sábado, 6 de marzo de 2010

DE TOROS Y ASTA DE CUERNOS





Ya todos sabemos que en este país somos propensos a tradiciones, rimillas y a ponernos los cuernos …..El toreo considerado un arte para muchos, tal y como lo conocemos hoy, se remonta a unos cuatro o cinco siglos………..Los Catalanes lo quieren erradicar porque es cruel y sangriento, algunos mal pensados dicen que es porque es la fiesta nacional y huele a España………….Los Madrileños lo quieren proteger como bien cultural, alegando que ha sido cuna de inspiración para diversos artistas.

Creo que no tenemos el mismo concepto de cultura. La cultura es algo que enriquece la mente y el alma, para aquellos que la tenga. Torturar y humillar no entran dentro de ese concepto………..Ahora bien siguiendo esa regla de tres porque nos escandalizamos tanto cuando hablamos de ablación(extirpación del clítoris para iniciar a las niñas en la edad adulta)…….Es una costumbre mucho más antigua que el toreo pues ya se practicaba en el antiguo Egipto, extendido luego a África, America, Europa…………….Ay la hipocresía y la moral, que papeles tan importantes juegan en nuestras vidas, pues la usamos según nos convenga, cada cual se pinta la suya a su imagen y semejanza………………

5 comentarios:

Juan G. Marrero dijo...

Recuerdo un fotógrafo sacando fotos de unas imágenes en procesión...Me dijo esto es cultura, tradición...

Le respondi: eso es religión...

Raúl M.V. dijo...

Estos días de debate nacional poniendo en jaque a la “fiesta nacional” (qué título más estúpido) han hablado políticos, filósofos, apoderados, toreros, científicos, médicos… y han intentado sacarle declaraciones a un toro en La Noria pero costaba meterlo en plató y hacer que se comportase. Se han comparado animales con personas, se ha hablado de tradiciones bárbaras que el ser humano comete contra sus iguales y esto ha perdido todo sentido y cordura.
Me he ganado enemigos por decir que me gusta la plástica del toreo: el baile con ademanes afeminados del torero delante de esa bestia enorme. Pero hasta ahí. Los tercios en los que se divide la faena ensucian esa manifestación estética: las crueles banderillas (que innegablemente hacen daño), el gordo picador clavando vilmente una lanza en su lomo desde lo alto de un caballo ciego, es horrendo (y hace daño, mucho daño) y no digamos si el torero no está certero con esa espada de un metro que va directa al corazón atravesando los pulmones y haciendo que el animal se ahogue en su sangre, porque entonces obligan al toro a humillar la cabeza y clavarle un puñal que acaba con su vida. Poco más o menos así es su muerte. Pero los diez minutos anteriores en los que el hombre “juega” al despiste con el animal, son de gran belleza estética.
Creo que nos encontramos ante un debate lleno de hipocresía, de rancio concepto de la cultura de un pueblo, y de ignorancia. Lo que nos molesta y nos horripila es que nos lo muestren. El libro “Corazón tan blanco” de J. Marías comienza con la frase: “no he querido saber pero he sabido.” No nos gusta que nos muestren lo que sabemos que pasa. Animales mueren a millares diariamente, pero no los vemos, ni se hacen espectáculo de masas de ello. No creo que en los mataderos se les maten de risa; ni a los pollos les encantará que los fleten a hormonas y los maten en serie, tampoco les hace puta gracia a los que entierran y dan de comer para que el hígado se les ponga blandito y lo comamos untado. Lo que nos llevamos a casa en el carrito está embolsado, no vemos la sangre ni escuchamos su sufrimiento. Tenemos un corazón muy blanco.
No me pongo ni a favor ni en contra del parlamento catalán, ni de los antitaurinos, ni de los taurinos. ¿Postura fácil?, pude, pero se ha convertido en un ataque frontal entre los que se le creen conservadores, sanguinarios y que les pierde fumarse un Faria mientras ven a un toro sufrir (me avergonzaría ser de su misma especie si así fuera), y los que lo detestan, los atacan hasta el insulto y se ponen del lado del toro. En canarias se prohibieron las corridas hace muchos años por razones similares, pero se siguen preparando a gallos para que saquen los ojos al contrario y le den muerte.

Claudio Ramírez dijo...

Llevar un toro a la Noria, eso sí es maltrato animal.

Modesto González dijo...

Aquí no prima el toro: la sangre, el sufrimiento... sino los intereses que hay de por medio. Otras especies están protegidas, pero los toros puedes matarlos poco a poco sin que casi nadie diga nada. El tema: el dinero.
Lo que dice Raúl, sobre esa finura, ese arte para torearlo, está al alcance de muy pocos y hay que tenerlos tan grandes como el animal, lo malo es ver como agoniza bajo la espada y los pinchos.

Satori dijo...

Teniendo en cuenta de que al Toro se le cortan los cuernos, se les “afeitan” como se dice en el mundo del Toro, para que el animal no pueda calcular bien la embestida.

Teniendo también en cuenta de que antes de entrar en la plaza se le clavan algunas cintas y se le pega al animal para que se enfurezca.

Teniendo en cuenta de que antes de enfrentarse al torero, (algo a lo que obligan al Toro), lo hacen perder mucha sangre con las banderillas y la suerte de varas para que esté más débil.

Y teniendo en cuenta de que los toreros tienen donde esconderse, quien los atienda en caso de heridas, y que tienen el apoyo en caso de peligro de varios toreros que salen al quite.

Y teniendo en cuenta que el toro sale solo, que no tiene donde meterse y que después de recibir todas estas atrocidades aparte del ruido ensordecedor de la plaza.

Y sabiendo que el toro no muere instantáneamente al clavarle la espada, y que todos hemos visto como vomita sangre antes de caer, “que no morir”, en ese increíble sufrimiento, y viendo como al final lo rematan.

¡CREO QUE TODO LO REFERENTE A ESTE MUNDO DEL TORERO, QUE NO DEL TORO, Y EL ASESINATO DEL ANIMAL, ES UNA VERDADERA ABERRACIÓN DE LA RAZA HUMANA QUE DISFRUTA CON EL DOLOR, LA SANGRE Y EL SUFRIMIENTO DE OTROS SERES Y QUE A VECES OBTIENE EL MISMO PLACER CON SERES DE SU MISMA ESPECIE!

Me parece que esto es algo CRUEL y CARENTE DE SENSIBILIDAD Y RESPETO HACIA CUALQUIER SER VIVO.