domingo, 9 de agosto de 2009

33.


He superado con creces la funesta edad del rock and roll. Con 27 la palmaron J.Joplin. J. Hendrix, K. Cobain, B. Jones, J. Morrison… y The Who cantaban que no querían llegar a viejos, que antes preferirían morir. Ay!, R. Daltrey y P. Townshend siguen vivitos y moviendo la cadera a sus cincuenta y diez. J. Dean también murió joven y a toda velocidad. Hoy entro en los 33. Bíblicamente tengo la edad idónea para que me crucifiquen y más tarde resucitar y dejar una tela anegada en sudor muy controvertida. Milagros aparte-con lo que fumo, lo poco que duermo y el nulo ejercicio hago… podría llamar al Vaticano y que me coloquen en su lista de milagros- los 33 es la edad a la que murieron Evita, la querida esposa de Perón, y a la que Alejandro el Grande se dio de bruces con La Parca. El primer tipo que pensó en la globalización mundial murió joven (si se considera la esperanza de vida 300 y pico años antes de Cristo era un “suertudo”), con una apodo “grandioso” detrás de su nombre y haciendo turismo con un paquete de todo incluido, conquistas también. Yo soy joven (no retaría a un pibe de veintitantos a una carrera pero sí a una partida de Trivial y a ver quién se ríe de quien), o eso me creo, pero hace ya un tiempo que dejé de ser “joven” para el Estado; para los bancos; para la entrar por la patilla a los museos; para ligar con una jovencita de 20 años. Temo que alguien me regale hoy una crema antiarrugas de L´Oreal, un tinte Just for MEN, un libro de autoayuda o lo peor, un Jes Extender porque “a mí me gustan grandes”- . Ni hablar. Me niego a hacer ningún balance; ni ningún memorándum con lo que quiero o lo que me queda por hacer- no he plantado un árbol, no he tenido un hijo, ni he escrito un libro, y relato corto no vale como tal. A los quince años veía tan lejos los treinta como la alopecia (ya están aquiiiiií). El viernes por la noche me topé en el super con mi maestra de primero de E.G.B., la señora que me enseñó a leer. No la veía hacía como quince años. Está espléndida. Guapa, elegante, serena. Dos días después yo cumplía los 33 y multitud de flashes pretéritos desfilaron por mi cabeza al verla y volver a escuchar su voz; el mismo tono que me levantaba de la silla para ir a la pizarra me saludaba empujando un carrito de la compra. Nos despedimos con dos besos y se me erizó la pelusa de la nuca. A los veinte me veía “colocado” en un buen trabajo y viajando cual Labordeta pero en Inter-rail. A los 33 no sé lo quiero (algunos me tratarían de jodido inmaduro, aunque tenemos etiqueta mediática, BOBOS, DINKIES, Generation Y… y todos esos estúpidos nombres y siglas que se inventan los dominicales para empacar a una generación) pero tengo claro lo que NO quiero (algún atisbo de madurez se va divisando). Jappyberdeytomì.

8 comentarios:

Juan G. Marrero dijo...

¡¡33..Joder...la leche...!
¿No era 22,22, 22....?
¡¡¡FELICIDADES...!! ¿ O no...? jejeje...

Mensy dijo...

Felicidades Raúl!...............Si todavía eres un chiquillo!.....Lo digo yo que ya pase por ahí,te llevo unos cuantos de ventaja....si se puede llamar así.

Satori dijo...

Felicidades con retraso. 33 años más tarde. A gozar de la vida.

Gloria dijo...

Felicidades Raúl!!!!

Mode dijo...

Desde aquí las mejores felicitaciones tanto de Vane como mía por tu 33 cumpleaños. Tú eres de mi misma quinta, la del 76. Buena cosecha ¡¡¡
Fíjate que yo nací en junio y tú en agosto. Sólo nos llevamos dos meses.
Y bueno, estamos en una época de trabajo y pago de facturas, de ilusión por un primer hijo y de buscar una estabilidad que en este país es imposible conseguir.
Saludos y que sean muchos más.

Karnak dijo...

Felicidades, 33 es una buena cifra. Esperemos que se multiplique por 3.

antonio santana dijo...

¡ Felicidades hermano! ¡ Viva la generación del 76 ! A mí me tratan de usted, me dicen señor y cosas así... Qué mas da... La vida son dos ratitos... ¡ Carpe diem, hermano! ¡Nos vemos hermano! Aun quedan muchas historias, copas, bares y cigarrillos que quemar... Un abrazo...

Crossroads dijo...

Muchas felicidades, yo cumplí hace exactamente un mes (40) y deseando seguir cumpliendo, uno se hace más viejo pero no hay por qué sentirse en cambio nos hacemos más sabio sin casi sentirlo...