jueves, 25 de agosto de 2011

¿Sin salida…?

Dice que en las derrotas, si no desapareces claro, te endurecen el carácter. Eso espero. Porque la vida se ha puesto cuesta arriba en este final de agosto del 2011. No lo siento por mí, sino por otras personas afectadas en estas pequeñas batallas. Mi sangre no me asusta, y tengo herramientas para sanar. Pero los individuos que guerrean junto a mi creo que no saben lo importante de la lucha. Resquemores, rabia, y otras sensaciones negativas no son buenas armas para este momento. Es mejor agarrarse a la templanza, sabiduría y paciencia. Esperar, saber perder pequeñas batallas y contraatacar con guerrillas. Claro, estas deben ir acompañada de conocimiento y sobretodo empatía por el otro.
Estos días mi gran compañera ha sido la moto, sobre ella he galopado por las carreteras de la isla, me he deslizado sobre el asfalto y contemplado el paisaje que por momentos me alejaba del ruido de la guerra.
También las charlas con algunos amigos me han dado fuerzas para continuar peleando.
Han coincidido varias luchas. En una que llevaba varios meses he tirado la toalla porque sabía cómo en una partida de ajedrez que ya estaba vencido. Y para seguir sufriendo es mejor retirarse. Ya habrá otras oportunidades.
He tocado en muchas puertas, pero el destino a veces es muy gracioso y cabrón y no te abre ninguna. Pero eso es también parte de la vida. Que todo te salga al revés. Te vas limando para futuros enfrentamientos. Ahora toca retirarse y paciencia.
La odisea de las emociones puede llevar a la gente a callejones sin salidas, si no se sabe manejar la inteligencia emocional. Hay sociópata, psicópatas y pseudopiscópatas que son capaces de manipular a la gente y hacer mucho daño. A veces es suficiente con mantenerse al margen, y otras luchar sabiendo a quién tienes enfrente. Y cuidado de no hacer daño o salpicar a individuos indefensos.
Arrinconando sensaciones me dejo llevar hasta que la corriente ponga todo en su lugar. Empujado por las circunstancias me aparto y dejo que fluya el destino.
¿Aguantaré…?
Es como las subidas y bajadas de los ríos, como las mareas, como la temperatura…Todo aumenta y vuelve a su lugar. Pero a veces te aprieta tanto que duele. Pero también saber sufrir es parte de esto. No ser un sufridor, un masoquista, un perdedor, un llorón…No, aguantar cuando el viento sopla demasiado fuerte.
¡Ya amañará…!
En estos momentos estoy dentro de varios laberintos. Estoy buscando la salida. Más que buscarla me dejo llevar por sus recovecos, por la intuición. Por el destino. Como cuando estás en la orilla de la playa, te has adentrado demasiado para adentro y cuando quieres salir la corriente no te deja, es mejor dejarse llevar, si no te ahogarías luchando.
Seguiré insistiendo hasta encontrar la salida a estos laberintos.

4 comentarios:

hellawaits dijo...

Ánimo Juan, que como bien dices con paciencia y tranquilidad todo se supera aunque duela. Ya sabes que desde aquí todos te apoyamos¡¡¡ y todo laberinto tiene salida sino, no sería laberinto sino celda...

Mensy dijo...

Salidas personales, hay siempre. Lo peor que uno puede hacer es obsesionarse con buscarle solución o explicación a todo. Todos encontramos obstáculos en nuestros caminos y si por ahí no se puede, si estamos predispuestos aparecen más……………intentar que los demás, gente que nos importa encuentren su salida o nos acompañen, es más complicado porque ya no depende de tí…………………
Ya contaré mi momento moto……….

La Bego y La Ara dijo...

Muchas veces ando perdida en mis laberintos.El miedo a lo desconocido me pide huir, pero no debo, en algún lugar está la salida.Mirando atrás una vez superado el temor, rebovino y descubro que no existía tal laberinto. A veces mi mente me engaña.

Satori dijo...

Me asombra tu capacidad de reflexión, tu forma de analizar las cosas, y me parece buenísimo. Y una cosa importante, al menos para mí, es que creo que la mitad de la batalla se gana sabiendo dónde estás exactamente. Siendo consciente de tus fuerzas, de tus posibilidades... y dejando que las malas vibraciones te traspasen y fluyan a través de ti. Oponerse es luchar contra algo que debe seguir su curso.

“Con cuanta flexibilidad las ramas de los árboles se mueven cuando sopla el viento”

Ánimo y gracias, porque al mismo tiempo yo aprendo a luchar contra mis dragones…

Un abrazo.