viernes, 19 de febrero de 2010

El Rincón del Cinéfago


"Sueños de juventud". 2007. R. Checa

Director: Jan Sverák
¿Quién dice que un señor mayor está obligado a comportarse como tal? ¿Quién asegura que la “vida” termina cuando se cumple cierta edad? ¿Por qué dedicarse a “hacer nada” y esperar a la muerte sentado en un banco, detrás de una ventana con una manta sobre las piernas o dando paseos en círculo? Contra todo eso se rebela el viejo profesor Josef Tkaloun tras abandonar la enseñanza harto de no entender la actitud pasota de sus jóvenes alumnos, y su falta de respeto por los poetas clásicos a los que él ama. Lleva casado con Elsika cuarenta años en un matrimonio anquilosado y falto de chispa, y en casa sufre las lloreras de su hija recién separada. Josef decide evadirse y buscar un trabajo que lo mantenga activo y en forma. Tras probar como mensajero en bicicleta y sufrir un accidentado estreno, consigue un trabajo en un supermercado, y consigue que una actividad monótona apilando cajas de botellas vacías se convierta en una nueva enseñanza de vida que no se estudia en los libros.
La historia, a priori dramática, tiene ratos de elegante comedia; como los momentos en los que el profesor comienza a hacer de celestino para quitar el pesar de su hija, o los devaneos en los que sus sueños eróticos con las jóvenes que conoce tras el mostrador de reciclaje le juegan una mala pasada a su longevo corazón (qué buena la solución a las misteriosas manchas de bolígrafo en el abdomen de una atractiva rubia).
Elsika, interpreta las largas ausencias de su esposo en casa y su inmadura actitud ante ciertas decisiones como el final de su matrimonio, pero Josef tiene claro quien es amor de su vida y nos prepara un final “de altura” antes de que salgan los créditos, que no sería extraño sentir alguna que otra lágrima corrediza aunque mantengamos la sonrisa.
Jan Sverák, el director de esta película, y su padre, Zdenek Sverák, actor principal y guionista de esta historia ya ganaron el Oscar a la mejor película extranjera con la película “Kolya”, otra emotiva historia que trata la infancia de un niño apátrida. Ahora le toca el turno a la vejez y a la mejor forma de encararla.
Padre e hijo son especialistas en contar historias pequeñas, sin fuegos artificiales ni bandas sonoras lloricas… claro, esto se supone fácil si, además, se cuenta con la belleza de las calles de Praga.





R.M.V

jueves, 18 de febrero de 2010

Almas Malditas I.El viejo que quería ver pasar su entierro

En su vieja casa de La Cerera, esperaba sentado a que pasase su entierro un viejo de culo plano y rostro arrugado. Hacía años que había visto pasar el ataúd de su amigo Tomás, el cuerpo frío y tieso de su hermano José Luis, e incluso, había sentido el beso que le dio a la muerte en el rostro de su madre. Sintió envidia.
La mujer que lo parió tenía la extraña afición de asistir a todos los entierros, sean conocidos o no. Siempre se lo llevaba porque no tenía con quién dejarlo. Ya de niño, Celestino se jactaba con sus amigos de tener el record de asistencias a los sepelios, donde disfrutaba dando pésames y caras tristes de condolencia.
En casa, experimentaba la sensación de sentirse un cadáver, colocándose con las manos cruzadas en el pecho, y aguantando la respiración hasta que no podía más. Le atraía sentirse protagonista, estar en bocas de todos, ser cargado en hombros y ser llorado. Ya a sus quince años, Celestino prometió para su futuro, estar presente, saludar e incluso llorar, el día más feliz de su vida: el momento de su muerte y posterior entierro. Y se juró no descansar en paz, hasta no presenciar dicho instante.
Todas las mañanas, en la acera que daba a su casa, se sentaba en su silla y postura eterna, con los brazos cruzados, a esperar. Tenía por costumbre vigilar dos cosas: por un lado, la calle, a ver si el cura se dejaba ver y aparecía por alguna casualidad; y por otro, su corazón, a ver si seguía en su empeño de seguir latiendo. Y cada día se sentía más desilusionado: no era el momento. Descontento por estar vivo, se decía a sí mismo, mientras acechaba la esquina que daba a la otra calle, al anochecer:

-Ayer como hoy, el cura no pasará por mí.-

Su esposa salió de casa un día en que el fuego ardía inexcusable. No se despidió ni dijo que se iba, ni tuvo la delicadeza de decírselo. Después de años, aún no se había acostumbrado a vivir solo. Cada día, a la hora de la comida, se perforaba el oído quitándose la cera acumulada durante la noche, a esperar el grito de ella colándose por la madera, por la escalera y por la puerta, y llegase hasta él, recordándole que era la hora de comer. Pero Matilde se marchó y los gritos sólo los escuchaba cuando la echaba de menos, para su desgracia y su enojo, que duraba hasta bien entrada la noche. Incluso descargaba su ira con la silla donde se sentaba, la cual era lanzada con odio contra la puerta como si tuviese la culpa de que siguiese vivo. Luego, a causa de la indignación regalada por su infortunio, entraba a casa sin necesidad de luz, porque su cabeza se convertía en una antorcha viviente. Aquel rostro apenado por tantos años sin sonreír, se cansó de esperar, y se prometió para el día siguiente, a eso de las ocho de la tarde, que si la muerte no venía hasta su él, él iría a por ella. Quería pedirle explicaciones, y quería saber el motivo de tal terrible ignorancia. Le pareció la hora perfecta para morir.
Y fue hasta el cura, porque no sabía a quién acudir. Y es que Don Pedro pregonaba en sus sermones sobre el más allá: el pecado mortal, el paraíso, y demás bagatelas. Sin dudas, dominaba el arte de la muerte como nadie.
Aporreó la puerta, hasta que el otro salió directo al ruido, asustado, con lámpara en mano y sin sotana, dejando ver en su prominente barriga, la limosna de los domingos extraída a los pobres del pueblo. El viejo le soltó, sin saludarlo y con rostro enojado:

-Usted tiene la autoridad para decirle a la muerte que venga a por mí, ¿no es cierto, padre?- le dijo el viejo.

El cura se quedó tan blanco como él. Y es que hacía años que no lo veía. Sintió el calor despedido por su cuerpo ardiente y chamuscado. Recordó el día que se lo encontró por última vez.

-¿No debería estar usted muerto, Don Celestino?- le dijo el cura, al recordarle su nombre, y del cual el viejo ni se acordaba.

-Padre, que no estoy para bromas ni tonterías, así que por favor, déme hora para morir, que quiero ver pasar mi entierro y acudir donde mi mujer, que seguro me estará esperando.- le dijo Celestino, impaciente.
El párroco, sabedor de que había almas que no descansaban en paz hasta que viesen cumplidos su último deseo, le hizo el favor de acudir mañana a su calle, y después, le haría un funeral para el descanso de su alma; y en sus rezos, le hablaría a su esposa para comunicarle que le esperase y que ya iba; e incluso, le prometió guiarlo con sus oraciones hasta las puertas de San Pedro.
Al día siguiente, el cura llevó a un monaguillo, varias creyentes de lágrima fácil, y un ataúd desvencijado que había encontrado en los sótanos de la iglesia. Celestino, gozoso e incrédulo, vio pasar su entierro, hasta que torció en la esquina, y lanzó su último suspiro que hasta los vivos escucharon.
Horas más tarde, lo único que encontró el cura cuando volvió a casa de Don Celestino, fue una silla de tres patas, las paredes y muebles carbonizados desde hacía años, y un mensaje:

-Padre, mi esposa me manda a darle las gracias.-

miércoles, 17 de febrero de 2010

Concurso de cartas de amor de la Biblioteca Municipal.

Hace poco se celebró en la Biblioteca Municipal un concurso de cartas de amor. No se si se publicitó lo suficiente, pero me entra la duda de si algún Hedonista se enteró. Tampoco es que hubiera yo participado, eso de las cartas de amor está pasado de moda, yo soy más bien autor de cartas de odio. El caso es que he visto hoy en Arucasdigital la noticia del fallo del jurado, y me he percatado que los autores ganadores son peninsulares. Lo cual me ha hecho pensar en dos cosas, cómo se puede enterar alguien que vive en la península y los que viven aquí no se enteran. ¿Tan mal escriben los aruquenses, grancanarios o canarios en general que los dos premios se los llevan peninsulares?. Es más,¿ participó alguien de la tierra?, si la respuesta a la primera es sí y no a la segunda, deberían los responsables municipales en replantearse este tipo de concursos. Hacer que la ciudadanía se haga eco de la participación, implicar al público, que me consta que gente con inquietudes literarias en este municipo hay unos cuantos.

  De todas formas, viendo el currículum de los galardonados, me da la impresión de que son de este tipo de gente que participa compulsivamente en este tipo de concursos, que siempre suena la flauta en alguno. Los que me conocen sabe de mi reticencia a participar en este tipo de concursos. Siempre he sospechado, y en ocasiones confirmado, que la mayoría de estos premios están tangaos. En este en concreto estoy seguro al 90% que el premio ganador por votación popular está tangao. La carta ganadora tiene 579 votos, mientras que la segunda tiene 270 y la tercera 244, el cuarto se va a 32 votos. Esta diferencia tan significativa solo me da que pensar que la primera tiene más amigos que el resto de concursantes. Tampoco entro a valorar la calidad de los relatos, los he leído y hay algunos con mucha calidad.

  Y entrando en la temática del concurso: "Cartas de amor, en amor a dos". No se qué parte de Cartas de amor no entendieron los concursantes, hay buenos relatos, una poesía, pero ninguna carta de amor. Una carta tiene una estructura bien determinada. Se empieza con un saludo, un cuerpo de la carta, despedida, fecha.

  Esto me recuerda un concurso de fotografía en el que participé hace años. Un amigo insistió tanto que no pude negarme. Se trataba de un concurso de fotografía organizado por el Ayuntamiento y que se titulaba "paisajes de Arucas", y la fotografía ganadora era UN RETRATO. Le expresé mis quejas a uno del jurado, un retrato no es un paisaje, me contestó con evasivas que aún así la foto tenía calidad y patatín y patatán. Yo siempre he pensado que estos concursos tienen una normas claras, que se publican junto con la propia convocatoria. Así que todo el mundo sabe qué hay que hacer, y si se trata de un concurso de fotografía erótica no valen fotos del mar. En este caso, si se piden cartas de amor, no entiendo como se han admitido todo tipo de relatos y formatos. He buscado en el blog de la biblioteca la convocatoria del concurso, pero no la he visto por ningún lado. Así que no puedo asegurar si en las bases del concurso se especificaba que tenía que ser una carta o valía cualquier cosa.

   Envié un comentario al blog de la biblioteca exponiendo esta observación, pero tienen moderados los comentarios. Y como ha pasado casi una semana desde que lo puse, imagino que han pasado olímpicamente de mi opinión, o tal vez era demasidado políticamente incorrecta. O que han aplicado la censura, y no se publica lo que se salga del concierto ideológico predeterminado por quien mueve los hilos a las marionetas. No sé que pensar, pero en cualquier caso, siempre me queda la pataleta en este blog.

    Si quieren ver los relatos a concurso:  Blog de la biblioteca municipal

   El resultado del concurso: Arucasdigital

  La foto de Pilar Rubio no viene a cuento, pero para una buena carta de amor sí que vale.  

lunes, 15 de febrero de 2010

Después de la tormenta, llega la ca....




El refrán dice: “Después de la tormenta, llega la calma”, pero aquí llegó la calima.
En parte vino bien para que la gente recogiera el barro y sacara el agua de sus casas.

Sabemos (algunos no) que las tormentas ocurren con frecuencia a lo largo de nuestras vidas. Se supone que tenemos que estar preparadas para ello. No podemos fabricar en los barrancos, ni debajo de muros de piedras, ni cerca del mar, ni en antiguas lagunas…Debemos dar salidas al agua…Pero…Los gobiernos especulan con el suelo y la gente está desesperada por un hogar…Y están los mafiosos del ladrillo….

Otro tipo de tormentas, las psicológicas, emocionales también nos arrastran de vez en cuando y si no tenemos donde agarrarnos o armas para combatirlas podemos quedar empantanados.

Para defendernos de las tormentas tenemos LA EDUCACIÓN. Hay literatura, programas de televisión y conversaciones con los amigos para ayudarnos en el camino.

El programa Redes ha dedicado varios capítulos a las EMOCIONES. Su presentador Eduardo Punset tiene varios libros para ayudarnos a conocernos. Todavía siguen reponiendo los antiguos, anoche domingo 14 volvieron a emitir “Mejora tu vida con ciencia” (Desde hace unos años, la ciencia se ha adentrado en cuestiones como la felicidad, la motivación, la creatividad, las relaciones personales o la toma de decisiones. Y uno de los expertos en difundir las últimas averiguaciones sobre lo que realmente nos importa es RICHARD WISERMAN , psicólogo de la Universidad de Hertfordshire que compartió con Eduardo Punset sus conocimientos y su magia…

http://www.redesparalaciencia.com/1335/redes/2009/redes43-mejora-tu-vida-con-ciencia)

domingo, 14 de febrero de 2010

Bloqueado


He intentado escribir varios artículos para este internacional blog, pero las tormentas de quehaceres cotidianos me arrastran por el lodo de la alienación. Gracias al contacto humano de las clases (con todo lo que ello conlleva a favor y en contra), las conversaciones y risas con los compañeros, las preciosas imágenes de los carnavales en la televisión, los partidos de baloncesto (y clases particulares) con mi hijo…He podido ir escapando de la niebla que se extiende por todo este país y parte del mundo, eso si
SOLO PARA L
OS POBRES….

El CARNAVAL es una buena terapia para VIVIR, y no hundirnos en la miseria que nos han creado todos estos miserables capitalistas. Estamos aquí para VIVIR, no para sobrevivir (como dice Bonifacio Cabrera en su EPAV, Escuela para aprender a vivir… http://www.epav.es/videos.html ).

Aunque he estado ausente del blog, he seguido enviando artículos a mis amigos por e-mail. Ahí les dejos la dirección de unos cuantos para hacer trabajar a las

neuronas, que con tanta crisis, manipulación de la información y todo tipo de atropellos puede que necesiten un poco de aire fresco:

De súbditos a ciudadanos, la gran transición

F. M. ZARAGOZA

http://www.elpais.com/articulo/opinion/subditos/ciudadanos/gran/transicion/elpepuopi/20100211elpepiopi_4/Tes

La niebla…

M. VICENT

http://www.elpais.com/articulo/ultima/niebla/elpepuopi/20100214elpepiult_2/Tes ;

Descréditos …J. J. MILLÁS

http://www.elpais.com/articulo/ultima/Descreditos/elpepuopi/20100212elpepiult_1/Tes´ ;

La izquierda política y judicial se moviliza para apoyar a Garzón

Procesarle "sería el peor golpe desde el 23-F", asegura un grupo de intelectuales

J. M.LÁZARO

http://www.elpais.com/articulo/espana/izquierda/politica/judicial/moviliza/apoyar/Garzon/elpepunac/20100212elpepinac_1/Tes

<<…Cuando todo termine se organizará una manifestación, Franco y Pinochet irán a la cabeza, asesinos de ETA, narcotraficantes y administradores públicos podridos compondrán la marcha. Todos vitorearán a la Justicia y al Tribunal Supremo español.>>


viernes, 12 de febrero de 2010

"La dama y la muerte". cortometraje

Este cortometraje español de animación está nominada a los Oscars de este año. Es de la productora Kandor Moon; unos chico granadinos geniecillos de la animación que ya produjeron "El lince perdido". Están apadrinados por Antonio Banderas.

El corto es fantástico.

jueves, 11 de febrero de 2010

El eco metálico

El eco metálico

En la oquedad de mi armario de madrugada
me seduce el eco metálico de las perchas de alambre
martilleando sobre sí mismas
al descolgar mi ropa...
Y las luces de mi calle brillaban
de una manera diferente
tan distinta a la que dejé anoche dibujada desde mi ventana.
En el silencio de hoy, es el canto nítido de los mirlos
la melodiosa música que acompaña mis pasos
sumiéndome en la dulce melancolía
que da sentido a mi vida.

Voy camino de mi trabajo
dispuesto a empezar un nuevo día
pero a la vez
deseando gozar de estos momentos eternamente.
Y entre tanto las sombras
más vivas que nunca
parecen dormitar sobre las aceras,
sobre las calles, sobre las paredes,
dejando apenas espacio para la luz de las farolas.

Todo cambia y se detiene
y se detiene y cambia
y yo sigo disfrutando de esta madrugada
tan distinta
que con inusual placidez
despeja mi vieja incertidumbre de quien soy...
Y me dejo llevar por los sonidos de las perchas metálicas,
por el canto de los mirlos al amanecer,
y por el silencio que hay en cada sombra
vagando dentro de mí.


Satori 11-Feb-2010

martes, 9 de febrero de 2010

Con ellos llegó el escándalo

Esta mañana en el programa Hoy empieza todo, de Radio 3, lanzaron una mirada al pasado y rescataron el sonido de la tercera revolución que acontecía en un plató de televisión. Primero fue Elvis moviendo las caderas en televisión la noche más esperada; El Rey y sus bamboleos de caderademasiado obscenos para el público. A principio de los sesenta los Fabulosos cuatro de Liverpool volvieron a poner patas arriba al mundo con sus letras y sus melodías, sus impolutos trajes y sus melenas. Casi una década después, un extraterrestre pisó el plató de Tops of the Pop y el Rock volvió a redecorarse; ahora con purpurinas, plumas, plataformas, androginia, un ojo de cada color… y Ziggy Stardust tocó la guitarra. Aquel tercer revolucionario fue David Jones; David Bowie.

Escuché aquel “Starman” esta mañana mientras conducía y, nada más llegar a casa, me puse a buscarla en imágenes. Este era Ziggy, “el que tocaba con la mano zurda improvisando con Weird and Gilly, The Spiders from Mars”.

Por algo será que estos serán siempre mis favoritos... con el permiso de sus Satánicas Majestades, claro está.




Y este... Elvis por primera vez en televisión,en 1956



The Beatles en el Show de Ed Sullivan en 1964. El resto es historia...

jueves, 4 de febrero de 2010

El Rincón del Cinéfago.


"En tierra hostil". Usa.2009

Directora: Katherine Bigelow


Ver de cerca la muerte más espantosa para sentirse lleno de vida. Un puñetazo en la boca del estómago que corte la respiración y a punto del estertor, aspirar una enorme bocanada de aire. Un chute de adrenalina al doblar cualquier esquina que te convierte en un yonki necesitado de la próxima dosis. No poder fiarte de nada ni de nadie. Sentirse cómo en un el cálido hogar pisando tierra hostil.

Estas son las sensaciones que marcan los 365 días del artificiero James desplegando su misión en Irak; y lo mismo nos hace sentir la directora de esta película, Katherine Bigelow (ya nos ha demostrado en otras pelis que le va la marcha), rodada de forma claustrofóbica, de imágenes febriles abusando de la cámara subjetiva y situaciones cargadas de tensión y crudeza.

“En tierra hostil” documenta los últimos 28 días antes del reemplazo de la compañía de artificieros norteamericanos Bravo, por las desoladas pero amenazantes calles irakies; donde es igual de sospechoso un señor de bigote y nariz aguileña que se acoda en un balcón, que un niño que vende deuvedes pirata.

Esta historia bélico-psicológica recuerda a otros retratos del género como “Apocalypse now”- aunque no esté, ni de lejos a la altura de la gran obra del señor Coppola-, “La chaqueta metálica” (otra insuperable) o “Jarhead” (demasiado reciente para ser considerada clásico, aunque tiempo al tiempo). Muchos han visto, o han querido ver, en esta película una crítica frontal a la invasión de Irak y al cuerpo de la armada norteamericana. Confieso, que en caso de existir, a mí no me ha llegado ese mensaje disidente. Resulta, sin más, una película sobre la guerra: su día a día y sus protagonistas.







R.M.V.

miércoles, 3 de febrero de 2010

El Vochito. La triste despedida

Hola amigos:

A falta de dos partes de "El Bazar de los Sueños", he vuelto a retomar el relato inacabado de "El Vochito" al cual le quedarán veinte páginas de cincuenta. Luego, y como ya les comenté a alguno de los hedonistas, espero poder presentarlo en algún concurso. Pero antes, quiero compartir un trocito con ustedes, para hacer que el blog siga tirando pa´lante...

En esta fragmento, Jesús Mendoza rememora, en la carretera en dirección a su ciudad natal, Guadalajara, la amable despedida de los curiosos vecinos de su barrio. Esta parte está construída, sobre todo, gracias a una genial idea que tuvo "El Director".

El Vochito. Fragmento de la segunda parte.

El cuello tieso como el palo de una silla, un trasero insensible, y dos brazos acalambrados fueron el resultado de una hora seguida de paisajes rectilíneos y campos sembrados de maíz y monotonías en la autopista hacia Toluca. Con un suspiro de resignación y una paciencia innata trabajada en la ciudad del caos, el taxista siguió sin parar hasta dejarse atrapar por la sombra de "El Nevado de Toluca". Esto le bastó a Jesús Mendoza para confirmar que no todo volvería a ser lo mismo, que no se reemprenderían las viejas amistades, y que reanudar de nuevo su vida en otro destino, no tenía el mismo aliciente que cuando joven llegó a la capital, hambriento por comerse el mundo. En ese mismo día, al salir de casa de Prudencio Vargas, vio a todos sus vecinos asomados en puertas y ventanas, o sentados en la sucia acera con sus andrajosos pantalones y sus limpios rostros que reflejaban una humildad de ojos claros y buen corazón. No podía creerse que él, sin ser popular ni famoso, y siendo poseedor de una cualidad inherente de pasar desapercibido cuando quería, fuese causante de semejante alboroto, en un bullicio ensordecedor que enloqueció a las palomas que ya nunca volvieron, y con las miserias dibujando la pobreza en cada esquina del barrio. Muchos años después, rememoró el jolgorio desorganizado, las rosas en el techo de su taxi de un amor imposible de rostro repelente llamado Rosarito, la mirada fija y penetrante de Esperanza Méndez llegándole hasta el alma descubriendo todos sus secretos, y todo, el día en que se marchó para siempre de su barrio, escribiendo en las huellas de su coche, la marca de un adiós eterno.
La señora que siempre vivió debajo de su piso, Fernanda, le sonreía desde la ventana levantándole la mano, moviendo sus jugosos pechos al compás de su estridente sonrisa, que espantaba al periquito que tenía en la cocina matándolo casi de un infarto, e incluso a sus amigas que, encomendándose al divino para que le bajase el volumen de tan prodigiosas cuerdas vocales, se tapaban los oídos para no volverse locas. También vio al hijo de ésta, Pedro, al que llamaban Pedro Sonriente. Era un chico que, a todo en la vida le respondía siempre con una sonrisa, encandilando de felicidad y dinero por el módico precio de una sonrisa. Aunque, esta vez, y que recordase Jesús desde hacía años, nunca lo había visto tan serio. Casi ni lo reconoció. A su alrededor, todos mostraban sus rostros mustios y desdichados, y es que, haciendo honor a su indiscutible gesto, a Pedro le conferían la gracia divina de hacer felices a todo el que lo rodeaba, y convertir en desgraciado al que estuviese junto a él en sus tristes y graves crisis de amargura, que solía ser en los días de tormenta. Cuando las primeras gotas caían en la época de lluvias, su madre lo dejaba encerrado hasta que escampara y no pusiera en peligro a ningún vecino, y provocara depresiones y tormentos a todo aquel que quedase hipnotizado ante sus muecas del demonio.
Divisó a Andrés, el electricista que cayó una vez de uno de los postes de la luz a causa de un rayo. No hace mucho, lo llevó rápidamente al hospital, cuando nadie se ofreció, porque decían que al tocarlo te electrocutabas y agonizabas en una muerte desgraciada. Desde ese día, Andrés estaba facultado con la chispa divina: a todo el que tocaba, le irradiaba energía, fogosidad y dos días de insomnio. Y allí estaba y así lo recordó Jesús, en el mismo poste del accidente, gritándole adiós, deseándole que miles de chispas iluminasen su camino.

Y detrás, llegó corriendo por primera vez en años, Antonio Bermúdez, un hombre orondo que casi ni podía caminar, y mucho menos correr. No quería dejar de saludar a su amigo Jesús, así que, sudando y resollando y recorriendo su maratón de cincuenta metros y a punto de asfixiarse, lo hizo parar, dándole el gesto amistoso de su mano rezumada de sudor, y deseándole mucha suerte entre jadeos incontrolables. Jesús no lo entendió, pero le agradeció igualmente el gesto con una sonrisa. Luego cayó al suelo, y ahí se quedó hasta que lo socorrieron y lo abanicaron, espantando a la asfixia que casi hace venir al cura para el sepelio. Las sonrisas y los adioses empujaban a su vochito sin la necesidad de motor ni gasolina. Entre los chispazos de Andrés y la risa estridente de Fernanda, el taxista salía casi llorando del barrio que lo vio crecer como persona. Al salir de las calles donde se había escrito casi toda su vida y de las que conocía cada palmo de mierda y penurias, se comparó con Cantinflas, en la parte final de la película “El Padrecito” cuando todos fueron a despedirlo en la plaza del pueblo, antes de coger el bus con destino al cielo.