viernes, 29 de enero de 2010

El Guardián entre el centeno


"Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso. Primero porque es una lata, y, segundo, porque a mis padres les daría un ataque si yo me pusiera aquí a hablarles de su vida privada. Para esas cosas son muy especiales, sobre todo mi padre. Son buena gente, no digo que no, pero a quisquillosos no hay quien les gane. Además, no crean que voy a contarles mi autobiografía con pelos y señales. Sólo voy a hablarles de una cosa de locos que me pasó durante las Navidades pasadas, antes de que me quedara tan débil que tuvieran que mandarme aquí a reponerme un poco. A D.B. tampoco le he contado más, y eso que es mi hermano. Vive en Hollywood. Como no está muy lejos de este antro, suele venir a verme casi todos los fines de semana. El será quien me lleve a casa cuando salga de de aquí, quizá el mes próximo. Acaba de comprarse un Jaguar, uno de esos cacharros ingleses que se ponen en las doscientas millas por hora como si nada. Cerca de cuatro mil dólares le ha costado. Ahora está forrado el tío. Por si no saben quién es, les diré que ha escrito El pececillo secreto, que es un libro de cuentos fenomenal. El mejor de todos es el que se llama igual que el libro. Trata de un niño que tiene un pez y no se lo deja ver a nadie porque se lo ha comprado con su dinero. Es una historia estupenda. Ahora D.B. está en Hollywood prostituyéndose. Si hay algo que odio en el mundo es el cine. Ni me lo nombren."

Así empieza una de las novelas más famosas de la historia, y una de las mejores obras norteamericanas.
Ayer, en New Hampshire, murió el escritor J. D. Salinger, uno de los personajes más misteriosos y esquivos del mundo literario. Murió a los 91 años, con apenas cuatro obras editadas. Una de ellas, “El Guardián entre el centeno”, convirtió a Jerome David Salinger en una celebridad mundial, y a su personaje, Holden Caufield, en el paradigma de una generación inconformista, rebelde y desubicada nacida en los años 50 en plena guerra fría. La novela sigue vendiéndose reedición tras reedición, y es que la juventud sigue siendo, aún con el cambio de siglo, una travesía inhóspita. Salinger se apartó del mundo ese mismo año, en 1951 y allí murió. Tratada durante muchos años como novela maldita por su lenguaje y acompañada por el estigma de asesinos como Mark Chapman- lector de obcecado de Salinger, y que se dice leía este libro cuando disparó a quemarropa a John Lennon-, sigue viva hoy en día; releída de cuando en cuando, como en mi caso, y descubierta por las nuevas generaciones.

Mi agradecido recuerdo, Mr. Salinger.

Bibliografía


- El guardián entre el centeno (1951)
- Nueve historias (1953)
- Franny and Zooey (1961)
- Levantad, carpinteros, la viga del tejado y Seymour: una introducción
- Hapworth 16, 1924, editada en las páginas de The New Cork Time

4 comentarios:

Juan G. Marrero dijo...

El jueves 28, la madre de mi hijo nos comentaba a este y a mi la noticia de la muerte de Salinger, porque el profesor de literatura semanas antes había indicado “El guardián entre el centeno” como lectura obligatoria para la segunda evaluación y ella tuvo problemas para encontrarlo…

Raúl M.V. dijo...

!¿"El Guardián entre el centeno" como obligatorio?! No creo que sea una lectura adecuada para esa edad.
A mí hermano el profesor de literatura obligó leer "El extranjero" así comoa los 13 años. Lo leyó y me dijo que era una mierda aburridísma y que no entendía ni papa de lo que contaba aquel tío. Me costó explicarle aquella novela.

Mode dijo...

¡Que gran sistema educativo tenemos.! Así nadie lee libros. Recuerdo cuando me recomendaste, Raúl, "el Guardián entre el Centeno" y, aunque primero no entendí bien el éxito de la novela, luego si supe porqué había sido un superventas en su día. Es una historia donde hay que pararse bien a pensar qué es lo que quiere decirnos el bueno de Holden.

Claudio Ramírez dijo...

Yo iba a comentar la noticia, pero ya veo que se me han adelantado. El bueno de Salinder se ha muerto, el escritor que huyó del mundo. Yo leí el guardian entre el centeno con 15 años mas o menos, y me pareció una gran obra, para darle vueltas al coco. Lo releí hace un par de años, y siguió revolviéndome la conciencia. Hay libros que con el paso del tiempo siguen tocándote la fibra.