martes, 30 de junio de 2009

...De Rameros y Rameras…..

Sábado 27, subida tradicional del Valle de Agaete a Tamadaba en busca de una rama que sirve como ofrenda para pagar no se cuantas promesas al santo de turno……ya sabéis que me parecen todos iguales, no los distingo…..Por otro lado no soy muy amante de tradiciones y fervores que no consigo descifrar….pero si soy gran amante de la naturaleza que ofrece esta isla y de los senderos mágicos que deleitan mis sentidos….Aunque podía haberlo hecho en cualquier otro momento del año, lo cierto es que me invitaron y acepte……La verdad es que la subida fue genial, las vistas eran impresionantes y aquellos enormes riscos que evocaban a antepasados de pastores pasando de un lado a otro con sus garrotes manejados con exquisita maestría en busca de sus rebaños…..que libertad podían haber sentido volando de un sitio a otro mientras la suave brisa acariciaba sus rostros……Mientras unos romeros subían, otros bajaban medio achispados por el calor y el alcohol, compitiendo con sus enormes ramas…..Ya oscureciendo llegamos al pinar donde repusimos energía y nos sumergimos en nuestros sacos de dormir….Me encanta dormir al aire libre, saboreando la noche, acurrucada mientras los encantadores ruidos nocturnos me transportan al inconsciente…..Pero la frialdad de la noche y los insoportables mosquitos….que no forman parte delos encantos de la noche no me dejaron disfrutar de ese momento…Como eche de menos tener a mano un buen libro….o saber que Larsson se encontraba impasible a unos cuantos km guardado en mi PC esperando a que desvelara sus misterios…………….
En fin, noche larga y descenso vertiginoso y rápido para llegar al punto de partida, zarandear por un ratito mi ridícula ramita que se movía cansinamente al ritmo de la banda de Agaete y que termine regalando, mientras lo fieles iban dejando sus enormes ramas a los pies del santo dando por cumplidas sus respetables promesas……….

2 comentarios:

Mode dijo...

Qué maravilloso encuentro con la madre naturaleza, eso si cura todos los males. El hecho de estar toda la vida metido entre cuatro paredes de hormigón y cemento causa este tipo de cosas, valorar y disfrutar una noche en contacto con la naturaleza, ver un techo de estrellas o escuchar el sonido de la naturaleza sin tener que poner un CD ambiental en el aparato de música. Eso no se paga con dinero. Y después, el hecho de disfrutar de las vistas que nuestra isla nos proporciona nos hace más pequeños e insignificantes ante nuestra creadora. Hablando de naturaleza, ¿es tan difícil descubrir que todos venimos de la tierra? O no interesa saberlo.

Karnak dijo...

Yo solo he ido a la rama una vez, hace ya muchos años. Y aparte de que lo de agitar una rama por tradición puede ser más o menos útil, lo de destrozar el pinar fue una locura.