viernes, 23 de julio de 2010

Qué lejos.

Qué lejos.

Qué lejos me queda
y cuanto hedor envuelve
todo aquello que desee sentir.
Cuanto de mí se fue apagando
y respirando débilmente hasta morir, hoy...
Siempre descubriendo nuevos mundos
nuevas personas y nuevos cariños
que a veces terminan ahogándose y ahogando mi fe.
Tanta herencia de besos guardada
para regalarte, para enamorarte de la vida
y me dejas una vez más
pensando si realmente vale la pena vivirla,
si es lo que quiero, o lo que siempre quise
y que ahora ya casi no tiene sentido para mí.
Zambullirse en el mar, en mis sueños
correr y llegar a una puerta estrecha y cerrada a cal y canto
morir de pena, de dolor
al descubrir que mirando al otro lado de la vida
más allá de nuestras frustraciones
donde no es todo tan maravilloso
si que siempre ha existido un lugar para todos
que tal vez
nos neguemos a disfrutar al pensar que no lo merecemos...
al creer que no somos dignos
al ignorar que se puede disfrutar de esto que nos está pasando
ahora.


Satori 23-7-2010