lunes, 15 de noviembre de 2010

Pringaos del mundo: ¡UNIOS!

Pringaos del mundo: ¡UNIOS!

En 1848, se editó en varios puntos de Europa el Manifiesto Comunista. Escrito por Marx y Engels, sentó las bases del pensamiento marxista y del socialismo histórico. Comienza con esta frase:

Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad , es una historia de luchas de clases.

Esta frase, contiene la base del pensamiento marxista. La historia se explica por la lucha de clases, y cada momento histórico ha tenido sus propios contendientes que podemos dividir en: opresores y oprimidos. En la Edad Antigua: Patricios-Esclavos. En la Edad Media: Siervos-Nobles. En la Edad Moderna: Burguesía-Proletariado. Marx preveía que con el advenimiento del comunismo y la Revolución, la lucha de clases acabaría con el triunfo final del proletario y con la constitución de una sociedad justa e igualitaria. El resultado como todos sabemos fue todo lo contrario, los regímenes comunistas repitieron los mismos errores que los estados capitalistas y la lucha de clases continuó con la simple sustitución de las élites burguesas por unas nuevas élites burócratas. Y así continúa hoy en día la lucha de clases. Finiquitados los estados comunistas o reducidos a sistemas políticos aberrantes (como el régimen de Corea del Norte o la gerontocracia en Cuba), nos encontramos que en pleno siglo XXI, los planteamientos de Marx y de Engels, continúan aún vigentes. Hoy día la lucha de clases se perpetúa con dos nuevas clases sociales producto de la evolución de las dos clases predominantes a finales del s. XIX y principios del s. XX. Los políticos que han ocupado el lugar de la burguesía y los pringaos, que ocupan el lugar del proletario. Los primeros, seguros servidores del capital más feroz, han invadido los rincones más insospechados de los Estados soberanos. Han extendido sus redes y telarañas a lo largo y ancho de la administración y a lo largo de este último siglo han conseguido perpetuarse en el poder. Han conseguido blindar su posición, la ha hecho transmisible a sus herederos sin necesidad de establecer derechos de sucesión, y sobre todo la ha hecho inaccesible a nadie ajeno a esta élite. Se han consolidado en el poder, a modo de casta, haciendo que el pueblo les valide su posición a través de las urnas en un curioso juego al que comúnmente se denomina Democracia. La otra clase social, la forman los pringaos. Que podríamos considerar como la gran mayoría de ciudadanos que pagan impuestos de forma regular y que ven como sus derechos se recortan día tras día bajo el convincente argumento de que “es por nuestro bien”. Los pringaos, que han perdido la capacidad de crítica y la libertad de pensamiento, son tan culpables de su situación como pueden serlo las élites políticas. Por un lado, han permitido que la élite gobernante se haya ido apoderando cada vez más de todas los sectores de la sociedad necesarios para que su liderazgo y su poder no pueda ser discutido. Para ello, se han infiltrado en los medios de comunicación, un sector que históricamente funcionó como conciencia de la sociedad y que actualmente solo trabaja de voceros oficiales del régimen que los sostiene. Para que los pringaos sean capaces de entregar sus derechos naturales (vivienda, justicia, dignidad, trabajo, libertad, etc.) a las élites políticas, haciendo que el proceso parezca igualitario y justo, las élites han desarrollado y adaptado un sistema político tan antiguo como la historia de la lucha de clases. Rescataron la democracia tal y como la plantearon los griegos, la adaptaron a sus necesidades, la moldearon a sus fines y la utilizan a su antojo. Y lo más duro de todo, es que lo han hecho tan perfecto, que cualquier atisbo de crítica por parte del colectivo de pringaos se corta drásticamente con el argumento de: “atacar la democracia”. Esto sería cierto, y en muchos casos defendible por parte de los pringaos, si ciertamente el sistema político occidental fuera una democracia. Una democracia real. Repasemos el término.
Democracia, es un sistema político inventado por los griegos en el marco social de la Polis. Por los griegos, nos referimos principalmente a la Polis de Atenas, de donde salió el invento. En la teoría, la democracia es el gobierno del pueblo (demo, kratos), y viene a significar entre otras cosas que el pueblo elige a sus gobernantes, aprueba sus leyes y controla los gastos del estado. Este sistema “ideal” no funcionó ni en la propia Atenas. Los esclavos que eran la mayoría de la población, no tenían derechos. Las mujeres, que también suponían la mitad de la población, tampoco tenían derechos, y estaban supeditadas en todos los aspectos al padre o al esposo. Otros colectivos como los extranjeros, tampoco tenían derechos. Así que nos encontramos con un Estado que se valida a partir de una pequeña fracción de sus habitantes.
Hoy día tampoco ha cambiado mucho la cosa, si bien el sufragio es universal (y esto es así desde hace menos de 50 años) en la mayoría de las democracias occidentales. Del dicho al hecho hay mucho trecho. Por un lado, nos encontramos con los partidos políticos, que son las entidades básicas del control del Estado. A través de ellos, se perfila la ideología de las élites políticas, y en “teoría”, perfilan las directrices sociales y económicas de los gobernantes de turno. En la realidad, la única directriz que defienden es perpetuar en el poder a sus seguidores.
Hace ya tiempo, que los pringaos, nos hemos dado cuenta que la solución a la lucha de clases, no está en acudir a la urna a depositar tu voto como si fuera la carta a los Reyes Magos, con la ilusión de quien quiera que gane haga algo para cambiar la sociedad. Ya sabemos de antemano que quien quiera que gobierne, no va a hacer nada que permita al pueblo, a los pringaos, mejorar su situación. Se limitará a legislar para mantener a su élite política en el poder el mayor tiempo posible. En favorecer a los grupos opresores del pueblo: La Iglesia, la banca, el Capital. Sin embargo, y a pesar de haber tomado consciencia el pringao que nada va a cambiar, cuando toca acude a la urna a depositar su voto. Aún así, cada día es mayor el número de abstenciones que se registra en cada jornada electoral, cuando el pringao prefiere ir a la playa o quedarse en casa viendo la tele, que perder el tiempo apoyando una vez más a la élite política de turno.

Todos coincidimos en que la democracia es el gobierno ideal. El más adecuado para todos sectores de la sociedad. El único que puede garantizar igualdad y justicia para todo el colectivo de ciudadanos. Entonces ¿Porqué el sistema actual debe cambiar? Sencillamente, porque lo que hoy día llamamos democracia, hace tiempo que se convirtió en otro sistema político, deleznable, injusto y opresor. A medida que la democracia se ha ido infiltrando de élites políticas, se ha burocratizado su funcionamiento y ha entablado un pacto de amistad y dependencia con el Capital, la democracia se ha convertido en algo que ya definió el propio Aristóteles cuando analizaba el modelo social que defendía su maestro Platón, cuando teorizó sobre los sistemas sociales en La República y en otros de sus escritos: La oclocracia.

La oclocracia es el gobierno de la muchedumbre, de la chusma. De quienes permanecen bajo el auspicio de las élites políticas para recoger sus migajas. De los mediatizados por la telebasura, de los alienados por la iglesia y sus jerarcas. Esos que tras unas elecciones pululan por los Centros Oficiales tras los cargos electos al grito ¿Qué hay de lo mío? Y sobre todo, las grandes masas que viven subvencionadas con cargo a los presupuestos del Estado y los que acuden a las urnas pensando que con este inútil gesto podrán cambiar su situación.

¿Cuál es entonces la salida que le queda al pringao?

El propio Marx ya lo desvelaba en el Manifiesto Comunista, aunque el protagonista en aquella ocasión eran los proletarios: la Revolución.

 El primer paso de la revolución obrera será la exaltación del proletariado al Poder, la conquista de la democracia .

Los pringaos tienen que hacerse con el poder y hacer la Revolución Hedonista. Imponer el gobierno efectivo de la mayoría e instaurar la democracia. Pero la democracia real, no una ficticia ni una oclocracia. Y sobre todo, debe desmontar la burocracia institucional que pueda permitir el acceso de nuevo a las élites políticas al poder. Debe ejercer su hegemonía sobre los parásitos que se han anclado en todos los tejidos de la sociedad: políticos, capitalistas, grandes empresarios, burócratas, religiosos, medios de comunicación dirigidos, etc.

El único camino hacia una auténtica Democracia es la Revolución.  

9 comentarios:

hellawaits dijo...

Tras leer esto, solo puedo decir..Bravo¡¡ bravo y bravo....mas claro, el agua.....REVOLUCIÖN HEDONISTA¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Inma mendoza dijo...

cuanto de razon tienes,exelente.......yo voto....Claudio presidente.bien ideado y bien argumentado....si señor

Juan G. Marrero dijo...

¡¡FUERA LOS LAGARTOS....!!

¡¡Viva la revolución...!!
¡¡VIVA...!!!
¡¡VIVA...!!
¡¡......!!

¡¡¡PERO QUE NO VIVA TAN LEJOS....!!

Raúl M.V. dijo...

Gran artículo, Claudio. Tan claro y directo que duele leerlo. Tan actual y vigente que recupera y explica ideas del siglo XIX, y de un tal Aristótles, pupilo de Platón que, para las nuevas generaciones, no son tertulianos vendidos al poder de PRISA ni de la COPE. Necesaria llamada a la Revolución; a la transformación del pensamiento, a la creencia en el potencial del ser humano para querer cambiar. Los pringaos somos más y más poderosos con la masa que los Poderosos que se esconden tras la cortina y manejan los hilos. Inteligente recuperación del signíficado real de democracia y comunismo en pleno siglo XXI; en la democracia todavia se puede creer, pero no en la que esos clasistas burgueses caraduras de la clase política pronuncian como si les llenara la boca. Pero el político no es más que una figura antropomorfo que pone cara e imposta la voz de la avaricia y el poder que "cuatro tipos" quieren poseer. Esos tipos, nos meten el miedo en el cuerpo, nos inventan enemigos, nos uniforman, nos hacen tener las mismas aspiraciones, nos hacen confiarles nuestros ahorros, venderles por miserias nuestro tiempo. Un Revolucionario que encontró la muerte haciendo lo propio dijo que "corren tiempos en los que hay que luchar por lo evidente"; frase que ha terminado en los sobres de azúcar. Corren tiempos de mentiras, de manipulación, de egoismo... estos nos suena si echamos la vista siglos atrás. La Revolución Hedonista. Yo me uní hace años junto a "cuatro tipos" que NO nos dejamos engañar.

Gacias, Claudio por subirlo. Me ha dejado un buen sabor de boca; aunque leerlo sea agridulce. Ideas así son las urgentes y estas ideas, que compartimos y no nos callamos, son las que día día, los medios, servidumbre del Poder, intentan eliminar. Hace un tiempo recibí un mail de Juan Boro sobre la alineación de los medios. Le respondí comentándole que estos días, en la televisión, los anuncios publicitarios de bancos acuden a la humanidad, a la cercanía, a la familia feliz con las "cuentas claras", al "confía en nosotros para manejar tu dinero". Descarados ladrones hijos de la gran...qué me pierdo, qué me pierdo y pierdo las formas.


Por cierto, estaré desconectado uno tiempo: me voy unos días a disfrutar del arte, de la comida, de la bebida...me regalo unos dias de hedonismo en los que quito el hombro de la rueda digital que empuja la Revolución Hedonista, pero la dejo en muy, muy buenas manos.:-)

Claudio Ramírez dijo...

Muchas gracias por los comentarios. Un día de estos cuelgo la continuación, en la que me postulo a mí mismo como líder de la revolución.

Modesto González dijo...

Hoy, Claudio, el pringao, o el conjunto de pringaos llamados populacho, expulsa su rabia en su comodo sillón pagado a plazos (como su vida entera) pero no creas que moverán un dedo hacia esa revolución que muchos esperan que hagan otros.
Por ejemplo, los activistas mal vistos que se la juegan sin que nadie les ayude, al recibir golpes democráticos de los policías por no estar calladitos, viviendo sus miserables vidas con sus miserables sueldos en sus estrechos pisos claustrofóbicos.

Nos reímos o resoplamos o nos indignamos cuando hablamos de temas tan vergonzosos como el del político convertido a chorizo; el telediario inclinado tan descaradamente hacia la derecha o la izquierda que casi hay que girar el cuello, o las conspiraciones de unos manos podridas que manejan el teatro de títeres a su antojo, llamado España u otro país en el culo del mundo.
Se descojonan al saludar al populacho con sus lujosos trajes, que cuidan no sean manchados por tanta vulgaridad amontonada entre vallas, recibiendo baños de gloria por las multitudes ignorantes que ven una fachada bonita y bien preparada en la intimidad de los despachos. Somos IGNORANTES.

Y mientras, ¿qué hace los amigos-cómplices de estos miserables ladrones de guante blanco?. Son defendidos, y hasta vitoreados saliendo del juzgado o la cárcel, por coger un poquito más de lo que debieran. Somos GILIPOLLAS.
Pero bueno, Claudio, ¿qué son tres millones para ellos, si quién paga es el populacho sometido? Y, ¿que pasa si roba un amigo, o el amigo de un amigo, o un compañero de partido, o hasta el presidente de una comunidad autónoma? Nada coño, ¡parece mentira! se suben los impuestos y quién hable: va en contra de la democracia genialmente expuesta por tí.

Termino diciendo que también la culpa es nuestra, pues para nosotros está el yo y sólo el yo; siempre y cuando, por supuesto, no miren a sus hijos famélicos muriéndose de hambre. Entonces sí, cuando ya todo sea imposible y demasiado tarde, cuando ya los estómagos rujan del hambre, montaremos una tardía revolución, formando el ejército de "Pancho Villa".
Aunque claro, pensándolo detenidamente, y hablando fino para no ser mal hablado, ese sí tenía lo que nosotros no tenemos:
¡¡COJONES!!.

Satori dijo...

Como me ha dolido leer esto, al darme cuenta de que todo son verdades y que vivimos a ciegas en manos de otros.

Que fácil me resulta mirar para otro lado creyendo que me voy a salvar, que eso no me pasa a mí, y que al final todo se arregla.

Gracias amigo por volverme a dar la cachetada de la realidad, por devolverme a la tierra aunque me de asco saber que estas “ratas de cloaca” no están bajo mis pies, si no que dirigen mi vida.

Gran artículo amigo, más que bueno es “Buenísimo”.

¿Llegaremos algún día a poder liberarnos de estos/as mierdas que pisotean y moldean nuestra vida a su antojo?

Claudio Ramírez dijo...

Uno de los mayores éxitos de esta oclocracia (me niego a llamarla democracia) es precisamente su capacidad para adormecernos, alienarnos y hacernos sentir tan a gusto que nuestra capacidad de reacción se anula completamente. Es como el palo y la zanahoria. El sistema ha ido invadiendo los organismos sociales infiltrándolos de quintacolumnistas que se recrean en decirnos que todo va bien. Una televisión alineante, unos periódicos parciales, un sistema electoral que excluye otras formas de pensamiento político, unas ONG alimentadas con diero público, unos sindicatos apacentando en los pastos públicos, una iglesia tratando de imponer su pensamiento medieval, una administracion pública penosa y cada vez menos pública, una educación de rebaño, etc. Todo esto creado única y exclusivamente para alinear a los pringados de tal forma que contribuyan a perpetuar en el poder a las élites politicas y a sus secuaces quintocolumnistas.

Orlando dijo...

¿Que tal? hoy se presenta el libro "Simpatia por el relato" ,un libro que considero esta interesante su autor, mejor dicho autores, son gente vinculada a la musica ,en concreto a la buena musica, del mundo del rock, entre ellos Enrique "El drogas" de Barricada , Agnes ,de Lilith, y Leiva , de Pereza ,la presentacion sera esta noche a las 21 horas (aqui una menos) en la Fnac de Callao , en Madrid, por si alguno tiene interes dejo enlace:simpatiaporelrelato.blogspot.com, pues eso .