martes, 21 de septiembre de 2010

El Rincón del Cinéfago... televisivo y en femenino


Al fin una serie de mujeres que dejan a un lado la frivolidad; no hablan como locas de zapatos, se levantan de la cama despeinadas y con el rimel corrido, se acuestan con señores con barriga y se enamoran de hombres normales: con trabajos normales, sueldos anuales de cinco cifras y coches de segunda mano. No cenan en restaurantes de moda, ni hablan pestes a espaldas de sus amigas con otras amigas. En “Mistresses” hay sexo, aunque sin disfrutar de la imagen de ningún pecho (que en el caso de alguna de ellas sería de agradecer), infidelidad, mentiras, confidencias, amor…y sobre todo buen gusto; un guión impecable en cada capítulo en el que se parapeta el enorme trabajo de las cuatro actrices protagonistas, y que consigue dar relevancia a los personajes secundarios (los hombres) que no se convierten en el típico galán ególatra que huye del compromiso como de un plato de mierda; y tampoco lo degrada al prototipo de gañán inmaduro al que le pierden las tetas grandes, el deporte por televisión y que usaría un libro para calzar la mesa en la que apoya la cerveza.

En los seis capítulos de la primera temporada de esta serie británica (BBC) pasan muchas cosas; cosas muy graves, cosas que cambiarán por completo sus vidas, y cosas tan “de verdad” que no puedes reprimir el preguntarte “qué harías tú en la piel y en los zapatos de cualquiera de ellas cuatro”.


Kate, es un médico de familia, entrada en los cuarenta, elegante y atractiva, que vive una casa muy indiscreta, toda acristalada, y que se siente cómoda en su soledad, hasta que un paciente, enfermo terminal, pone su vida “patas arriba”.

Trudi, ama de casa rubia con dos hijas, que quedó viuda el 11 de septiembre. Tras seis años de impuesto retiro sexual y obsesión por negar la muerte de su esposo, el nuevo “papá separado” que lleva a sus niñas a la escuela, le hará volver a pintarse la raya del ojo.

Jessica, la más joven, seductora, alocada, promiscua… una anglo-pakistaní que está más buena que unas crêpes rebosante de Nutella, organizadora de eventos, que conocerá a su particular ”Safo de Mitilene”.

Siobhan, la única casada (aquí el juego de interpretación al que se presta el título: mistress en inglés significa señora, pero también es ama, dueña o amante), abogada y esposa de Hari, un tipo que últimamente la ve sólo como la madre de su futuro hijo; obsesión que lo lleva a controlar su regla, su temperatura corporal y sus días fértiles, pero no su aburrimiento marital.


Muy recomendable para el que acabó hasta el gorro de las cuatro niñas que santificaban a Manolo Blahnik paseando por New Cork City, e imprescindible para el que se hartó de la malaleche femenina que se gastan las cuatro amigas desesperadas de Wisteria Lane.

Um…! ¿Por qué siempre son cuatro amigas?
R.M.V.

4 comentarios:

Claudio Ramírez dijo...

se ven tetas?

Satori dijo...

¡Por favor.Que lenguaje más soez! ¿se ven senos?

Raúl M.V. dijo...

No se ven senos, pero en otra serie, "Breakin Bad", que el profesor protagonista sabe mucho de química y física, se ven muchos senos, !y hasta cosenos!.

En Mistresses no se ven tetas, no, pero se intuyen, que es muy sexy.

orlando dijo...

Raul ¿se les ve el suelo pelvico? je je .