viernes, 15 de enero de 2010

El Rincón del Cinéfago. ( Fructífera tarde de asueto)

Sin duda estos son los mejores meses para ver buenas películas; los meses de los estrenos cara a los premios del cine norteamericano y europeo. He visto el gran bombazo del año y salí de la sala con opiniones enfrentadas. “Avatar” entretiene, no se hace larga y el 3D no está mal (en algún momento sentí tan cerca de mí al Na´vy que me dieron ganas de darle un cogotazo), aunque tuve la sensación de encontrarme dentro de un cuadro de esos luminiscentes, musicales y horteras, que venden en las tiendas de los chinos. “Se deja ver”, ha sido mi opinión al todo el que me pregunta por ella. "Tú, lo que pasa, es que eres un intelectual", me espetó un conocido; sonreí, pero me lo tomé como un insulto de enorme bajeza. Lo que no niego es que está muy bien hecha y que se convertirá en una franquicia que volverá a rebosar los cines.

Ayer vi dos películas más pequeñitas y que me resultaron mucho más interesantes.


“Up in the air”

Clooney está mejor que nunca. Más alto que nunca, más encanecido que nunca y mejor actor que nunca. Tiene algo esta película que hace que, a pesar de tratar un tema poco agradable como es el desempleo y la soledad, se vea con una sonrisa. Clooney es un tipo metódico, seguro y hábil en el trato humano dedicado profesionalmente a despedir a gente por todo el país, a la vez que trata de abrir futuras miras al desempleado. En su tour por todo Estados Unidos tras la exclusiva tarjeta platino de “American Airlines” por acumular millones de kilómetros aéreos, se topa con su Némesis y con su “alma gemela”. Dos mujeres que harán que en su despojada e irresponsable vida… ocurran cosas. Un guión magnífico sobre la necesidad de un lugar al que arribar tras un largo viaje y el trato humano. Nominada a los Globos de Oro y seguro que a los Oscars; Clooney y el guión adaptado seguro que rascan algo.


“Looking for Eric”

Ken Loach, el director por antonomasia del cine social, enemigo de la Tatcher y amigo del proletariado, entrona a Eric Cantoná como algo más que un excelente jugador de fútbol que hizo de Old Trafford durante años algo más que un campo de fútbol. En esta película, un desafortunado cartero con una casa llena de jóvenes de la “generación ni ni” y un amor de juventud perdido, proyecta sus desgracias en el tipo al que más admira del mundo; el Eric Cantoná de su Manchester United. Cantoná se convierte en su imaginario consejero y le hace ver que en la vida, al igual que en el fútbol, para triunfar tienes que apoyarte en un grupo que te ayude, que te de buenos pases y a los que devolvérselos. El fútbol como metáfora de la vida. Cantoná rememora el mejor momento de su carrera: no fue ningún trofeo alzado al cielo, ni ningún gol marcado con su exquisito toque… sino un gran pase. Ken Loach se aparta un poco de la denuncia social y retrata la necesidad de la amistad.

R.M.V.

2 comentarios:

Juan G. Marrero dijo...

¡Chacho...!
Hemos pasado del blog de Modesto al blog de Raúl...jejejeje...
¡Sigue asi campeón...!

Mode dijo...

Quedan apuntadas, y hacen cola junto a otras aún no vistas. ¿Puede alguien conseguirme un poco de tiempo para disfrutar todo esto?