontraba. El viejo Ford se paró sin más. Me bajé de la camioneta, los primeros rayos de sol parecían darme la bienvenida. Mire hacia todas partes, el paisaje era impresionante, eche a andar con el mismo rumbo que llevaba antes. No se cuanto camine y no me importaba, no podía parar. Al final caí rendida junto a un viejo árbol que inclinaba sus ramas hacia mi y repose mi cuerpo en ellas. El cansancio venció a mi locura, hasta que oí a alguien dirigirse hacia mí gritando.

-Ayuda, socorro, necesito ayuda
-Señora, señora.
-despierte señora. ¿Que hace aquí?
-No importa. Es usted mi bendición. Mi mujer va a dar a Luz. Ayúdeme.
Caminamos como un kilómetro y llegamos a una hermosa casa de tejas. El suelo de madera chirriaba a cada paso y allí estaba tendida Irene, era muy joven, apenas 20 años y este era su primer hijo. La ayude a levantarse, se tumbo en su cama.

-agua caliente
-compresas
-empuja, empuja
-tijeras
-una manta
-es un niño. ¿Cómo se llama?
-No tiene nombre. No hemos pensado en ninguno. Bueno sí, en Bartolo como yo y mi padre y mi abuelo y……pero a Irene no le gusta ...
-Yo no tengo hijos….Si tuviera un hijo le pondría Arturo, Arturito.




6 comentarios:

Raúl M.V. dijo...

.......!!!
Y después, Mensy se atreve a decir que no quiere editar nada en el libro "Hedonista" junto con el resto.(¿?)Pero, si esto que has escrito es buenísimo. "El Guernica", en especial, es un relato fantástico que en pocas líneas tiene la virtud de contar la vida entera de una mujer. Y el final... !qué final!

Modesto González dijo...

Es una serie fantástica de relatos en cadena que, como dice Raúl, desencadena en un final sorprendente.
Me ha encantando la parte de la piel pegajosa sumergida.... cada sudor un dolor, una pérdida.
Gran parte, el Guernica. Muy inspirador. Mis elogios, Mensy.
Ahora, reconsidera incluirlas en ese proyecto del libro hedonista.

Claudio Ramírez dijo...

Me han encantado estos relatos encadenados.

Mensy dijo...

Esta bien chicos…me uno a vuestro proyecto…De todas formas tengo poco material………Y gracias por los comentarios

Juan G. Marrero dijo...

Acabo de leerlo Mensy...
¡¡Muy, muy bueno...!!

PD. Yo quiero ser Arturito...

Satori dijo...

¡Por fin acabo de leer tu relato Mensy!
¡Es buenisimo!. Me ha gustado mucho como lo cuentas. Es el estilo de Mensy.
He podído vivir las escenas con toda claridad, y la carga emotiva me ha llegado...
Tenía muchas ganas de leerlo a raiz de los comentarios de los demás Hedonistas.
Hoy he buscado un lugar tranquilo, y lo he leído en los fólios en que lo tenía impreso.
Me alegra mucho también saber que por fin te animas a publicar tus cosas junto a todos los demás.
Saludos.