viernes, 14 de agosto de 2009

Poesía




Anhelos.

Sigo metiendo en tu alma mis manos
rebañando la tristeza
con besos tenues, doloridos
acariciando tu cara
con miradas y sonrisas
buscando lo más intimo
lo más femenino de ti
dejando que me embriague tu ternura.
Sigo siendo esclavo de tu ausencia
y necesito un momento tuyo
de toda tu atención
para sentirme el amo del infierno
para desbordar tanta pasión
y ganas
por ser lo que más deseas.
Sigo metiendo en tu alma mis anhelos
con la lujuria anegando mi razón y mi conciencia
resignado al no tenerte
como quisiera...
dolido por no ser lo que tú quieras que sea
cuando quisieras...
Y así es que mueren las noches soñándote
ansiándote en la más hiriente de las soledades
con la frialdad de la madrugada ocultando mi delirio
y lo que sé que me queda de tu piel por tocar
de tus labios por beber
de un presente por gozar.



Satori 2009

jueves, 13 de agosto de 2009

Viaje a México. La llegada. 1ºparte

Mi vieja máquina digital Kodak recogió más de mil fotos de aquel viaje de un mes de duración. Yo soy de esos a los que les gusta inmortalizar cualquier rincón eterno o rostro sonriente; un monumento memorable o una catedral majestuosa. Siempre me quedará la primera imagen de una ciudad envuelta en nubes de polución, delincuencia, arte y vida. Me acompañaban los nervios, danzando alegremente en mi estómago encogido. Mi destino era lo desconocido, lo nuevo, lo americano. Es una de las ciudades más grandes del mundo: México D.F.


La primera vez que la divisé, a lo lejos, desde la ventanilla del avión, supe de su inmensidad y grandeza. En las afueras de la ciudad, campos gigántescos rodeados de lagos mostraban los cultivos eternos, las casas de campo y las fábricas. La ciudad y sus alrededores, antiguamente un conjunto de lagos, está rodeado de montañas. La primera vez que Hernán Cortés divisó la inmensa laguna, supo que aquel era el lugar deseado a conquistar. Era el paraíso terrenal.


El avión aterrizaba después de 12 horas de vuelo procedente de Madrid. Estaba ensimismado, aturdido y nervioso. Nos pusieron tres películas a las que a penas puse atención. Intenté concentrarme en la lectura de un libro pero fui incapaz de leer más de dos páginas. La comida era buena y la atención exquisita, te daban café o dulces entre las comidas y por lo demás, el comportamiento en el avión fue fantástico.Recuerdo a un grupo de turistas franceses, contentos, sedientos de un buen tequila y unos tacos al estilo auténtico, con su sabor original e inconfundible.


Es curiosa la sensación que da ver México tan lejano, descrito de tantas maneras, con noticias de asesinatos y luchas entre narcos por el poder de la droga. Ahora estás aquí, lo vives, lo hueles y lo sientes. Ya no eres espectador sino protagonista, eres visitante y formas parte de la inmensa urbe. Los mexicanos, por lo que descubrí, son agradables y hospitalarios, te reciben con los brazos abiertos, y una sonrisa clara. Siento mucha pena al pensar que, con las noticias desagradables sobre drogas y delincuencia, no se descubra y se cuente el verdadero rostro de México: sus gentes, su colosal y hermosa cultura, su artesanía y su colorido. La voz del comandante dando la bienvenida me sacó de un letargo existente desde la salida de España. Rellenamos los papeles de rigor por el tema del terrorismo mientras abajo aún se divisaba la línea costera del pacífico.

Aterrizamos sobre las 18.00 de un día del mes de octubre del año 2006. El aeropuerto, que está en medio de la ciudad, nos recibió con el aroma fuerte de un tequila y el sabor inconfundible de un chile picante. Era "sabor a México". Al recoger el equipaje, advertí la carencia de los mexicanos en el rostro de un chico que te ayudaba a colocar las maletas desde la cinta transportadora al carrito por el módico precio de unos miserables pesos. Su miraba suplicante advertía el primer signo de pobreza que viví en el país. Vanessa, generosa y agradecida, le dio cinco euros, que al cambio, le iba a suponer 70 pesos: un día de comida, algún refresco y hasta cigarros.
La aduana no nos puso muchos problemas y salimos a conocer a la familia de Vanessa. Llantos de alegría, abrazos y besos me subieron en una nube de felicidad. Las voces, tan bien conocidas desde el teléfono, se escuchaban reales, con ese acento marcado típico de la ciudad y nada que ver con el exagerado acento que los anuncios muestran falsamente.Luego cambiamos en el mismo aeropuerto unos 100 euros. Sabiendo la cantidad de chorizos existentes en el mismo, estuvimos vigilantes mirando rostros peligrosos, pero no hubo ningún problema: éramos diez personas. Un señor, cargado con un carro enorme nos transportó las seis maletas hasta la salida.


Le dimos unos pesos y fue contento y agradecido. Se pidió un taxi, de confianza, y cargamos las maletas y las ganas de conocernos. Todo estaba perfumado con un olor a nuevo, a desconocido. Nos recibió una tormenta tropical como nunca había visto en España. Truenos y relámpagos se mezclaron con las indicaciones al taxista y las risas de todos en la parte trasera. Y así, a primera vista, fui descubriendo una ciudad de casas viejas, muros pintados de reindivicaciones y protestas y distancias demasiado largas para un isleño.

La ciudad vista desde un coche me causó una impresión que era parecida a las películas sudamericanas: el ambiente callejero, los rostros morenos con nariz achatada, la baja estatura y los ojos almendrados. Aquí se vivió el esplendor de Technotitlan: la gran ciudad azteca, centro de una de los pueblos americanos más poderosos antes de la conquista española: Los Mexicas.


En los sucesivos días, aprendí las técnicas de prevención de riesgos en la ciudad: cámara, dinero y llaves en el bolsillo delantero; pantalón vaquero viejo y zapatillas de deportes; camisa normalita y preferentemente (así lo decidí yo) sin afeitar, para pasar desapercibido. Yo, con mi rostro de piel blanca, nariz afilada y ojos verdes, era el blanco perfecto para un robo. Con este optimismo y esta alegría, visitamos lugares emblemáticos como, por ejemplo, "El Ángel de la Independencia", "El Zocalo Capitalino" y "El Auditorio Nacional".¡Menuda riqueza artística tiene la ciudad! Me conmovió, me encantó y me enamoró.Después de varios días de idas y venidas en un asfixiante metro de paradas y distancias eternas; viajes en microbuses destartalados, repintados y a punto de caer en curvas peligrosas cogidas a gran velocidad; taxis comprimidos (bochitos: el escarabajo de Volkswagen) y paseos interminables en mercadillos kilométricos, aprendí a estresarme y agobiarme en una ciudad que respira magia y colorido por todas sus calles. Incluso, en las partes turísticas, está la policía turística, dedicada exclusivamente a proteger al visitante.

salvedad que debe ser dicha:

Todo es prevención, únicamente. Yo llegué desconociendo la ciudad, contaminado por las noticias y los rumores ignorantes de muchos, aunque Vanessa ya me tranquilazaba en repetidas ocasiones. Cuando pasas un tiempo en esta mole inmensa, todos esos fantasmas creados en la lejanía, desaparecen por sí mismos. Por ello, me fui tranquilo sabiendo que al volver a la capital mexicana, no tendría ese pánico a lo desconocido y a lo maltratado injustamente. Nunca tuvimos problemas con nadie ni vimos siquiera, robos ni asaltos. Decir que los mexicanos honrados, que son casi todos en su mayoría, están hartos y cansados de tanta imagen donde la droga y los asaltos o los secuestros, muestran lo feo de un país demasiado hermoso.

Foto 1: Technotitlan, la gran ciudad azteca. Actualmente: México D.F.
Foto 2: Vanessa, Eduardo y yo en el Palacio Nacional situado en el Zócalo Capitalino.
Foto 3: Catedral de México en el Zócalo Capitalino.
Foto 4: Ángel de la Independencia en el Paseo de la Reforma.
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Si me animo a escribir otra página de este diario de viajes, les contaré mi paso por dos de los barrios más peligrosos de la ciudad, la experiencia en las horas puntas del metro (con empujones y todo) y la artesanía mexicana: rostros aztecas, piedra del sol...
También el paso por el museo de antropología, el castillo de Chapultepec o el museo de la revolución, donde Pancho Villa y Emiliano Zapata están representados con los uniformes que cargaron en la revolución mexicana. Y por supuesto, la vista de casi toda la ciudad desde la torre latinoamericana. Y espero, esmerarme más en el lenguaje.




Crisis sanitaria

El miércoles 12 de agosto estuve charlando con unos colegas médicos que están en activo y me informaron sobre ciertos temas.

1. El Gobierno ha cambiado varias veces el protocolo de la gripe . La presión de las multinacionales farmacéuticas está mareando la perdiz. Al final ellos en el día a día utilizan el sentido común.

2. Hay un personaje que va por los Centros de Salud recomendando a los colegas médicos que receten medicamentos genérico (más baratos), pero a su madre le están recetando los NO genéricos.

3. En los curso que se dan para Medicina Primaria todo se basa en disminuir los gastos. No hay indicaciones precisas sobre lo mejor para el paciente, y para cada enfermedad con los nuevos descubrimientos y avances. Incluso hay que dudar muchas veces de los protocolos que dan.

4. En un Hospital de G.C. hace tres meses el gerente reunió a todo el personal sanitario y les comunicó :

a. Que si seguían asi no iban a cobrar al final de mes. Porque el 50% del presupuesto del hospital era para pagar las bajas del personal.

b. No se puede tener los quirófanos abiertos toda la mañana para operar dos cataratas. Y luego por la tarde (cobran estas operaciones aparte) en poco tiempo se hacen de 10 a 12 intervenciones.

c. Etc, etc…

Me comentaba un compañero DUE que es increíble que haya tenido que llegar la crisis para poner sobre la mesa todo este gasto que ya se sabía .

Hablando este tema con un amigo me dijo que en otro hospital habían puesto cámaras, y desde ese momento el hurto y gasto se redujo una barbaridad…

5. En un momento del la charla un compañero aplaudía la actitud de un exmédico que no permitía la entrada a su consulta a los pacientes en pantalón corto, con chanclas…Yo añadí que conocía a ese individuo y que había sido un fascista con sus pacientes, gritaba a los ancianos para que no volvieran a su consulta y solo quedarse con la gente que nunca enfermaba…Les dije que es triste que tengamos que recurrir a ese tipo de comportamiento para educar a la ciudadanía. La Medicina Preventiva debe llevarse a los colegios, a las asociaciones de vecinos y sacarla del Centro de Salud. Educar a la gente para que acuda al médico solo en los momentos importantes y no por tonterías como está pasando. Educar en la dieta, el ejercicio moderado, y la educación en general.

miércoles, 12 de agosto de 2009

La caza del carnero salvaje. Haruki Murakami.



Este es el segundo libro que leo de este escritor japonés después de After Dark. Si el primero me dejó la sensación de que el autor no había terminado de finiquitar la historia, de que el final no es que quedara abierto, sino que no había final. En este segundo libro, me encuentro con la misma situación. La historia como todas las novelas tiene un principio, un desarrollo, pero no tiene final, la historia termina sin más. El autor no se preocupa por cerrar las tramas que tiene abiertas, puede entenderse que lo hace así con el fin de que sea el lector quien saque las conclusiones que crea conveniente. Pero en mi opinión dudo que el autor tenga claro el final de la historia cuando comienza a escribir la novela. Creo que el proceso creativo que le lleva a escribir no tiene claro por qué derroteros va a concurrir, siemplemente deja que fluja la historia, deja que los personajes se mueven por el escenario, y cuando cree que no tiene nada más que decir, simplemente acaba.
Yo no se si hay más contertulios que tengan la misma opinión de Murakami que yo, cierto es que me faltan algunos libros que tal vez tengan más enjundia que este que ahora comento. De todas formas esto son sensaciones que me entran conforme voy avanzando por la historia.
Este es el resumen que aporta la editorial:
En una de sus campañas publicitarias ha publicado una fotografía aparentemente sin importancia: un rebaño de ovejas con un idílico fondo de montañas nevadas, y entre ellas, un carnero. Pero esta imagen banal pondrá al protagonista en el punto de mira de un poderosísimo grupo industrial, verdadero imperio económico y también político. El emblema de ese grupo es precisamente el carnero de la imagen, pero éste es un animal que no puede aparecer en ninguna fotografía tomada de la realidad, porque no existe. Y a partir de aquí, el narrador, acompañado por su amante, se verá lanzado a una árdua investigación, digna de las mejores novelas policíacas americanas: antes de un mes debe encontrar el lugar donde fue hecha la fotografía y el animal que aparece en ella. Si no lo hace no sólo llevarán a la ruina a su pequeña agencia; también le convertirán en un paria en su propia sociedad. El grupo del carnero es lo bastante poderoso como para poder aniquilarle económica y socialmente. Y corresponde al lector internarse, junto con los protagonistas de la fascinante novela de Murakami, en esta contemporánea búsqueda de un Grial nada santo, el carnero mítico que, cuando es mirado por alguien a quien él elige, posee al desprevenido espectador, convirtiéndole en su morada y su instrumento. Un carnero que -dice la leyenda- se apoderó de Gengis Khan y que tal vez no sea más que la encarnación del poder absoluto.
La historia comienza con un planteamiento de novela policíaca. El protagonista sin más pista que una extraña fotografía debe emprender la búsqueda del carnero mítico. Una fotografía que le envió un antiguo amigo que desapareció hace años y que le envía cartas desde lugares desconocidos. El desfile de secundarios es corto. Su socio en el negocio de publicidad, un alcohólico anodino. Una amiga que conoce de forma extraña cuyas orejas le tienen fascinado. El secretario de una poderosa organización, que le hace el encargo de la búsqueda del carnero. Él chófer del secretario, una extraña persona fascinada con la religión y que dice tener el número de teléfono de Dios. La presencia de su amigo desaparecido que flota por toda la historia. Un anciano que ha pasado la mayor parte de su vida encerrado en su habitación estudiando a los carneros.
Murakami es desde luego un gran narrador, la novela es amena de leer aunque al principio es un poco lenta. A mitad del libro el interés coge carrerilla y ya se lee con bastante fluidez. Además es un escritor de simbolismos. El carnero, simbolo del poder. La oreja de la amiga, un fetiche sexual que refleja los más íntimos secretos de la sociedad japonesa. Esta amiga además trabaja de scort, sin que sea impedimento para que entable una relación bastante estrecha con el protagonista. Y la constante amargura, el cinismo y el derrotismo que emana el protagonista por los poros, que es la esencia de su caracter y es el leiv motiv de la historia. Un protagonista que inicia una búsqueda sin ninguna esperanza de tener éxito, abocado desde el principio al fracaso.
Escribe también Murakami desde la perspectiva de lo onírico, los pensamientos más íntimos de los personajes parecen realizarse desde el mundo de los sueños. Y sobre todo surrealista, situaciones absurdas y extrañas, sin ton ni son que realizan los personajes sin que el lector comprenda exactamente qué significa.
Tengo la sensacion de que el escritor ha dejado un mensaje, una parábola encriptada en su historia. El problema es que me da que no he llegado a comprenderla.

martes, 11 de agosto de 2009

House Of Saddam. Miniserie



No fue hasta que el fin de semana le dejé a Ángel los cuatro capítulos de “House of Saddam” que caí en la cuenta de que no había comentado esta serie; aunque creo haberla mentado en alguna reunión

Con otro producto de calidad, HBO, junto con BBC, se desmarca del resto con esta miniserie que cuenta- con admirable producción y ambientación, y un exhaustivo trabajo de investigación -la llegada al poder de Saddam Hussein en 1979 como presidente de Irak y su detención por el ejército norteamericano en 2003. Dividida en cuatro capítulos de más o menos una hora de duración cada uno, comienza con la “invitación” por parte de Saddam Hussein y sus fieles lacayos al entonces presidente Ahmed Hassan al Bakr a dimitir en su favor. Un golpe de estado sin levantar polvo que se lleva a cabo en el séptimo cumpleaños de la nieta del hasta entonces delegado del gobierno Hussein y que acaba con la vida de muchos disidentes” estorbos” en su ansia por hacer de Irak una nación próspera y respetada en el mundo árabe. El segundo capítulo se centra en la dura y larga guerra contra Irán, y el aplastamiento de las ideas unitarias del ayatolá Khomeini, que lleva a Irak a una ruina total unido al conflicto con Kuwait y el posterior bloqueo al que es sometida la nación. En 1995 la ONU envía a sus ojeadores a Irak con el fin de hallar armamento nuclear y es en esta tercera parte de la serie donde Saddam se topa con los traidores a la patria. Su yerno y mano derecha, Hussein, lo traiciona ante la CIA y huye a Jordania con su hermano y las hijas de Saddam y las fosas comunes crecen en el país gobernado con mano de hierro (la escena de cómo un escultor toma el molde del brazo de Saddam para realizar una enorme escultura es especialmente significativa). El capítulo cuarto narra los meses que S. Hussein pasó escondido en Tikrit, su tierra natal, en una cabaña junto al río mientras sus leales siervos, ya sólo tres, le construyen el túnel refugio en el que fue hallado, capturado y más tarde ajusticiado en la horca.

El actor Ingal Naor lleva a cabo una caracterización sobresaliente de Saddam Hussein, un personaje que en esta serie es retratado como idealista, soberbio, obsesivo con el poder, implacable con la deslealtad y con la certeza divina de ser intocable e imbatible. El guión se aleja bastante de la habitual propaganda yanki victoriosa, centrándose en la figura del patriarca de una “familia” rota por el poder y el lujo, llena de personajes oscuros y maquiavélicos, como su hijo Uday, el primogénito, un lunático drogadicto y siempre armado. La trama, desde el primer capítulo, es adictiva: los entresijos de palacio, las reuniones del gabinete de crisis, los vis a vis de Saddam y sus fieles sin opinión… Mezcla imágenes reales de desfiles y bombardeos, y con diferencia el cuarto capítulo es el de más tensión, presentando al Presidente atemorizado, escondido en el agujero, mientras arriba, sobre la tapa del zulo, los siervos, aún encañonados, se niegan a traicionarle hasta el último aliento. No es un documental. No creo, como he llegado a leer, que se pueda llegar a sentir cierta “empatía” con Hussein como un personaje novelado como para “best-seller” televisivo. Es una propuesta arriesgada (la HBO está acostumbrada, ahí está “Generation Kill”, sobre el día a día de un joven escuadrón de reconocimiento los primeros días de la invasión a Irak; otra recomendación que hago), cruda, en momentos incomoda a la vista y que hay que ver con la distancia de la realidad/ ficción.

En mi opinión, el único "pero" que se le puede recriminar a esta serie es la falta de riesgo total al rodarla integramente en inglés; además en un inglés muy cerrado y gutural... inglés hablado por irakies en definitiva: que en ocasiones resulta hasta grotesco. Los productores argumentarán que así es más "vendible" y se ahorran los "incómodos" subtítulos. Mel Gibson lo haría, seguro.

R.M.V.


Reseñas

Animado por Mensy, añado una entrada con los últimos libros que he leído. Creo que casi todos han sido más que comentados y leídos por los hedonistas, pero siempre es bueno dejar constancia de ellos.



"Juntos, nada más". Anna Gavalda

Hermosa historia narrada en París y alrededores. Cuatro personas con sus propios miedos interiores, sus faltas de compromiso y además, totalmente diferentes. Una anciana que vive sus últimos compases en la música de la vida. Su nieto, pasa casi todo el libro diciendo palabrotas y enfadado, pero con un corazón que no le cabe en el pecho; una pintora, con sus miedos al compromiso y un chico de mediana edad que tartamudea y desciende de familia noble. Me encantó la narración de Gavalda, tan diferente y campechana. Incluso, se introduce en la mente de los personajes para mostrar lo que piensan y podamos conocer su interior más profundo. Es un libro gordito, amplio. Lo terminé en dos días, cuando estaba de vacaciones, y no pude dejarlo. Se lee muy rápido. Hay una película llamada como el libro. Aquí, no doy mi opinión. Prefiero que la vean y ya luego podemos discutirla. A Raúl si le di mi crítica. La pintora es Audreu Tatou: la francesa del Código Da Vinci.



"Chesil Beach". Iwan Mc Ewan.
La represión sexual existente en los años 60 vista a través de los dos personajes de la novela. Dos chicos, recién casados, vírgenes e ingenuos, pasan su noche de bodas entre nervios por la primera vez que harán el amor juntos. Casi todo el libro transcurre durante la noche de bodas y de los personajes, decir que son el prototipo existente en la época: ella, con sus miedos, retraída por una educación férrea, siendo vigilada en todo momento para no caer en el pecado. Él, anhelante y deseoso de probar "aquello" de lo que tanto hablan: el sexo. Me quedo con la frase dicha por Raúl: "No sobra ni falta una palabra". Escueto y sencillo. También recalco lo detallista que es el escritor con las escenas y los sentimientos.



"Alta Fidelidad". Nick Hornby.
Todos recordamos la película protagonizada por John Cusack, dueño de una tienda de discos, con dos dependientes más locos que cuerdos. Me encantó esta historia con múltiples referencias musicales de grupos de los años 60, 70 y 80. Mientras lo leía, buscaba en el programa "Spotify" muchas de las canciones que detalla el libro y las escuchaba de fondo. Totalmente recomendable tanto el libro como la película.


"Lo que le falta al tiempo". Ángela Becerra
Fantástica historia narrada en París con ese toque único y maravilloso de la escritora colombiana. Te enamoras de la ciudad y sus rincones detallados con maestría, como no podía ser de otra manera. Prácticamente, es una guía espiritual de todos aquellos lugares expuestos en sus libros: París o Barcelona, en "El penúltimo sueño". No quiero decir nada más, es mejor llegar vírgenes al libro sin saber nada. Ya únicamente me falta por leer el libro de poesías y cuando llegue a bolsillo: "Ella, que todo lo quiere". Recordar que, en la página de Angela Becerra fans, que está en el listado de blogs, hay una pequeña entrevista hecha por un estudiante en un programa de televisión. Allí, la escritora cuenta algunas detalles del libro. IMPORTANTE: lógicamente, no ver hasta terminar el libro.


lunes, 10 de agosto de 2009

Cuánto lemos...........?




Me han mandado un correo de la mujer que más libros ha sacado de la biblioteca,otra cosa es que se los halla leído,pero bueno vamos a pensar que sí.La buena señora escocesa se llama Louise Brown y lleva sacando libros desde 1946 , ahora tiene 91. Acaba de sacar el libro 25000,dice que actualmente se lee 12 por semana....haciendo vagamente un calculo de cuando podré llegar yo a esta estupenda cifra, si en apenas 2 meses me he leído 7,necesitaré unos 600 años para leer tanto libro...claro que en la biblioteca de Guía que se nutre solo a base de donaciones no me parece que hayan tantos.......
Bueno no pasa nada, me conformo con leer lo que puedo. Entre los últimos que he leído esta:
La trilogía,de Stieg Larsson.Los tres libros son apasionados ,enganchan mucho sobre todo al principio,pero como diría el de los 33,hay bastante paja de por medio y los finales son bastantes sosos, sin gancho.
Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie,de Juan Eslava Galán. Pues a mi si me gustó, Te cuenta la guerra de principio a fin a base de anécdotas de uno y otro bando.
Respóndeme,de Susanna Tamaro. Se trata de tres relatos diferentes ,de personajes diferentes.Pero en los tres hay un par de amigos en común. Uno es ,ese ser invisible que llega a nuestras vidas desde que nacemos y otro es aquel amigo que solemos abandonar sobre todo cuando nos vamos de vacaciones,aunque yo no lo haría.
Kafka en la orilla,de Murakami. Creo que es un libro para reflexionar y hay cosas que se me quedaron atrás,quizás lo relea con mas agilidad .
El penúltimo sueño,de Ángela Becerra. Genial, me atrapó por completo.......

domingo, 9 de agosto de 2009

33.


He superado con creces la funesta edad del rock and roll. Con 27 la palmaron J.Joplin. J. Hendrix, K. Cobain, B. Jones, J. Morrison… y The Who cantaban que no querían llegar a viejos, que antes preferirían morir. Ay!, R. Daltrey y P. Townshend siguen vivitos y moviendo la cadera a sus cincuenta y diez. J. Dean también murió joven y a toda velocidad. Hoy entro en los 33. Bíblicamente tengo la edad idónea para que me crucifiquen y más tarde resucitar y dejar una tela anegada en sudor muy controvertida. Milagros aparte-con lo que fumo, lo poco que duermo y el nulo ejercicio hago… podría llamar al Vaticano y que me coloquen en su lista de milagros- los 33 es la edad a la que murieron Evita, la querida esposa de Perón, y a la que Alejandro el Grande se dio de bruces con La Parca. El primer tipo que pensó en la globalización mundial murió joven (si se considera la esperanza de vida 300 y pico años antes de Cristo era un “suertudo”), con una apodo “grandioso” detrás de su nombre y haciendo turismo con un paquete de todo incluido, conquistas también. Yo soy joven (no retaría a un pibe de veintitantos a una carrera pero sí a una partida de Trivial y a ver quién se ríe de quien), o eso me creo, pero hace ya un tiempo que dejé de ser “joven” para el Estado; para los bancos; para la entrar por la patilla a los museos; para ligar con una jovencita de 20 años. Temo que alguien me regale hoy una crema antiarrugas de L´Oreal, un tinte Just for MEN, un libro de autoayuda o lo peor, un Jes Extender porque “a mí me gustan grandes”- . Ni hablar. Me niego a hacer ningún balance; ni ningún memorándum con lo que quiero o lo que me queda por hacer- no he plantado un árbol, no he tenido un hijo, ni he escrito un libro, y relato corto no vale como tal. A los quince años veía tan lejos los treinta como la alopecia (ya están aquiiiiií). El viernes por la noche me topé en el super con mi maestra de primero de E.G.B., la señora que me enseñó a leer. No la veía hacía como quince años. Está espléndida. Guapa, elegante, serena. Dos días después yo cumplía los 33 y multitud de flashes pretéritos desfilaron por mi cabeza al verla y volver a escuchar su voz; el mismo tono que me levantaba de la silla para ir a la pizarra me saludaba empujando un carrito de la compra. Nos despedimos con dos besos y se me erizó la pelusa de la nuca. A los veinte me veía “colocado” en un buen trabajo y viajando cual Labordeta pero en Inter-rail. A los 33 no sé lo quiero (algunos me tratarían de jodido inmaduro, aunque tenemos etiqueta mediática, BOBOS, DINKIES, Generation Y… y todos esos estúpidos nombres y siglas que se inventan los dominicales para empacar a una generación) pero tengo claro lo que NO quiero (algún atisbo de madurez se va divisando). Jappyberdeytomì.

Libros que comenté ayer en el encuentro.



Hola amig@s.



Ayer comentaba de dos libros que tengo y de los que no me acordaba el título. Uno que ya he leído era: "Un burka por amor", de la periodista Reyes Monforte. Es una historia real, muy fuerte. El otro libro que tengo a medias por leer a Ángela Becerra es: "Café Berlín" de Harold Nebenzal. De la época nazi. Espero que si los leéis os guste. Ayer me lo pasé muy bien, las horas se han pasado rapidísimo y aprendo cada día más. Un beso




El encuentro

Pos eso mismo, que no hacía tanto calor y que eché de menos a algunos contertulios que huyeron a no se sabe dónde...
¿Serían abducidos por otros seres de una dimensión perpendicular?
Lo cierto es que yo y mi mujer estábamos decididos a echarnos unas cervezas y acabar cantando abrazaos y llorando como dos colegas de toa la vida emocionaos de no se sabe muy bien que, y en eso que encontramos a Mode, a Vanesa y a Ana, (que ya estaban allí), y sentimos que no estábamos solos ante la caló.
Nos sentamos en una terraza que nos pareció fresquita, estuvimos quietos intentando notar la dirección del aire, pero no había ningún cartero cerca pa preguntarle la dirección, y empezamos a hablar de Ángela Becerra, de sus libros, e imaginando su vida en Barcelona, ciudad en la que reside. Ya estábamos medios entonaos y empezábamos a no notar nada fuera de lugar, excepto la camarera que pretendía tomar nota de memoria de lo que queríamos comer y beber cinco personas para almorzar.
Al final se dio cuenta de que se estaba haciendo un lio y creo que una voz interior le dijo: “coge un bolígrafo y papel…cogelooooo”. Y cuando se dio cuenta pidió disculpas y fue a por el material, pero a mi es que esto me parecía una broma. Llega la tipa con solo una hoja de papel y un bolígrafo y intentaba tomar nota escribiendo sobre su mano izquierda a modo de tablilla… ¿Era la caló?
Qué cosas más interesantes contaba Vanesa, a mi me deja siempre con ganas de saber más sobre esta cultura hermana mexicana. Mode como siempre empapado en libros nos contaba de este y del otro, atendiendo a lo que decía Gloria sobre lo que le parecía sus últimas lecturas sobre Ángela Becerra, (que por cierto, ella se ha comprado tres de sus libros de golpe el otro día, y no hacía caló).
Más tarde se unió el amigo Claudio intentando olvidar el dulce veneno del colchón y se fue calentando el piquillo con la coca-cola y empezando a contar las cosas solo como él sabe, con su risilla floja casi siempre de fondo.
Y nos reímos, y hablamos de cosas en serio y en broma, y entre cervezas, polos y saliva dejamos fluir más que un encuentro, o una tertulia…como siempre salieron cosas profundas, pensamientos y razonamientos que siguen inquietando y haciendo trabajar nuestras neuronas.
8 de un sudoroso agosto del 2009

Reunión hedonista

Breve crónica del encuentro:

Hoy nos reunimos un grupo de hedonistas en el Yuren´s. Era un día caluroso, de esos en los que la gente huye despavorida a las playas o sube el nivel máximo de los aire acondicionados. Por suerte, uno de los mejores platos del bar no estaba escrito en el menú: la ligera brisa que bajaba por la calle salvándonos del bochorno fastidioso del mediodía.

Nos subimos al barco de las experiencias propias y navegamos a toda vela, sintiendo la brisa salada en nuestros rostros mientras un sol persistente era incapaz de atravesar la terraza de sombrillas verdes. 

Y, como no podía ser de otra manera, le pregunté a Gloria por un ángel de nombre femenino: Ángela Becerra. Su rostro gozoso lo decía todo: fantástico, hermoso, divino.
Paseamos por sus historias, en caminos bordeados de flores mágicas, perfumadas como las páginas de sus libros.  Sentimos sus sueños o  sus amores negados entrando por nuestro corazón bombeando palabras mágicas. Nos sentimos identificados con los protagonistas de sus novelas tan reales como la vida misma. Rafa describió su propia vivencia leyendo el libro “De los amores negados”: “es como hacer el amor con ella”.

Nos encontrábamos en Barcelona y aproveché para preguntarle a Gloria por la ciudad condal. Nadie mejor que ella para guiarme por lugares emblemáticos como Las Ramblas o la Sagrada Familia. Como banda sonora, el piano de Joan Dolgut tocando la “Tristesse” de Chopin.

Poco después, subimos a París en tren, y apareció Claudio.
Nos comentó sus vivencias en la ciudad francesa y narró, a la perfección, todos los rincones hermosos expuestos a turistas y propios. Nos contó sus paseos por el Louvre, y la visita obligada a la "Mona Lisa" de Leonardo Da Vinci. 
Lo narraba con tanto ahínco que me hizo coger el tren de Barcelona a París, sintiéndome privilegiado mientras mi mente viajera pintaba un cuadro llamado “La ciudad del amor”.

Y así, pasaron las horas. Vanessa nos contó el atraso en muchos aspectos que sufren los mexicanos en temas como el machismo y la sumisión de las mujeres, haciéndonos saborear el picante de un buen chile en estas y otras historias.

El machismo y la injusticia que sufren las mujeres en Occidente y los países árabes, fue un tema largo e interesante. Mujeres sometidas al hombre, pegadas a sus casas sirviéndoles en la mesa sus vidas, con platos rebosantes de sumisión y obediencia. 

Y así, alrededor de las ocho de la noche, nuestras mentes se habían sacudido de bellas historias; de momentos reales; de la vida y del sentimiento de sentirse privilegiado por disfrutar de tan bella compañía al lado de tan buenos amigos.

Y ahora se preguntarán: ¿Qué demonios es es la portada de este libro que da imagen a la crónica? Y claro, encima está en alemán y aparece un tipo feo, con un peinado a los ochenta y con cara de pocos amigos.

Pues el "bookcrossing" nos interrumpió durante nuestras charlas de la mano de Vanessa. Sobre las cinco, llevó a Ana, la niña que cuidaba, a dar un paseo al parque. Cuando llegó, cargaba en la mano un libro de un escritor desconocido: Heinz Konsalik.
Está escrito en alemán, aunque Rafa nos deleitó con una traducción propia llena de matices poéticas, dando a conocer su gran faceta desconocida de traductor de alemán:

“Pues la historia iba sobre un tipo que iba al Mercadona y observaba a una chica de la limpieza que enseñaba las piernas...........”

sábado, 8 de agosto de 2009

Hoy he subido a la Montaña de Arucas

Hoy he subido a la montaña de Arucas
para rebuscar en mi infancia
el verde paisaje,
para recordar mis juegos
y la tranquilidad de la calle.
Para excavar en mi inocencia
y en una dictadura aplastante,
para buscar mis caminos
y sólo, he visto asfalto.

Hoy he subido a la Montaña de Arucas
intentando contemplar mi adolescencia
en aquellas calles
que hoy se estrechan.
En aquellos rincones
que hoy se llenan de ruidos,
en aquellos parques envejecidos
que no encuentran conocidos.

Hoy he subido a la Montaña de Arucas
y por el Barranco de las Vegas
ya no corre agua
sino prisas sobre ruedas.
¿por dónde respira mi ciudad?
Sus fronteras herméticas
ahogan el caminar,
ya no respiro respeto
la mala educación se adueña de la calle.

Hoy he subido a la Montaña de Arucas
y la altura del tiempo
me sacude la memoria,
en las esquinas
se escabulle la amistad.
En los recovecos
se amontona la nostalgia,
la historia de mi pueblo
se ha parado en el silencio.

Hoy he subido a la Montaña de Arucas
y no contemplo la Plaza
porque un puñal de lenguas
la ha resquebrajado
para el futuro.
Por las calles se oye del pueblo el lamento,
no perdamos las esperanzas,
hoy he bajado de la Montaña de Arucas
volveré en un mejor momento.

(Arucas, 2005)

viernes, 7 de agosto de 2009

Mi espacio 37 ...................

Si me ves con el pelo alborotado
con la cuarta taza de café
en mitad de la madrugada
con la colilla del cigarrillo apurada
quemando casi los dedos
si me ves aterrorizado
en blanco
con la mirada en otra parte que no es
esta parte
si me notas huraño
desconsiderado
perdido inmaduro peleado
si me ves sonriendo
cruzando calles
entrando y alborotando en casa ajena
cambiando y ubicando las cosas
a mi antojo
creyéndome un dios con dos dados
matando reviviendo enamorando
conociendo
de lo que te llevo semanas hablando
y hablando solo
sin apenas escucharte
porque mis oídos son suyos
mis manos le pertenecen
si sientes que me he olvidado de que
existes al otro lado de la mesa
a mi derecha en la cama
en el nombre y los apellidos del buzón
no creas que olvidé que eres lo que hace
que todo esto aquello lo de mañana
tenga algún sentido

Reunión hedonista

Hablando con Ángel hace unos minutos, me decía que casi todos los hedonistas estaban avisados para la reunión de mañana sábado. Agrego esta entrada para que todos estén al tanto. Espero que todos podamos acudir. Me imagino que la hora será la misma de ediciones anteriores, sobre las 2.00 P.M.
Cualquier duda al respecto, la preguntamos en los comentarios y así, estar todos de acuerdo.
Saludos.

Acuarelas en Guía

Imágenes de la exposición de Acuarelas inaugurada en lunes 3 de agosto en la Casa de la Cultura de Guía. En la primera foto se encuentran Mari Carmen, la Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Guía (compañera mía en el I.E.S. de Guía) y los tres pintores que exponían. En la última foto se encuentra mi amigo Juan Martín con el otro compañero de exposición José L. Araña . Y en el resto de las fotos la gente degustando los cuadros.







miércoles, 5 de agosto de 2009

Mi hermano II - ¿Madre...?

-¿Madre, estás ahí?-

Un pequeño resquicio de luz golpeaba el sillón, salvándolo de una oscuridad pintada por la presencia que allí yacía tirada: ya sea esperando la muerte, ya sea formando parte de la oscuridad de la que se dejaba envolver. Los sollozos y mi respiración acelerada esquivaban el silencio reinante, dominador. 
Me acerqué al sillón, olfateando la incertidumbre, acechando la duda. Poco a poco me acercaba, pisando inseguro y vacilante, con el corazón atemorizado y la valentía asustada. El entorno apestaba a muerte anunciada: La única bienvenida a esta casa.
Un hogar destruído donde  los ecos de las risas de mi padre, los enfados de mi madre y las tonterías de mi hermano estaban tirados por el suelo, sin memoria que los recoja. Todo yacía desperdigado como cristales rotos partidos por el paso inexorable y doloroso del tiempo que no todo lo cura ni olvida. 

Las maderas de esta habitación, la de mi madre, estaban barnizadas de amarguras; las paredes pintadas de melancolías y el suelo desanimado de huellas arrastradas. 

-¿Madre, estás muerta?-

Los despojos de lo que había sido una mujer hermosa estaba tirados a lo largo del sillón. Una piel arrugada por la depresión y la pena estaba tan seca que debajo de ella, ya poco quedaba. Se le marcaban los huesos, la piel estaba apergaminada y el pelo desteñido y revuelto. Los ojos estaban abiertos, mirando al vacío, perdidos en una conciencia que vagaba por un mundo esperanzador de reencuentros imposibles. Lo bueno que quedó de ella salió despedido por la puerta y la poca lucidez que anhelaba salvarse estaba escondido en algún rincón de la habitación o fusionada con la negrura insondable del lugar.
No dejaba que la cordura y la paz entrase por la puerta ni por las ventanas: todo estaba cerrado; el paso estaba prohibido para la esperanza; permiso denegado para la felicidad.

-¿Madre, estás viva?-

Estaba hablando en susurros, con alguien. A veces reía, a veces lloraba. No me atrevía a interrumpirla. Luego calló, cerró los ojos y una sonrisa cálida dibujaba sus labios mortecinos. Me senté frente a ella, y la observé. Estaba muy delgada, débil. Su energía se agotaba y la dejadez hacia sí misma había convertido el grito en eco y el fuego en ceniza. Recuerdo su fuerza, su ímpetu ante las adversidades, dando la cara en todo. Nunca se amilanaba, nunca cedía, nunca callaba ante las injusticias y nunca abandonaba su objetivo. 
Pero después de la muerte de su hijo toda esa pasión por la vida se había convertido, de la noche a la mañana, en cobardía y miedo. Y todo lo hermoso de su forma de ser, lo había escondido en aquella habitación, en los cajones del armario o debajo de la alfombra polvorienta. Su mal no se curaba con pastillas ni desconocidos a sueldo: yo, su hijo, era el billete de vuelta de una ida al abismo. Se había encadenado de recuerdos así como su espíritu se anclaba a un pasado sin retorno y yo, su hijo, era el único soplo de aire en su infierno interior, el perdón del castigo autoinfligido.


-¿Madre, no me reconoces?-

-Tú me diste la vida. Tú gritaste cuando yo salía desde dentro de tí, empujando y causándote dolor de madre. Mírame, estoy aquí, sigo vivo, aún respiro.
-Debes caminar por las calles de la vida y no por atajos que llevan a callejones sin salida tapadas por la muerte.
-Recupéremos los momentos perdidos y las sonrisas atrasadas. Lloro madre, lloro por tí y por mí. Me siento vacío, viajo sin rumbo esperando que me indiques el norte para recuperar la orientación de mi vida. Desde que te perdí, vago por un laberinto silencioso, sin una voz que me guíe a la salida, al amor, a tu compañía.
-Estoy en un desierto, sediento y sin provisiones, y todo a mi alrededor es arena quemada al sol y heladas de noches frías y sin abrigo. Necesito una mano que me acaricie y me consuele, me apoye y me diga que todo va a salir bien.  

-¿Recuerdas cuando tú me sostenías en mis primeros pasos o me ayudabas a soplar las velas en mis primeros cumpleaños?. ¿Y cuando me ayudabas a  mantenerme recto para no caer en mi primera bicicleta o cuando me protegías con abrazos protectores?. ¿Y cuando me escribías palabras de ánimo en mi diario de la tristeza?. 

Tan maravilloso es recibir ternura como darla en los peores momentos. Miro a mi madre, está sonriendo. Miro a mi madre, está llorando. Miro a mi madre, al fin me reconoce. Miro a mi madre, me ofrece su mano. Me siento a su lado.


-¿Mamá, me dejas que te ayude?-

Tengo que....

Tengo que comprarle un nuevo traje: estampado, alegre y vivo y tirar el negro que la martiriza y aprisiona. Peinarla a la moda, comprarle bonitas joyas, alimentar sus huesos marcados y comprarle zapatos para pasear; tengo que recoger la ilusión y la felicidad de los rincones donde se esconden y enseñárselos; tengo que decirle que de lo bueno y lo malo aprendemos a ser más fuertes; tengo que encender la luz apagada y adornar con figuras alegres, cortinas blancas y manteles de flores nuestra casa. Tengo que colocar fotos de papá y de mi hermano y sonreir al saber que desde un lugar no tan lejano, ellos también nos sonríen y nos esperan pacientemente, a que vivamos lo que el destino nos tiene predestinado; tengo que decirle que el reflejo de su imagen en el espejo debe estar obligado a sonreir y vivir cada día como el último de nuestra vida; tengo que recordarle que la brisa no solo acaricia su cuerpo, sino su alma, que una flor no se huele sino se siente, que una sonrisa vale más que mil palabras y que una caricia no es sólo un roce sino un deseo de sentirnos amados.

Y sobre todo, recoger los malos momentos, guardarlos en una caja, cerrarla, arrinconarla y echarla al mar del olvido. Desde ahora: levantarse, comer, pasear, respirar, sonreir, llorar, desear, amar, soñar, abrazar y besar estará alimentado por la energía de la ILUSIÓN.

- ¿Mamá...?