sábado, 30 de octubre de 2010

El Rincón el Cinéfago. Una semana de cine y confusión

“La red social” es una película muy extraña, a mi entender, por dos razones. Como simple película de exhibición para que el público juvenil (y para los que peinamos canas, también) conozca los inicios de esa herramienta que usan diariamente para estar en eterno contacto virtual con sus amigos, puede resultar demasiado lenta, pesada, snob, intelectualoide y pretenciosa. Por otro lado, vista con madura distancia, resulta un magnífico guión repleto de directos y ágiles diálogos en boca del tipo (y su trupe) que creó en 2003 “una empresa” que tiene más de quinientos millones de usuarios, que crece cada día y que le ha convertido en el billonario más joven del mundo. Y lo mejor de este guión de Aaron Sorkin, que dispara frases lapidarias como un AK47, es que la idea de la red social más grande del mundo nace del resentimiento, de la soledad y de la misantropía. ¿Ciudadano Kane?

“Exit through the gift shop" me ha encantado. No sé si es una forma más del graffitero sin cara Banksy de quedarse con todo dios y colarnos a un descerebrado fetichista compulsivo del VHS y que termina siendo una celebridad de “lo moderno” y el underground, o sí realmente, el artista que se hace llamar Brainwash, alias de Therry Ghetta, es un tipo que realmente existe y que en un par de meses pasó de ser la sombra de artistas callejeros cámara en ristre, a un artista cotizado re-visitando, re-creando y re-enguarrando los iconos Pop del siglo XX, y que Banksy utiliza para denunciar el mercantilismo y la impronta del arte contemporáneo. Sea como sea, broma o documental denuncia, Banksy tiene en su haber hazañas como mimetizar a un enorme elefante con una pared barroca, dar vida al pétreo y repugnante muro de Oriente Medio y ahora, filmar la película testimonial de una movida callejera de pantalones caídos que hace arte de la repetición y la fotocopia, del eslogan, y de la nocturnidad y el anonimato.

“Buried” o “Enterrado” necesita un nuevo visionado, y en versión original, para realmente loar a su guionista y sobre todo a su director. La vi en el Monopol, en una sala del tamaño del salón de mi casa, con un compulsivo comedor de roscas que me ponía tan nerviosos como el Zippo del prota quemándole las cejas. Está muy mal doblada, y puede que eso, le reste dramatismo y esa sensación de claustrofobia pretendida. Es una película jodida de ver, no lo niego (recuerdo haber tenido la misma sensación de desasosiego que viendo la escena en la que Cristo, en su Pasión con Mel Gibson, atado a un pilar y rodeado de romanos blandiendo sus flagelos, recibe una bíblica entrada de hostias). Por momentos, el director nos mete en la caja: buscando la jodida linterna bajo nuestro cuerpo, manejando un móvil en un idioma desconocido, intentando respirar el poco oxígeno que deja la lumbre del mechero, manteniendo conversaciones absurdas en una situación desesperada…; aunque hay momentos, a mitad de la historia, que llegas a desconectar un poco, imagino que debido a la sobre-exposición y porque algunas de las llamadas al móvil resultan increíbles.

Su director dijo en la promoción: "Prefiero no contaros mucho de la película, aunque tampoco hay mucho que contar, es un tío metido en una caja". Pues eso, un tío metido en una caja 94 minutos y todo lo demás.


R.M.V.

2 comentarios:

Juan G. Marrero dijo...

Muy bien Carlos BOYERO...

¿Quieres otro título de película...?

"Tú al cine, yo a los cómics"

Claudio Ramírez dijo...

Menudas películas te metes en los ojos. Solo espero que por lo menos las hayas bajado de internes y te hayas ahorrado el dinero del cine.