domingo, 10 de abril de 2011

Escritura automática

Nudo.

Mientras ella se reía.

Mañana me afeitaré, me ducharé, me peinaré, me pondré la máscara de los días sonrientes y dejaré que los rayos del sol me cieguen al pisar la calle. Hoy, no quiero hacerlo. Me apetece seguir tirado en el sofá, viendo pasar estúpidos rostros en la tele saltando de canal en canal.

Es la quinta vez que rechazo la llamada de Martha en apenas dos minutos. Hace sólo un rato que se marchó. Todavía está el sofá caliente y puedo ver muy claro el rastro de sus diez dedos hundidos en el tapizado de ante. Mañana, duchado, afeitado y peinado tras mi máscara sonriente le diré la primera cosa que improvise y que quedamos para tomar algo uno de estos días. Sinceramente, esta tarde ella era la última persona que esperaba ver de pie en mi puerta, con su blanca sonrisa ligeramente manchada de carmín. Pensé: qué polvo tiene- y lo tiene-, y que cuando se fuera me iba a masturbar. Se sentó junto a mí mascando chicle de forma exagerada y atusándose el pelo, con sus piernas tostadas muy cerca de las mías. Me levanté para preparar un güisqui con agua y cuando me giré para preguntarle que si le apetecía un trozo de chocolate me topé con sus labios mordiendo los míos, sus pechos contra mí pecho y su entrepierna contrala mía, de granito en segundos. Nos besamos un buen rato parados junto al poyete de la cocina, y cuando hizo ademán de arrodillarse y empezó a desabrochar uno por uno los botones de mi bragueta, le dije que mejor nos sentábamos y dejábamos aquello un momento para charlar un rato delante del ventilador y tomar el güisqui con chocolate. Pero Martha no estaba dispuesta a mojar sus labios con el escocés, sino a chuparme la polla y dejar el chocolate para otro momento; el que ella decidiera que era el oportuno. Me acordé de Californication y de todas las veces que esto le pasa al Duchovny en la ficción. Martha había venido directa a mi casa aquella tarde de un calor insoportable y quería pasarla con la cara hundida en el sofá. Así que le di bien duro, mientras ella se reía y la cara de Charlie aparecía una y otra vez en el móvil de Martha con insistencia; con la insistencia de un tipo que sabe que el culo de su novia no está donde ella le dijo antes de salir de casa.


Nota: Debido a mi preocupante sequía creativa opté hace un tiempo por escribir de forma automática para ver lo que iba saliendo. Esta es la segunda parte de lo que publiqué hace un tiempo : "Romper un silencio así no tiene perdón", que está en la etiqueta de relatos

7 comentarios:

Juan G. Marrero dijo...

Si yo me dejo llevar por mi automático seguro que las amigas de Martha pasan por mi casa....

yeyo dijo...

Dichosa y bendita sequía la tuya... Me ha gustado, campeón.

orlando dijo...

Raúl , me encantó, y más porque te "cortaste" a la hora de escribir , si , se parece un poco al texto llamado "A gusto , relato a una sola mano" cuyo autor es el Drogas,de Barricada, ¿no se lo habrás plagiado con esa sequia tuya? je je, pues eso.

hellawaits dijo...

toma ya... como mencionas en una parte, al mas puro estilo californication...si si si. me gusta...que sigan fluyendo esos chorros de sequía.

Satori dijo...

Me gusta el tema directo, real... Está muy bien. Ánimo Raúl, a seguir escribiendo, quiero saber como acaba. (Si es que acaba).

Modesto González dijo...

Pues inspirador sí que es, pues casi todo hombre está pensando todo el día en lo mismo ejejej
La sequía, después de unos meses donde se escribió bastante, es severa, y muy jodida. Hay ganas, pero no voluntad, pues la inspiración se te mete por el culo cuando le sale en gana.

Claudio Ramírez dijo...

Le has contado a tu sicoanalista estas fantasías?. El relato muy bueno.