lunes, 11 de julio de 2011

No me dejes suplicar

No me dejes suplicar de rodillas
con gotas de sal y océano,
no me dejes callar sollozando
mi enfermedad de ti.
Hoy soy la sombra de un hombre,
de tapujos y ataúdes de caoba
metidos en un bote de cristal
en la despensa de la terquedad.

No me dejes suplicar,
llorar la ausencia sin despedidas
cuando el desaliento me persigue y lacera mi vida
en boca de todos...
Ellos escriben en capítulos viejos
que pierden sentido, en el libro sin hojas
que tuve tanto tiempo entre mis manos
lleno de moho.

Si tú me dejaras suplicar mi enfermedad de ti,
cuando me convierto en la sombra de la puerta de tu casa,
viviendo en este edén infernal,
en esta noche de agonía eterna
que solo dura
el tiempo en que escribo estas locuras
que me sacian de historias inacabadas.


Satori 2011

3 comentarios:

Juan G. Marrero dijo...

¡Te comprendo compañero,
te comprendo...!

karnak dijo...

Estas son las poesías que no querias poner?

Satori dijo...

Sí, son estas.