miércoles, 12 de agosto de 2009

La caza del carnero salvaje. Haruki Murakami.



Este es el segundo libro que leo de este escritor japonés después de After Dark. Si el primero me dejó la sensación de que el autor no había terminado de finiquitar la historia, de que el final no es que quedara abierto, sino que no había final. En este segundo libro, me encuentro con la misma situación. La historia como todas las novelas tiene un principio, un desarrollo, pero no tiene final, la historia termina sin más. El autor no se preocupa por cerrar las tramas que tiene abiertas, puede entenderse que lo hace así con el fin de que sea el lector quien saque las conclusiones que crea conveniente. Pero en mi opinión dudo que el autor tenga claro el final de la historia cuando comienza a escribir la novela. Creo que el proceso creativo que le lleva a escribir no tiene claro por qué derroteros va a concurrir, siemplemente deja que fluja la historia, deja que los personajes se mueven por el escenario, y cuando cree que no tiene nada más que decir, simplemente acaba.
Yo no se si hay más contertulios que tengan la misma opinión de Murakami que yo, cierto es que me faltan algunos libros que tal vez tengan más enjundia que este que ahora comento. De todas formas esto son sensaciones que me entran conforme voy avanzando por la historia.
Este es el resumen que aporta la editorial:
En una de sus campañas publicitarias ha publicado una fotografía aparentemente sin importancia: un rebaño de ovejas con un idílico fondo de montañas nevadas, y entre ellas, un carnero. Pero esta imagen banal pondrá al protagonista en el punto de mira de un poderosísimo grupo industrial, verdadero imperio económico y también político. El emblema de ese grupo es precisamente el carnero de la imagen, pero éste es un animal que no puede aparecer en ninguna fotografía tomada de la realidad, porque no existe. Y a partir de aquí, el narrador, acompañado por su amante, se verá lanzado a una árdua investigación, digna de las mejores novelas policíacas americanas: antes de un mes debe encontrar el lugar donde fue hecha la fotografía y el animal que aparece en ella. Si no lo hace no sólo llevarán a la ruina a su pequeña agencia; también le convertirán en un paria en su propia sociedad. El grupo del carnero es lo bastante poderoso como para poder aniquilarle económica y socialmente. Y corresponde al lector internarse, junto con los protagonistas de la fascinante novela de Murakami, en esta contemporánea búsqueda de un Grial nada santo, el carnero mítico que, cuando es mirado por alguien a quien él elige, posee al desprevenido espectador, convirtiéndole en su morada y su instrumento. Un carnero que -dice la leyenda- se apoderó de Gengis Khan y que tal vez no sea más que la encarnación del poder absoluto.
La historia comienza con un planteamiento de novela policíaca. El protagonista sin más pista que una extraña fotografía debe emprender la búsqueda del carnero mítico. Una fotografía que le envió un antiguo amigo que desapareció hace años y que le envía cartas desde lugares desconocidos. El desfile de secundarios es corto. Su socio en el negocio de publicidad, un alcohólico anodino. Una amiga que conoce de forma extraña cuyas orejas le tienen fascinado. El secretario de una poderosa organización, que le hace el encargo de la búsqueda del carnero. Él chófer del secretario, una extraña persona fascinada con la religión y que dice tener el número de teléfono de Dios. La presencia de su amigo desaparecido que flota por toda la historia. Un anciano que ha pasado la mayor parte de su vida encerrado en su habitación estudiando a los carneros.
Murakami es desde luego un gran narrador, la novela es amena de leer aunque al principio es un poco lenta. A mitad del libro el interés coge carrerilla y ya se lee con bastante fluidez. Además es un escritor de simbolismos. El carnero, simbolo del poder. La oreja de la amiga, un fetiche sexual que refleja los más íntimos secretos de la sociedad japonesa. Esta amiga además trabaja de scort, sin que sea impedimento para que entable una relación bastante estrecha con el protagonista. Y la constante amargura, el cinismo y el derrotismo que emana el protagonista por los poros, que es la esencia de su caracter y es el leiv motiv de la historia. Un protagonista que inicia una búsqueda sin ninguna esperanza de tener éxito, abocado desde el principio al fracaso.
Escribe también Murakami desde la perspectiva de lo onírico, los pensamientos más íntimos de los personajes parecen realizarse desde el mundo de los sueños. Y sobre todo surrealista, situaciones absurdas y extrañas, sin ton ni son que realizan los personajes sin que el lector comprenda exactamente qué significa.
Tengo la sensacion de que el escritor ha dejado un mensaje, una parábola encriptada en su historia. El problema es que me da que no he llegado a comprenderla.

4 comentarios:

Raúl M.V. dijo...

Para enfrentar una novela de Murakami hay que estar libre de todo prejuicio y convencionalismo literario. Dejarse llevar. Como bien dices, fluir con su narrativa; magnífica e hipnótica. En Murakami todo ocurre, desde lo más extraño, desquiciante o trágico con absoluta levedad. Ya lo dice el propio autor de sí mismo: “escribo cosas muy extraña”. En esta novela, por ejemplo, un hombre carnero se sienta a beber y a hablar con un tipo que llega a las montañas guiado por la fotografía de un carnero extraordinario y único, y entre medias personajes que entran sin hacer ruido en la trama y salen de la misma forma. En otra, como en “Kafka…, un señor mayor habla con los gatos y estos le responden. En El pájaro que da cuerda al mundo, Tooru baja a un pozo para encontrar respuestas en el silencio, traspasar la pared y una mancha en su cara le lleva a conocer a personajes extraños, nada cotidianos en nuestras cabezas. Y aquí entran las increíbles novelas de Murakami; un mundo que está en su cabeza, habitado por gentes que beben lo mismo que todos nosotros, que llevan las mismas ropas, que escuchan las mismas músicas, pero que difícilmente llegaremos a conocer más que en el papel. Y me lo creo. Historias que cuenta con pasmosa- en apariencia- facilidad; cargadas de símbolos, de imágenes, de figuras literarias magistrales. Borges ya lo hizo, pero en lo onírico Murakami va mucho más allá. No esperes encontrar un final cerrado. No lo hay. En otra novela, un personaje desaparece largo tiempo y cuando vuelve no da explicaciones; nadie se las pide. Vuelve y ya. Y nos hacemos una idea del por qué se largó… pero podemos estar equivocados, o no. No es necesario buscar un mensaje. Creo que el mensaje, de haberlo en alguna novela, es el de dejarnos conducir por una mente extraordinaria y que literariamente parece no tener límites. Podemos encontrar lugares comunes en las novelas: la guerra, el pasado, los sueños, el sexo, la culpa… y sobre todo la soledad. Considero que es el gran escritor de la soledad. Creo que has leído “After Dark” y “La caza del carnero salvaje”. Estaría bien que leyeses “Tokio blues”, su mayor éxito a nivel mundial. No es mi preferida… pero quizás es la más “normal”. Cuando leas “El pájaro que da cuerda al mundo” ,mi favorita, entrarás de lleno (con todo lo que conlleva) en el mundo- su mundo mezcla de sueño y realidad- que nos quiere contar Murakami.
Está claro que tenemos que dedicarle una reunión a Murakami, y sobre todo, enfrentar opiniones de si crea la historia a medida que escribe, o si lo tiene todo bien atado y quiere descolocarnos. Creo que J.J. Abrams y Lindelof, los creadores de "Perdidos" tienen mucho en común con el japo. ¿Qué opinas?

Juan G. Marrero dijo...

Decir Raúl , es decir Murakami...A mi me encanta este escritor...Me leo sus libros sin profundizar mucho...Para ello leo física cuántica, Chopra, Onfray...

Mode dijo...

Cuando leí "Kafka.." (el primer libro que leí de él) descubrí que la esencia de la historia no está en el final. Claro, si la historia se narra desde diferentes personajes, se supone que al final todos se juntan y forman un final acojonante: pues no.
Cuando lo terminé y al no conocer bien a Murakami, me llevé una ligera decepción, pero sólo en el final. Durante toda la historia, yo flipaba en colores.
Luego descubrí que Murakami no es como los demás escritores. Como dice Raúl, hay que salir de lo convencional. Hay que abrir la mente porque todo puede suceder.
Totalmente recomendable que leas "Kafka..." y "Tokyo Blues" entre otros.

Karnak dijo...

Por lo pronto descansaré de Murakami, tengo una pila de libros por leer demasiado grande. El pajaro que da cuerda al mundo es demasiado tocho como para reintentarlo con él, como mucho me pillaré kafka en la orilla y lo dejaré para una ocasión en que esté dispuesto a volver a leer a Murakami.