viernes, 30 de octubre de 2009

El rostro del miedo

Esta vez no erraré el tiro. Me aproximé al enemigo. Habían aniquilado a muchos compañeros. Debía vengarlos. Yo era el francotirador. Me agaché y avancé sigiloso por un lateral. Me coloqué en posición y miré a través de la mirilla, apuntando directamente a la cabeza del adversario. Respiré hondo, me relajé, no podía fallar. Cerré un ojo mientras con el otro apuntaba. En ese instante, el enemigo me miró fijamente a través de la mirilla y comprendió. Se me aflojaron las piernas y casi no pude disparar. Luego gritó. Reaccioné a tiempo para que la bala atravesara su ojo derecho. Nunca olvidé el rostro del miedo.

1 comentario:

Karnak dijo...

Veo que estamos rescatando los microrelatos. Me gustan bastante, son dinámicos y muy ágiles.