sábado, 19 de marzo de 2011

Son solo mis miedos.

Son solo mis miedos.

Son solo mis miedos
suben tras de mí por la escalera
posando sobre mis hombros sus manos ensangrentadas…
Torsos y extremidades carbonizadas, calaveras irreconocibles
intentando llevarme hacia la oscuridad.
Siento en la nuca su presencia, su aliento gélido
y el deseo que sienten por someterme a sus antojos.
Son seres que han muerto cruelmente, de forma trágica
solo en mi obsesiva mente
que sucumbe en un inframundo de atroces ideas
de luchas internas entre el bien y el mal,
fantaseando con que vienen a buscarme, porque les pertenezco.


Y tiran de mí, me arrastran hasta la profundidad incierta
hasta la intranquilidad de mi pensamiento,
con sus garras intentando abrirme en canal
para retorcer mi alma, doblegar mi voluntad.
Gritando en un silencio que oigo solo yo, penoso e insondable silencio,
en un eco profundo que me hace estremecer y pensar
que son solo mis miedos,
aunque deslicen agónicamente sus sombras persiguiéndome
y quieran llevarme escaleras abajo,
y alejarme de la luz... penosamente.
Son solo mis miedos, que se nutren de lo peor
del ser humano en el que habito,
que crecen en este cuerpo que soporto día a día
entre tumbas y fango,
entre despojos de cuerpos y mugre,
entre paranoias y miedos.


Satori. Marzo-2011

2 comentarios:

Modesto González dijo...

El más grande enemigo del ser humano: el miedo.
Tenemos miedo a todo, aunque al final todo son miedos ramificados, y que empiezan en la raíz del miedo a no ser. Gran poema, Rafa, distinto de tus otros escritos. El poeta, encargado de de transmitir lo más íntimo, debe sentir tanto lo bueno como lo malo. Luego lo manifiesta así, tal como tú lo has hecho: de puta madre.

Claudio Ramírez dijo...

Esto solo necesita música.