martes, 8 de marzo de 2011

Pozo...

Hay una hipótesis en la medicina naturista que plantea que al nacer venimos con una "carga energética X" (igual que una pila) y con los años la vamos gastando. Claro, al principio uno tienen mucha energía pero pocos circuitos neuronales maduros. Y con ensayo-error vas aprendiendo (no siempre) e intentas madurar un poco. Pero cuando consigue cierto equilibrio observas que la energía a veces no es suficiente.
Cuando en un aula, o en una consulta te enfrentas a niños, adolescente o adultos "pirados" o hijos de gran hermano, con esa carga energética lanzada con adrenalina y unas emociones descontroladas tu “mente equilibrada” te avisa que eches a correr para escapar de esa locura. O si eres un "iluminado" igual no te alteras ante "tanta violencia e idiotez".
Fuera, el sistema se ha encargado hace tiempo de volver loco a todos sus ciudadanos, bombardearlos con continuas mentiras, con una deficiente educación ,que solo busca quedar bien en las estadísticas saltándose todo el sentido común buscando una igualdad que no existe en la naturaleza. Se puede luchar porque todos tengan derecho a la enseñanza, pero no en que todos seamos iguales, hay niños buenos para unas cosas y malos para otras, ¿Por qué empeñarnos en que todos sean simétricos?...
Sobrevivimos en un mar de emociones donde desde pequeños nos sitúan subidos a los hombros de nuestros padres (los que tienen suerte) desde donde se supone que vamos aprendiendo. Con el tiempo vamos utilizando la razón como barca para navegar en ese océano. Los remos son herramientas que la madurez te ha ido dando para saber avanzar por este mundo lleno de tormentas, si te caes tienes que saber nada e intentar lo más pronto posible subir a la barca si no quieres ahogarte en tus propias creaciones...
De vez en cuando en el aula (o cualquier trabajo donde rocen dos seres humano) brotan “aprendices a personas” que “desde el fondo de su pozo” con una desesperación “ciega” que hace que no atiendan a las enseñanzas y vas viendo, impotente, como vuelve a sumergirse en su océano luchando contra la corriente sin apenas herramientas para superarla.

¿Qué hacer…?

2 comentarios:

Modesto González dijo...

A veces no entendemos a los niños de ahora, porque nuestra educación fue diferente y vemos que, en mayor o menor medida, es la correcta. Niños con padres pero sin padres, que no se preocupan por ellos, y que se vuelven rebeldes en cualquier situación: clases, fiestas...
Ya sabes, mejor que nadie, que su ira la sueltan donde sea. En este caso, ante el profesor: persona que les dice lo que deben hacer, para su mejor educación y ser mejores personas en el futuro. Esos niños tienen un problema, muy grave, pecan de orgullo, de prepotencia. Pues sus padres ni los tocaron (no hace falta) le hicieron el gusto en todo, y no le dieron esa cachetada en su momento.
¿Vas alguien a cambiar esa actitud?
Muy difícil, está claro. Si de ellos no sale (es el primer paso) mal empezamos.
Pero haces de puta madre la labor de, por lo menos, intentar abrir esa puerta que nadie quiere: la de decirles que se están equivocando, que miren dentro de sí mismos, y vean que ese comportamiento no lleva sino a un futuro desdichado.

Claudio Ramírez dijo...

La educación consiste en eso. En encontrar una perla entre tanta almeja. (Ha sonado fatal verdad?